La rebelión de las Kellys

Mientras los ingresos del sector turístico aumentan, las condiciones laborales de las llamadas Kellys siguen precarizándose. Fuera de convenio, con contratos eventuales o a tiempo parcial, con sueldos que no alcanzan a fin de mes y cada vez más exigencias en horas y carga de trabajo. El departamento de pisos es uno de los pilares básicos para el buen funcionamiento de los hoteles, pero no está en absoluto valorado y ya sus demandas se oyen en el Parlamento Andaluz.

Laura Carmona

Publicado en diciembre de 2016 en el Número 0 de la edición impresa

  

Cuando vamos a un hotel, hostal o apartamento turístico, se nos oculta el último eslabón: la camarera de piso, un sector con rostro de mujer casi al 100%. Un colectivo invisibilizado que limpia habitaciones a no más de dos euros cada una, seis días a la semana para alcanzar un sueldo de 600 euros, aguantando hasta la jubilación a base de pastillas y evitando las bajas para no perder el empleo.

Las movilizaciones se iniciaron en Málaga, ciudad que cuenta con industria hotelera desde los años sesenta, donde junto a CC.OO. las camareras de piso han mantenido un pulso firme mediante huelgas hasta conseguir cumplir el convenio. En otras ciudades se han realizado movilizaciones, han saltado a las redes sociales para denunciar su situación y las irregularidades laborales a las que se ven sometidas, así como para informar y asesorar a todas las compañeras.

Los ingresos del turismo han crecido un 11%, pero la situación de estas mujeres ha empeorado gravemente con salarios escuálidos, recortes de plantilla, contrataciones fuera del convenio, aumento del número de horas de trabajo y de su volumen.

En Andalucía cerca de 15.000 mujeres ejercen esta profesión, pero más de la mitad trabajan en condiciones de precariedad. Los ingresos del turismo han crecido un 11%, pero la situación de estas mujeres ha empeorado gravemente con salarios escuálidos, recortes de plantilla, contrataciones fuera del convenio, aumento del número de horas de trabajo y de su volumen. Son las consecuencias, según la parlamentaria andaluza de Izquierda Unida, Elena Cortés, de un sector“que camina hacia el oligopolio, con proliferación de franquicias y con una tendencia clara a la concentración y transnacionalización del capital.” “Nosotras nos implicamos más al formar parte de la empresa y sentirnos valoradas,” declara Lola, camarera de piso en Paradores. Esta empresa realizó un intento de externalización que se frenó debido a las protestas de las trabajadoras externas y de sus compañeras en plantilla del hotel al ver como trabajadoras nuevas eran contratadas sin cumplir convenio por la empresa externa. Desde entonces todas las trabajadoras tienen los mismos derechos y son contratadas por el hotel cumpliendo el convenio.

A raíz de sus movilizaciones y de la publicación del libro Las que limpian en los hoteles. Historias ocultas de precariedad laboral de Ernest Cañada, tanto Podemos como Izquierda Unida se han hecho eco de su lucha. De este modo, el pasado 8 de septiembre se aprobó ante el Pleno del Parlamento andaluz una proposición no de ley (PNL) pidiendo la mejora y garantía de los derechos y condiciones laborales de las camareras de piso. Esta PNL fue presentada por Podemosque se comprometió a llevarla a todos los parlamentos autonómicos tras su defensa en el Parlamento Canario. “La iniciativa parte de las propias camareras de piso, que, debido a sus pésimas condiciones laborales, y dado que tienen una extrema dificultad para asociarse sindicalmente, deciden convertirse en Plataforma, denominada Las Kellys que inicia su actividad en Canarias.” resalta David Moscoso, diputado de Podemos en el Parlamento Andaluz.

Algunas de las demandas exigidas a la Junta dentro de sus competencias son que se realice un estudio en materia de salud laboral sobre las condiciones ergonómicas y psicosociales de su trabajo, que se controle la carga de trabajo y número de habitaciones, dotar de recursos necesarios a los órganos competentes para la detección y reconocimiento de enfermedades profesionales que sufren a causa del volumen de trabajo. “Me operé del túnel carpiano que hoy ya se considera enfermedad profesional pero eres tú quien tiene que pelearse con el médico para que lo incluya en el informe, desde la Mutua obstaculizan su reconocimiento para no pagar el sueldo completo,” sentencia Lola. El pasado año, España participó en la investigación internacional sobre la situación de las camareras de piso a cargo de UITA, UTHGRA y la Federación de Servicios de CC.OO. de la que se extrajo un estudio que arroja con cifras la escandalosa situación médica de las trabajadoras. Según esta publicación nueve de cada diez camareras de piso españolas padecen ansiedad clínica que debe ser tratada con psicofármacos y terapia, ocho tienen dolor en más de dos zonas del cuerpo, seis albergan pensamientos pesimistas sobre sí mismas y el mundo, cuatro presentan síntomas de depresión y dos pensamientos suicidas.

“En orden al Estatuto de Autonomía el Gobierno andaluz no puede mirar a otro lado cuando esto está pasando en Andalucía” expresa Cortés cuya organización ya presentó el pasado mayo un plan de actuación. Se le pide que cambie planes y decretos de ayuda al sector del turismo para que ninguna empresa hotelera que externalice los servicios de sus instalaciones se beneficie de ayudas autonómicas de promoción al turismo. También exige la modificación del decreto que evalúa el cumplimiento de la legislación laboral por parte de los hoteles, de manera que se establezca un sistema de puntos según el respeto a los derechos laborales de las trabajadoras.

“En orden al Estatuto de Autonomía el Gobierno andaluz no puede mirar a otro lado cuando esto está pasando en Andalucía” expresa Cortés

El 27 de septiembre, coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Turismo, CC.OO., CNT y UGT convocaron movilizaciones para denunciar las condiciones de trabajo del colectivo. Las demandas iban dirigidas a reforzar las inspecciones de trabajo, a derogar la reforma laboral, una campaña de información para que puedan jubilarse anticipadamente y que los problemas de salud que sufren se incluyan en el catálogo de enfermedades profesionales. Ese día, la Junta entregaba por primera vez uno de los premios Andalucía de Turismo a Josefa Viejo Palma, delegada sindical y camarera de piso del Hotel TRYP Macarena de Sevilla. A pesar de este gesto, a día de hoy no parece que se hayan llevado a cabo ninguna de las medidas exigidas al Ejecutivo andaluz. “Estamos a la espera de que la Junta cumpla el mandato. En breve preguntaremos al Consejero de Empleo qué acciones ha desarrollado al respecto,” garantiza Moscoso.“Lamentablemente, lo que debatimos en el Parlamento como PNL no es de obligado cumplimiento, que llegue al Parlamento es importante, pero lo es más la movilización exterior” sostiene Cortés.

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