Ecologistas en Acción ha publicado ‘Glifosato. Una plaga para la salud de nuestros ríos, el medioambiente y las personas’. En el informe se analiza la presencia de glifosato en aguas superficiales durante los años 2017 y 2018, entre otras, de las seis demarcaciones hidrográficas de Andalucía.

El glifosato es un herbicida utilizado masivamente en agricultura convencional catalogado por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) como probable cancerígeno en humanos, y tóxica para los organismos acuáticos, con efectos nocivos duraderos.

Los resultados del estudio muestran la amplia contaminación con glifosato de las aguas superficiales en Andalucía y la urgencia de prohibir su uso.

Las analíticas de glifosato realizadas por los organismos de cuenca durante los años 2017 y 2018 confirman la elevada presencia en nuestros ríos del herbicida más vendido en el Estado español. Esta es una de las principales conclusiones del informe ‘Glifosato. Una plaga para la salud de nuestros ríos’, publicado por Ecologistas en Acción.

Según el colectivo ecologista, los datos -que han sido proporcionados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en respuesta a una petición de la organización ecologista- subrayan las deficiencias de la legislación europea y española. También la necesidad de que las administraciones autonómicas y estatales actúen para reducir la contaminación de este plaguicida en el medio acuático.

Los análisis muestran la presencia de glifosato en las seis demarcaciones hidrográficas de Andalucía, en dos tercios de los puntos de muestreo. En el 31% de las muestras se ha detectado la presencia de glifosato. Las directivas marco de agua, aguas subterráneas y agua de boca consideran 0,1 μg/l como valor límite para cualquier plaguicida que no tenga uno específico, como es el caso del glifosato, y de 0,5 μg/l para la suma total de plaguicidas presentes en las masas de aguas.

El  19,5% de las muestras analizadas han superado el valor límite de 0,1 microgramos por litro (μg/l), establecido por las directivas marco de agua y de aguas subterráneas y de boca, cuando un producto no tiene un límite específico. Por otro lado, un 6.3 % de las muestras ha rebasado el valor de 0,5 μg/l que las directivas consideran como el máximo permisible para la suma de todos los plaguicidas presentes.

El problema está presente por toda Andalucía, un 53 % de los puntos ha presentado algún valor alto (>0,1 μg/l) y un 26% valores muy altos (>0,5 μg/l).

En cuatro puntos se han alcanzado valores extremos (>12 μg/l) anomalías para la media andaluza: Canal Laguna Herrera, Málaga (71 μg/l), Embalse Charco Redondo, Cádiz (27,3 μg/l), Arroyo Giraldo, Huelva (18,1 μg/l) y Arroyo Charcón, Málaga (16,1 μg/l). En el Bajo Guadalhorce no hay valores extremos, pero en su amplia serie de datos siempre se ha detectado y el 90% supera valores altos.

Estos datos son, sin embargo, incompletos, y muy escasos. Como señala Ecologistas en Acción, se solicitaron las analíticas de glifosato realizadas en los años 2017 y 2018, pero sólo se muestran las disponibles por el MITECO, no las de los últimos tres meses de 2018.

A la luz de los resultados del informe, Ecologistas en Acción ha publicado tres recomendaciones al MITECO y al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que desde Andalucía extienden a la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible

  1. Retirar la autorización a la comercialización de productos que fitosanitarios que contengan glifosato
  2. Redactar normas armonizadas para el muestreo y la analítica de plaguicidas por parte de los gestores de las demarcaciones hidrográficas.
  3. Asegurar que la recogida de información sobre presencia de plaguicidas sea más completa y ajustada a la realidad y sirva, a su vez, como punto de partida para proteger nuestros ríos al medioambiente y a las personas, de la contaminación por glifosato.

Enlace al informe: ‘Glifosato. Una plaga para la salud de nuestros ríos, el medioambiente y las personas’