Carola Reintjes.

Una riada o avenida de agua se conoce como la crecida de un río, elevando el nivel del curso de agua significativamente mayor que el flujo medio de este (Wikipedia).

Córdoba se convirtió anoche en oleadas y mareas feministas, una riada, un mar feminista inundaba las calles y llenó todos los rincones del centro. 20.000 personas, según datos de la Policía local. Las mareas llenas de color y vida, reivindicación y esperanza, empezaron a llenar la Plaza de las Tres Culturas desde las seis de la tarde. La plaza rebosaba de gente, mujeres y hombres, de todas las edadaes, con mucha participación jóven, daba alegría verlo. Sonaban los tambores de guerra de la Batucada de mujeres que acompañó la marcha reivindicativa, tambores de una guerra pacífica, declarada al machismo y patriarcado.

La plaza era un mar de pancartas, tales como

Ni sumisa, ni devota, libre, linda y loca”;

No es culpa de mis tetas si no me respetas”;

Si nuestra vida no importa produzcan sin nosotras”;

Igual trabajo, igual salario”;

Tranquila, hermana, aquí está tu manada”;

Que no, que no, que no tenemos miedo”;

Dejad de usar hombre como sinónimo de ser humano”;

Con o sin ropa mi cuerpo no se toca”;

Mi coño no es tu pensión”;

Únete, mo nos mires”.

La cabecera de la manifestación arrancó a las 18:44, y avanzó por el vial, hacía Gran Capitán, entrando luego por Ronda de Tejares. Cuando la cabecera llegó a la avenida la cola de la manifestación estaba recién arrancando del punto de salida. La manifestación avanzó luego por la calle Foro Romano (antigua Cruz Conde), haciendo una sentada reivindicativa delante de la sede del PP. Pasando por la Plaza de las Tendillas, la riada avanzó bajando Claudio Marcelo para luego entrar en la Plaza de la Corredera hacia las ocho y cuarto.

Una riada imparable. Innegable. Incuestionable. No hay paso atrás en la lucha feminista. Córdoba es, y será, feminista. Definitivamente.

La Plaza de la Corredera que se llenó de colores, pancartas y consignas reivindicando, celebrando y festejando este 8 M. La Plataforma cordobesa “Nosotras decidimos” denunció, en el cierre del acto, las desigualdades y reclamó no dar ni un paso atrás en la defensa de los derechos, defensa que llevó a convocar la huelga del trabajo, de los cuidados, el consumo y de los estudios, unidas en la tan exitosa huelga feminista. “Exigimos plena igualdad en derechos y condiciones de vida. Nos queremos vivas, nos queremos libres y rebeldes”.

El manifiesto íntegro se puede leer aquí: Manifiesto del 8M.

Con la esperanza puesta en las mujeres

La esperanza del futuro, de un cambio que pueda transformar la realidad tan dura que viven tantas mujeres, pero también tantos hombres, de todas las edades, está con las mujeres. La huelga feminista y las manifestaciones multidinarias a lo largo y ancho de Córdoba, y de España, así lo han confirmado. Un éxito extraordinario, desbordante, que da aliento a la esperanza en un futuro mejor para las personas más castigadas por el neoliberalismo deshumanizador que – según indican las estadísticas – tiene cara de hombre. Quizás no sobra decir que muchos hombres, de todas las edades ya se declaran abiertamente feminista y miles de hombres van acompañando a las mujeres en sus reivindicaciones, no solo en un día como el 8M, sino en la práctica diaria. La lucha feminista no es cosa de mujeres. Es asunto de Estado de toda una sociedad que quiera considerarse progresista, equitativa y justa.

Sobran los motivos

A lo largo y ancho del país sonaban los motivos para ir a la huelga y participar en las manifestaciones reivindicativas. Y para secundar la huelga y manifestarse reivindicando los derechos de las mujeres.

La desigualdad entre el mundo cotidiano de las mujeres y de los hombres se ve reflejada en las tasas de desempleo, la precaridad, la brecha salarial, el techo de cristal, la pensión de jubilación, las labores del cuidado y las estadísticas de delitos sexuales.

El desempleo afecta al 16,2% de mujeres, frente al 12,8% de hombres, una brecha de género de 3,4 puntos. Y la precariedad laboral está feminizada. De forma general, el trabajo feminino está desvalorizado. Los sectores tradicionalmente ocupados por mujeres (puestos administrativos, labores de cuidado, limpieza, restauración, etc.) son sectores peor pagados.

La brecha salarial no muestra signos de mejora tampoco. Según datos del INE (Encuesta de estructura salarial), las mujeres ganan una media de 20.131 euros al año, a diferencia de los hombres que cobran 25.924 euros, dato que representa una brecha salarial de un 22,3%, 5.793 euros al año.

Igualmente, existe una aguda brecha de género en las pensiones de jubilación, las mujeres cobran una media 715,46 euros frente a los hombres con 1.137,19 euros.

El techo de cristal es otro de los grandes problemas, sirva a modo de ejemplo el dato de que solo el 35% de los cargos directivos está ocupados por mujeres. En los Consejos de Administración de las empresas del IBEX 35 hay 457 hombres frente a solo 110 mujeres consejeras. En el nivel más alto de la Administración Pública, el nivel 30, solo tenemos a 838 mujeres frente a 1.286 hombres.

Las labores de cuidado tienen rostro de mujer, con una dedicación media media de 4 horas al día frente a 2 en el caso de los hombres. Las mujeres representan un 90% de las excedencias laborales por cuidado, con más de 51.000 mujeres que se acogieron a excedencias en 2018, frente a unos 6.000 hombres.

En el caso de violencia sexual, el 98,4% de las personas investigadas y detenidas por agresiones sexuales son hombres. El 88% de las víctimas de delitos sexuales son mujeres. Nos sonará el video que se hizo viral de monjas explicando sus motivos para participar en la huelga del 8M, entre otros motivos sonaba con fuerza su denuncia colectiva de la violencia sexual a la que se veían sometidas dentro de la Iglesia institucional.

Las cifras – muy lamentablemente – hablan por si solas. 1.849 mujeres han sido víctimas de violencia de género solo en Córdoba durante el año 2018. Ayer mismo saltó la noticia de la última víctima de violencia de género, una mujer de unos 80 años asesinada en Madrid.

Queda mucho camino por recorrer. Pero días como el 8 M muestran que no hay marcha atrás en las conquistas logradas por las luchas feministas. Mujeres y hombres, codo con codo, han dicho alto y claro que “Basta ya”. No hay paso atrás. Una riada incuestionable e imparable ¡Tomen nota!

 


Fotografías: Paradigma Media Andalucía.