Antonio Bujalance. Secretario Provincial de USTEA

¿Qué sentido tiene hoy el 1 de Mayo, día de los y las trabajadoras?

¿Cree que tiene cabida el modelo sindical concertador sobre la acción directa? ¿Qué opinión les merece la sentencia del Supremo a favor de que las empresas puedan subcontratar en casos de huelga?

El principal problema para la clase trabajadora es la radical revolución neoliberal que se está produciendo, minando los principios del estado social que se impuso en Europa desde el final de la II Guerra Mundial y que pretendía disuadir a las masas obreras del influjo comunista. El triunfo de la Revolución Soviética fue el verdadero 1º de mayo de la clase obrera en Europa: El miedo de los capitalistas a que sus obreros se hicieran comunistas y las políticas de bienestar social diseñadas para evitarlo a cargo de gobiernos socialdemócratas.

La mal llamada “crisis” no es otra cosa que el desmantelamiento progresivo del estado de bienestar. Los sueldos de 500 o 700 € no son una medida transitoria, han venido para quedarse, aunque los beneficios empresariales no dejan de crecer. Ya tenemos una nueva clase de precariado: El de los trabajadores empobrecidos, que apenas llegan a subsistir a duras penas.

En este contexto la sentencia del Tribunal Supremo sobre la legalización del esquirolaje, es una consecuencia lógica del estadio en que nos encontramos. La huelga es un derecho fundamental recogido en el artículo 28 de la Constitución y desarrollado en Leyes Orgánicas de derecho a la huelga y de libertad sindical. Y sin embargo esta sentencia prima el interés del empresario sobre todos estos textos legales que son, no lo olvidemos, de máximo rango.

En este contexto es fácil comprender por qué entra en crisis el modelo de concertación social (un modelo propio del estado social y de derecho, o sea del siglo pasado) de UGT o CC.OO. Es totalmente obsoleto para siquiera frenar el paradigma precarizador y neoliberal que se impone en el marco de las relaciones laborales, cada vez más verticales y menos garantistas, un “mercado laboral” absolutamente liberalizado.

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