El Movimiento 5 Estrellas gana unas elecciones históricas en Italia con el 32% de los votos

César Pérez Navarro

El M5S, liderado por Luigi di Maio gana las elecciones italianas con aproximadamente 9 millones y el 32% de los votos. Por detrás, a gran distancia, el Partido Democrático del ex primer ministro Matteo Renzi, con el 18,86%, que pierde apoyo respecto al 27,4% de las pasadas elecciones. El partido fascista de la Liga Norte llega al 17,64% y la Forza Italia de Silvio Berlusconi se queda en el 13,98%. Estos dos últimos partidos van en una coalición de derecha-extrema derecha con los Hermanos de Italia, que se sitúa con el 4,35% en 1,2 millones de sufragios. El partido Libres e Iguales (izquierda), liderado por Pietro Grasso y excisión del PD, obtiene un 3,5% y en torno a 15 escaños. +Europa, encabezada por la exministra Emma Bonino, habría conseguido un 2,5%, con el 94% de las mesas escrutadas.

La participación, según ha informado el Ministerio de Interior ha sido del 71,48%, cifra inferior al 75,2% registrado en 2013.

El bipartidismo que ha dominado Italia en las últimas décadas pierde su hegemonía con este resultado histórico. Ningún partido podría gobernar en solitario y deberá buscar apoyos en otras formaciones para garantizarse un gobierno estable. La alianza más consistente sería la del M5S con el PD socialdemócrata de Matteo Renzi, que sumarían 336 diputados y superarían de largo los 316 necesarios para contar con la mayoría absoluta. Igualmente, es posible una alianza entre M5S y la Liga Norte, ya que coinciden en algunos aspectos sobre políticas migratorias. El M5S podría buscar un gobierno en solitario aliándose puntualmente con otras fuerzas. Lo cierto es que antes de las elecciones declaró que no pactaría alianzas.

Aritméticamente también es posible una combinación del PD con la ultraderechista LN y la FI de Berlusconi para dejar al M5S fuera de opciones de poder. En 2013, la coalición encabezada por el PD obtuvo el 29,55% de los votos y 340 de los 630 diputados en la Cámara Baja. Un acuerdo de gobierno entre la coalición conservadora de Berlusconi y la progresista del Partido Democrático permitió a este último gobernar el país. Sin embargo, el partido de Berlusconi se retiró de la coalición tan solo unos meses después de haberse formado por desacuerdos sobre los presupuestos generales del Estado para 2014.

El M5S ha tenido especialmente buenos resultados en el sur del país y la coalición de derechas, en el norte. A finales de 2017, Italia aprobó una reforma electoral acordada por Matteo Renzi (PD) y Silvio Berlusconi (Forza Italia) que se suponía, iba a obstaculizar las opciones del Movimiento 5 Estrellas, ya que se asignaba el 36% de los escaños de ambas cámaras con un sistema mayoritario basado en circunscripciones uninominales (sale un único ganador) y el restante 64% se asigna de forma proporcional a nivel nacional. El tiro ha salido por la culata, ya que -con el 32% de los votos- el M5S consigue 231 escaños en lugar de los 202 que le corresponderían con un sistema proporcional puro.

La campaña estuvo dominada por temas como la inmigración, la inseguridad y millonarias promesas económicas imposibles de cumplir, además de agresiones e insultos entre militantes neofascistas y antifascistas, algo que no se veía desde los años 80. “Se acabó la fase en la que estábamos en la oposición y ahora vamos a gobernar”, había prometido el viernes el joven Luigi Di Maio, candidato del M5S al cargo de primer ministro que tiene 31 años. “Seremos el pilar de la próxima legislatura”, añadió Alfonso Bonafede tras observar los primeros porcentajes de voto.

El diputado saliente del M5S y vicepresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores y Comunitarios, Alessandro di Battista, ha expresado su optimismo y ha tildado los resultados, de confirmarse, de “apoteósicos”: “si los datos se confirman, será un triunfo de los M5, una verdadera apoteosis, que demuestra la bondad de nuestro trabajo y muestra que todos tendrán que venir y hablar con nosotros, y esta será la primera vez, y esta es la mejor garantía de transparencia para los italianos, tendrán que venir y hablar con nosotros utilizando nuestros métodos de corrección y transparencia “.

