Europa Laica nos traslada los datos referentes a la actividad económica de la Conferencia Episcopal española durante el pasado ejercicio económico.

Hablamos de casi 300 millones de impuestos que van destinados a una organización en un estado laico como es el español.

Campañas de comunicación, formación eclesiástica en diversos niveles educativos, mantenimientos de diócesis… el gasto es muy alto y muy variopinto.

Doscientos ochenta y cinco millones por el tercio de españoles que marcan la casilla de la Iglesia en la declaración de la Renta. Europa Laica en su web traslada una serie de interesantes reflexiones acompañadas por las cuantías que las refrendan.

Según informan, Fernando Giménez Barriocanal, vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal Española, ha presentado en rueda de prensa los datos definitivos de la parte económica de la Memoria de Actividades de la Iglesia 2018 y cómo ha empleado dichos recursos en sus fines propios, fondos recibidos de los españoles en la Declaración de la Renta 2019.

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Cabe destacar el incremento de casi un 6,5 % respecto al año anterior, 17 millones más para un total de algo más de 285 millones de euros. De lo que extraemos que más de 8 millones y medio de españoles destinan el 0,7% de sus impuestos a la Iglesia Católica. La traducción es que cada asignante sale a 35 € por año, unos 3€ al mes.

El reparto del dinero es diverso, llevándose el grueso, más de 200 millones, el sostenimiento de las diócesis; casi 18,5 millones para la seguridad social del clero; partidas con montos que oscilan entre el millón y los 6 millones y que se dedican a centros de formación eclesiástica, facultades,adoctrinamiento, etc; Cáritas con unos 6 millones; campañas de comunicación con más de 5 millones; funcionamiento de la Conferencia Episcopal española; actividades pastorales nacionales y en el extranjero o conferencias de religiosos. Una partida destinada a las retribuciones de los obispos de casi 2,5 millones de euros y partidas menores al millón de euros con destinos como el fondo para proyectos de monasterios, instituciones de la Santa Sede o el ordinanariato de iglesias orientales.

Entre el reparto de dinero trasladado, algo menos de 253 millones de euros, y el importe recibido, más de 285 millones de euros hay una cantidad que no aparece reflejada en el informe de cuentas y que asciende a unos 32 millones de euros. Sin justificación.

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Giménez Barriocanal continúa informando, según cuenta Europa Laica en su web, que esta partida es algo menor al 25% de los recursos de las diócesis y que son las aportaciones de los fieles la partida más importante, siendo la dependencia mayor cuanto menor es la diócesis. Hablamos de un presupuesto de casi 1.000 millones, 974 “kilos”.

En cuanto a comunicación, destaca el sobrecoste que para la Conferencia Episcopal tiene el mantenimiento de TRECE, la televisión adoctrinante de la Iglesia española y con una clara línea editorial política. Una partida cuestionada en un informe por el Tribunal de Cuentas, ya que podría incumplir las normas de la Unión Europea.

Barriocanal ha terminado contando que los fieles marcan también la casilla de “Otros fines de interés social” en un porcentaje del 65 y que han dejado de ingresar unos 20 millones al mes, ni más ni menos, durante esta etapa de confinamiento, finalizando con una frase donde decía que “Una vez más, la Iglesia quiere estar con todos, y especialmente con los más necesitados”.

Algunos nos preguntamos cuántas familias podrían vivir con las insultantes cantidades que se manejan y los usos tan alejados de la necesidad actual que vivimos. Ahora que llegan tiempos de ingresos mínimos vitales, de rentas sociales municipales, de ayudas para las familias que pasan hambre, quizá sería un gesto reducir los gastos superfluos y ha quedado demostrado que el rezo no nos ha salvado de esta crisis.