Distrito Sur

Antonio de la Rosa. Presidente del Consejo de Distrito Sur.

Publicado en enero de 2017 en el Número 1 de la edición impresa

El Distrito Sur, con unos 40.000 habitantes, está atacado por la crisis con más fuerza que otros, haciendo que muchas personas lo estén pasando mal. El riesgo de exclusión, la pobreza, el paro y la marginalidad contrastan con el gran potencial humano que tiene.

Fue una zona que siempre vivió de espaldas a la ciudad, separada por el río, que, en lugar de integrar, dividía. Si bien en los últimos años esta integración ha sido posible sobre todo por la inversión de las plusvalías del Plan RENFE en el sur de la ciudad, sigue siendo una zona que precisa inversiones de toda clase, que mejoren la calidad de vida de sus gentes.

De entre estas carencias destacaremos las instalaciones deportivas. Sólo contamos con una sala de barrio en el Barrio Guadalquivir. Y también con los dos únicos campos de fútbol sin césped de toda la ciudad. Para paliarlo, tres son las reivindicaciones que hacemos desde hace años: las instalaciones de la calle Marbella, propiedad de la Junta de Andalucía, el Estadio de San Eulogio, de Cajasur y el antiguo Polideportivo de La Juventud, de los Huertos Familiares.

Las instalaciones de la calle Marbella, siguen pendientes de que, de una vez por todas, se reordene la zona para acometer las obras para ubicar el campo de fútbol. La Junta de Andalucía y el Ayuntamiento no son capaces de ponerse de acuerdo.

El estadio de San Eulogio se cae a pedazos; la sala de barrio que se proyectó llevar a cabo en uno de sus fondos sigue durmiendo el sueño de los justos y las niñas y los chavales tienen que conformarse con una instalación vetusta e impropia del siglo XXI.

Por último la joya de la corona de Huertos Familiares, Patronato predemocrático y obsoleto, el Polideportivo de La Juventud, que sigue sin cederse al Ayuntamiento para que acometa el proyecto consensuado con el Consejo de Distrito: piscinas, sala de mantenimiento, sala de musculación…

Si fuéramos capaces de conseguir estas viejas aspiraciones de la ciudadanía de la zona sur, al menos en instalaciones deportivas nos igualaríamos al resto de la ciudad, y dejaríamos de ser ciudadanos/as de tercera.

Otro tema que actualmente nos preocupa mucho es el traslado de la carrera oficial de la Semana Santa al entorno de la Mezquita. El Distrito se opone a ello, en el fondo, pues entiende que el principal objetivo es abrazar este monumento “cristianizándolo”. Y en la forma: se hace sin la participación de la ciudadanía más afectada, en un “trágala” de la Agrupación de Cofradías al Ayuntamiento. Nuestro barrios del Campo de la Verdad-Fray Albino y Miraflores quedarán incomunicados por el Puente Romano y el de Miraflores, verán sus calles aún más colapsadas por el tráfico y aparcamientos.

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