Francisco Ventura y Ana Almagro, voluntad y el coraje

Hay casos (y fueron muchos) en los que ni el sufrimiento de la cárcel, ni el silencio impuesto de mucho tiempo, ha podido doblegar las vidas de estas personas; se ha impuesto la voluntad y el coraje.

Francisco Ventura Losada, nace en Santa Cruz (Córdoba) en 1939, su niñez transcurre en el campo trabajando, unas veces guarda pavos, otras, cochinos, otras… Cuando adolescente, es capaz de segar, escardar, o hacer cualquier trabajo del campo. Y así va pasando su vida entre el trabajo y la rebeldía.

Fueron muchos los andaluces que tuvieron que emigrar del campo a otras ciudades o comunidades buscando un salario y un mejor porvenir; fueron también muchos, los que, una vez asentados ya en la ciudad (en la fábrica el taller o la oficina), lucharon contra la dictadura, aunque este compromiso con la sociedad y con ellos mismos, llevara aparejado tener que pagar un precio de detenciones, cárceles y torturas

Como ya hemos dicho, en los años 60, sobran jornaleros en el campo andaluz, Paco, después de hacer el servicio militar, se marcha a tierras valencianas. Estamos en el año 1963.

El trabajo no le arredra y empieza trabajar en la construcción, más tarde gruista, después…No obstante sus deseos de progresar le hacen buscar un trabajo más cualificado y estable y entra en el sector metalúrgico, en la empresa Cointra –Godesia.

En las grandes ciudades, el movimiento obrero era cada vez más fuerte, y él, que su ascendencia es de familia con pasado republicano y de izquierdas, también es un hombre con inquietudes políticas y sociales, por lo que empieza a contactar con el Partido Comunista. Esto es en 1964, y en el 65, ya milita en sus filas; se afilia a Comisiones en 1966, prácticamente al tiempo de su creación, y su vida transcurre entre el Partido (organización, y lucha contra el régimen franquista), y el trabajo (reivindicaciones obreras); su afiliación a Comisiones, le hace estar al tanto de todos los conflictos que se generan en el mundo laboral en la zona valenciana, y que cada día se recrudece, ya que tanto trabajadores, como dirigentes y afiliados, no admiten ni temen ya las ataduras y la represión que el régimen imponía. Ellos son jóvenes y quieren cambiar el mundo.

Hablamos de la generación de jóvenes de los años 60-70, y el mundo es un continuo bullir por la rebeldía de estudiantes, trabajadores, jornaleros, intelectuales…Todo el mundo ve como los jóvenes estudiantes se movilizan en Norteamérica contra la guerra del Vietnam; en París se levantan barricadas; en México, los estudiantes quieren abrir la puerta a la democracia y cerrarla a la corrupción y lo pagarían caro en la matanza de las Tres Culturas (Tlatelolco); Martín Luther King fue asesinado, igual que Bob Kennedy (fiscal de los Estados Unidos); y los tanques rusos entran en Praga… Pero los jóvenes quieren seguir cambiando el mundo a pesar de las muchas dificultades.

En los días del 1º de mayo, el régimen franquista sacaba su mano más dura para amordazar y reprimir, con ello trataba de descabezar al movimiento obrero y escogía este día para encarcelar los dirigentes más significativos de los movimientos sociales, entre ellos los de Comisiones Obreras.

Así es como Francisco Ventura (Paco), es detenido el 1 de mayo de 1967, junto con 21 militantes más de la zona de Valencia. Juzgado por el TOP (Tribunal de Orden Público), le caen 6 meses de cárcel.

En el año 1969, le forman un Consejo de Guerra por manifestación ilegal, es condenado a cuatro años de prisión

Cuando leo esta condena, no tengo más remedio que echarme las manos a la cabeza:¡Cuatro años de prisión por insultar a las fuerzas del orden!. Y yo digo: ¡Pero donde estaba Dios en aquellos momentos!

Ambas condenas las cumplió entre las cárceles de Carabanchel, Valencia, Jaén, y unos días en el penal de Ocaña.

En 1974 entró en la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de Valencia, en la que lo despiden después de un mes de trabajo. El motivo que aduce dicha empresa es que tiene antecedentes penales. Tampoco aquí se arredrará Paco. Durante cuatro años estará trabajando en todo lo que le sale. Trabaja y pelea. Trabaja para su sustento, y pelea contra la EMT para ser readmitido. La ley de Amnistía de 1977 llega para todas las personas condenadas por motivos políticos. Es admitido en la empresa en 1977.

