La situación actual del Sáhara Occidental

Pablo Blanco

Publicado en marzo de 2017 en el Número 3 de la edición impresa

 

Una primera cuestión a tener en cuenta, es la falta de datos contrastables y el ocultismo en que se mueven todas las acciones en torno al conflicto. Oscuridad mediática impuesta por el gobierno marroquí, y respaldada por Estados Unidos y la Unión Europea, especialmente Francia y España, y por los principales grupos de prensa de estos países.

En segundo lugar, hay nuevos actores e intereses en torno al Sahara Occidental, sobre todo China y Rusia. Junto a ello los cambios de gobiernos y gobernantes en otros países, incluida la República Árabe Saharaui y Democrática (RASD), añaden más incertidumbre a cualquier análisis sobre el futuro.

Por todo ello recogemos los sucesos más notables ocurridos en los últimos meses y que conforman distintos escenarios posibles desde la perspectiva de paz o guerra para la resolución del conflicto:

  1. Unión Africana (UA): La UA es el único organismo internacional que reconoce a la RASD; la solicitud y posterior incorporación de Marruecos a esta organización no despeja demasiadas incógnitas: por un lado surge una tenue esperanza pues la entrada de Marruecos en la UA se hace con el beneplácito de la RASD y sus aliados y la Carta fundacional de la UA reconoce la existencia y las fronteras de la RASD, por lo que, de facto, Marruecos está reconociendo que la RASD existe. En lo que afecta a España este acuerdo la deja de nuevo con las vergüenzas al aire al no reconocer a la República Saharaui y parecer cada día más un títere de Francia y Marruecos.
  2. ONU y Estados Unidos: El reciente conflicto entre el gobierno marroquí y el Secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que definió como “ocupación” el dominio marroquí sobre el Sahara y supuso la expulsión de la MINURSO de El Aaiún, se ha cerrado en falso. Marruecos ha definido como “puñalada por la espalda” que fuera Estados Unidos quién redactara las bases del nuevo mandato de la MINURSO, muy crítico con Marruecos y que fue suavizado por las gestiones de Francia. La incondicional alianza con Estados Unidos parece no ser tan sólida (no olvidemos que hay proyectada una base militar estadounidense en suelo marroquí) y para colmo la irrupción de Donald Trump en la Casa Blanca complica aún más las cosas ya que a su conocida islamofobia hay que unir que el lobby marroquí, encabezado por empresas del rey Mohamed VI, donaron millones de dólares a la campaña electoral de Hillary Clinton.
  3. Unión Europea: El Tribunal de Justicia de la Unión Europea anuló a finales de 2015, el acuerdo comercial que tenían los países de la UE con Marruecos, en el que Rabat se otorgaba la decisión y gestión en la explotación de recursos agrícolas y pesqueros de la zona del Sáhara Occidental. A pesar de un recurso contra esta medida interpuesto por Francia, Bélgica, Alemania, Portugal y ¡cómo no! España, la medida ha cabreado profundamente a Mohamed VI y sus portavoces han hecho algo que hasta ahora nunca se habían atrevido a decir en público: amenazar a la Unión Europea con dejar de controlar la inmigración ilegal hacia Europa y llenar de pateras las playas españolas.
  4. Rusia y China: Su actitud es poco predecible ya que, si bien China es el primer inversor en Argelia, por delante de Francia y España, y Rusia fabrica más del 80% del armamento argelino, los recientes acuerdos de Marruecos con estas potencias y sus críticas a Estados Unidos y la UE, puede influir en las actuales relaciones estratégicas.
  5. Marruecos y Argelia: El apoyo de Argelia a la causa saharaui mantiene la confrontación con Marruecos. El combate firme y sangriento al terrorismo integrista por parte del gobierno argelino le ha convertido en un socio tan fiable o más que Marruecos para las potencias occidentales (sus reservas de gas y petróleo también influyen bastante) pero en los dos países la represión y la pobreza y el auge del islamismo en sus versiones más o menos amables conforman bombas de tiempo que podrían reventar en cualquier momento.
  6. Organizaciones civiles saharauis: Desde 2005 no ha parado de crecer el movimiento civil saharaui en los territorios ocupados del Sahara Occidental que han protagonizado los sucesos más relevantes en lo que llevamos de siglo: la huelga de Hambre de Aminetu Haidar y, sobre todo, el Campamento de Gdem Izik y las subsiguientes huelgas de hambre de los presos y presas saharauis han desbordado la mordaza de Marruecos y sus aliados y han dado nuevos bríos y razones al activismo por los derechos humanos en las zonas ocupadas. La reciente legalización de ASVDH, una asociación pro-derechos humanos saharaui, por las autoridades marroquíes después de diez años de haberla solicitado puede representar una mínima apertura o el sucio postureo de siempre de la diplomacia marroquí.
  7. Juicio Gdeim Izik: El pasado 23 de enero de 2017, se retomó el juicio civil a 25 activistas saharauis de derechos humanos que habían sido condenados en febrero de 2013 por un tribunal militar por su participación en el campamento de protesta Gdeim Izik, con penas que iban de la cadena perpetua, 25 y 20 años de prisión. En julio de 2016 el tribunal de Casación de Marruecos declaró ilegal este juicio militar. Por lo que ahora se retoma por la vía civil, pero todo este procedimiento es completamente ilegal y carece de base jurídica pues Marruecos no tiene competencia sobre los territorios ocupados del Sahara ni sobre las y los saharauis que viven bajo la ocupación marroquí.
  8. Derechos humanos: El Comité Contra la Tortura de Naciones Unidas en resolución provisional (CAT/C/59/D/606/2014 https://www.acatfrance.fr/public/20161212_cat_decision-asfari.pdf) condena a Marruecos por torturas, confesiones arrancadas bajo tortura, violaciones de la obligación de investigar y de reparación a la víctima contra Naama Asfari, preso político saharaui de Gdeim Izik.

Con esto queremos confirmar dos hechos: el primero es que cualquier escenario es factible, desde la negociación (muy lejana pero posible) y la resolución pacífica del conflicto hasta la guerra (no tan lejana y siempre posible) y el segundo es que ha sido y será la resistencia saharaui la que impida que esta injusticia se olvide y la que posibilitará que cualquier escenario futuro no pueda marginar a las víctimas de cuarenta años de ofensas a los derechos humanos.

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