La pandemia global y la situación de confinamiento en casa evidencian más claramente que nunca las fisuras de este sistema.

Urge el reconducirlo hacia lógicas que coloquen las personas y el cuidado de la vida en el centro.

En el Día Mundial del Agua, ISF Andalucía denunció el uso lucrativo del agua, y su tratamiento como mercancía, reclamando el acceso universal a fuentes de agua potable e infraestructuras de saneamiento adecuadas.

En plena pandemia global, Ingeniería Sin Fronteras Andalucía denuncia la mercantilización y el uso lucrativo del agua en todas sus formas: el agua envasada, el uso indiscriminado e irresponsable en los procesos productivos, y la privatización del suministro. Igualmente, reclama una gestión pública, transparente y participativa de todos los recursos hídricos y en todos los niveles, e insta a todas las administraciones y gobiernos a asumir sus competencias y responsabilidades para garantizar un acceso a agua y saneamiento universal.

Este acceso es de vital importancia para la salud. Un agua contaminada o de baja calidad es fuente de enfermedades, ya sea por niveles de ingesta deficientes, por contener microorganismos o parásitos, por proliferación de vectores de transmisión (como moscas y mosquitos), o por higiene personal inadecuada. Además, el agua está presente en todos los procesos sanitarios, preventivos o paliativos, en situaciones de normalidad o de emergencia. Es disolvente universal para medicamentos, detergentes, desinfectantes, etc. Sin un acceso a agua adecuado hoy no podríamos desinfectar las calles ni las superficies, lavarnos las manos como se nos requiere, tener acceso a los geles hidroalcohólicos, limpiar las mascarillas o mantener espacios asépticos en los hospitales.

En esa línea de lo anterior, ISF se pregunta cómo afectará esta pandemia en zonas desfavorecidas y empobrecidas, o a grupos poblacionales en situación de exclusión social. En estos casos estos procesos no serán posibles total o parcialmente: alrededor de 800 millones de personas no tienen acceso básico a agua, alrededor de 2000 millones no tienen acceso a saneamiento básico, y alrededor de 3000 millones no pueden desarrollar una higiene básica personal.

La situación actual de pandemia, y consiguiente confinamiento y reducción de las libertades, está poniendo en evidencia a todo el sistema económico-financiero y su modelo de vida está sometido a los límites de la vida y a los ecosistemas. Y en consecuencia, habrá de desarrollarse en el marco del respeto a los mismos. La vida, los recursos naturales (y por tanto el agua) no son mercancía sometida a los mercados. Son la base sin la que nada ni nadie podemos funcionar.

Desde ISF llaman a la reflexión y a un cambio de modelo de vida. “De otro modo, este no será más que el primero de muchos colapsos, que provocarán crisis y situaciones de desprotección social y personal, y pondrán en riesgo la vida de quienes son más vulnerables, y nuestra supervivencia como especie“.