Luigi di Maio y Beppe Grillo

El Movimiento 5 Estrellas, tildado como “antisistema” o “populista” en los “análisis” simplones de la “prensa seria”, es una fuerza política que ha roto la hegemonía de los partidos tradicionales con un mensaje demoledor respecto a postulados tradicionales. Es un partido difícil de encuadrar en la tradicional dicotomía “izquierda-derecha”, ya que mantiene modos retóricos izquierdistas, como podría hacerlo un partido falangista en España, y una organización basada en la democracia directa, cercana a formas de organización libertarias o -salvando las distancias- a eslóganes presentes en España en el auge del movimiento 15M: que la gente corriente ocupe el Congreso o que se desprofesionalice la política. Sin embargo, bajo esta superación de los partidos tradicionales en la que la ciudadanía en bruto, sin distinción de clase, ejerce la política desde las instituciones, también se dejan atrás los sindicatos que defienden los derechos laborales frente a los abusos de grandes empresas y multinacionales. Beppe Grillo ha llegado a pedir la disolución de los sindicatos de mayor tamaño, como la CGIL, que cuenta con unos 6 millones de afiliados.

El M5S persigue la disolución del sistema de partidos y la organización de los ciudadanos en asociaciones o comités, lo que va en contra del centralismo que pregonan partidos como C´s en España. El único sistema de organización se centra el los “meet up” o “círculos locales“, que cuentan con cierta autonomía en la formación de listas electorales y la gestión de pequeños ayuntamientos a escala local. En la práctica, el sistema de organización interna es vertical, y es desde la cúpula del partido se toman las decisiones más trascendentales, aunque muchos aspectos del programa electoral y las primarias se deciden desde la base a través del voto electrónico. Así pues, se organiza desde una cúpula que dirige un sistema de democracia participativa menos influyente en la práctica.

Todo esto se concreta en un programa electoral que reduce los impuestos y la burocracia estatal, pero aumenta las pensiones a 780 euros mensuales como mínimo y el gasto social. Un programa definido para la “mejora de la calidad de vida de los italanos”, con fuertes inversiones en nuevas tecnologías y 10.000 nuevas plazas para fortalecer las fuerzas de orden público. También la lucha contra la corrupción, los delitos bancarios y la mafia, la reducción de los procesos judiciales para asegurar una justicia rápida, equitativa y eficiente y mayores inversiones en el desarrollo de una economía verde y la inversión de 50 mil millones de euros en sectores estratégicos de la economía. También se promete la reducción en una década del 40% de la deuda pública respecto al Producto Interno Bruto, aspecto particularmente preocupante en Italia, ya que en 2017 alcanzó el máximo histórico de 2.281 millones de euros y el 134% del PIB, solo por detrás de Grecia (180% del PIB) y algo por encima de España, que ronda los mil millones y el 100% del PIB. Quizás sea este el aspecto que convierte al M5S en un partido calificado como “antisistema”, pues se enfrenta directamente con los intereses de la banca privada que domina las políticas en la Unión Europea bajo el chantaje de la deuda.

Otros aspectos que lo hacen atractivo son la simplificación de la administración territorial, un máximo de dos legislaturas para los miembros que ocupan los parlamentos, mayor eficacia energética, una televisión pública sin publicidad, acceso gratuito a internet para todos los italianos, acceso a una sanidad gratuita y universal, la nacionalización de la telefonía, el aumento de recursos para la educación y un nuevo sistema de contratación en ese sector, la promoción de los productos nacionales, la separaración de la atención a turismo y cultura, desincentivar el uso del coche y aumentar los carriles bici, y el control de la propiedad de los medios de comunicación para que no haya monopolios, ni ayudas públicas, aspecto este último que atenta contra los intereses de los grandes grupos mediáticos y coloca un filtro oscuro sobre todo lo que se dice del M5S.

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