Ana Fernández García, el activismo como un derecho

Redacción

Publicado en Número 10 de la edición impresa (Feb/Mar 2018)


Yo me caso con 25 años y tengo mis tres hijos rápidamente, así que en principio no podía estar implicada en ningún colectivo ya que sólo me podía dedicar a atender a mis hijos, contando además con que el mediano de ellos tiene síndrome de Down, y ha necesitado más atención desde muy pequeño; esta última circunstancia me ayuda a empezar también mi vida como activista, colaborando en la Asociación para Personas con Discapacidad (APROSUR), a la vez que empezaba a implicarme en la lucha por los derechos laborales en mi trabajo y también en el Partido Comunista. En APROSUR hemos avanzado mucho en el reconocimiento de los derechos de las personas con necesidades especiales, mal llamadas personas con discapacidad porque ¿quién de nosotros no tiene alguna clase de discapacidad aunque no nos demos cuenta? Así que ahí seguimos luchando, con ellos y por ellos.

También estoy colaborando ahora con yay@flautas, aunque de manera algo discontinua debido a problemas de salud, y hay momentos en los que tengo que parar y estar algo más retirada de la acción; otro colectivos donde estoy implicada son la Plataforma Ciudadana de Córdoba por la Defensa del Sistema Público de Pensiones, AV San Asciclo de Valdeolleros, CCOO, Partido Comunista, IU…en resumen, creo que es una obligación que tiene cada persona, estar implicada en cualquier tipo de lucha social, en lugar de estar sentada delante de la televisión. Creo que hay que estar en activo siempre, tanto por conseguir los objetivos planteados como colectivo como por la satisfacción que te da como persona el que tu pequeña aportación haya servido a mejorar tu entorno, tu barrio, etc. Esta lucha te motiva también para superar tus propios problemas. Me motiva esto para seguir en la acción y también darme cuenta de que la situación es cada vez peor, con un empleo cada vez más precario, unas pensiones reducidas, una desigualdad económica en continuo crecimiento; ante esta situación hay que unirse y salir a la calle, porque yo no entenderé nunca la queja sólo en la barra del bar, la falta de compromiso para actuar ante las desigualdades tanto en las que te afectan directamente como en las que no; creo que se han perdido un poco los valores y la gente está desmotivada, pensando que da lo mismo todo…ante esto, hay que tener mucha pedagogía con la gente, hay que “enseñar” a ser personas activas de nuevo.

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