Cuenta Paco, que su paso (de 4 años) por la prisión, tampoco fue una perita en dulce. Nadie se puede hacer una idea lo que significa la falta de Libertad. Para eso se toma prestada las palabras de Cervantes en Numancia:

Decidles que os engendraron

Libres, y libres nacisteis,

Y que vuestras madres tristes

También libres os criaron.

Estando en la cárcel, le dice un día un funcionario: ¡Te he dicho que te cortes el bigote! Paco le contestó que no se lo cortaba. Como consecuencia de esta “insubordinación”, le cayó un mes encerrado en una celda de castigo (lo cuenta siempre, con el corazón encogido). Por este castigo, los presos de la cárcel, incluidos los comunes, se rebelaron, pero por desgracia, no hubo nada que hacer. Paco cumplió su arresto en una celda de castigo No obstante, también nos aclara que hubo funcionarios que eran solidarios con los presos.

La cárcel, para él y para muchos presos fue lugar de formación, en ella se estudiaba, se hablaba de política, se leía, se hacían análisis de situaciones concretas, y lamenta no haber estudiado más durante su tiempo de cautiverio

Pasó el tiempo y Paco sale de la cárcel.

Mientras tanto, en Mislata (Valencia)-y es otra historia que enlaza con la anterior-, hay una chica de nombre Ana que tiene unos 18-20 años por aquel entonces, su padre es comunista, y ella milita en las Juventudes Comunistas y en el Movimiento Democrático de Mujeres, y se siente muy orgullosa de ello. Pues desde Mislata, que era su pueblo, como ya he dicho, se enviaban cartas de solidaridad a los presos de distintas cárceles, trataban con ello de mantener la moral y de animarles en su encierro forzoso. Una de estas cartas solidarias llegó a manos de Paco, y estaba firmada por una chica que se llamaba Ana, que era de las Juventudes Comunistas y muy feminista, ella. Paco quedó encantado de Ana. Es decir, que ambos, estaban encantados de haberse conocido.

Como esta historia daría para muchos folios, me voy a ceñir a dar solo unas pinceladas.

Valencia, Octubre 1957. El día 13 de Octubre las precipitaciones, en buena parte, del cauce del Turia fueron de 300 mm (es decir, 300 litros por m2), y, en algunos afluentes llegó hasta los 360 mm. La riada alcanzó en Valencia capital, desde los 40 cm hasta los 5.20 metros de altura. El alcalde Tomás Trénor Azcárraga, protestó ante el gobierno por no recibir las ayudas prometidas, y Franco lo cesó.

El padre de Ana tenía un taller de carpintería en la planta baja de su casa. La riada de 1957, lo arrastra y queda sin nada. Las ayudas prometidas nunca llegarían. Un empresario francés interesado por su trabajo lo llama para que trabaje en Francia con él, pero a la hora de marchar, su madre está muy enferma y se quedan con su abuela. Cuando la madre mejora se van todos a Francia y, a los 15 días de estar allí, su madre muere.

Vuelven a España, y Ana es la jovencita que escribe cartas a los presos, entre ellos a Paco.

Ya casada con Paco, con una voz, todavía juvenil, me dice a través del teléfono: José, recuerdo el primer día que salimos Paco y yo a repartir “Mundo Obrero”, yo toda temblando, el fuerte como si aquello no tuviera importancia. ¡Qué maravilla de hombre! ¡Qué seguridad irradiaba! Yo, como siempre, junto a él.

José, te cuento esto porque se tiene que saber, dimos lo mejor de nuestra juventud por unos ideales de justicia. Y de libertad. Y para que España cambiara. Teníamos derecho, y obligación de hacer un mundo mejor. De hacer una España mejor-me dice-.

Tienen 1 hijo y una hija, y 4 nietos.

Paco y Ana siempre asisten a todas las reuniones, son activistas en su pueblo (que no quieren verlo morir), y ella sigue con su feminismo a cuestas. Yo, orgulloso de haberlos conocido.

Bertolt Brech decía que aquellos que luchan toda la vida “son los imprescindible”. Esta pareja forma parte de este grupo. Ellos son:

Francisco Ventura y Ana Almagro.

Foto de Paco y Ana junto al cauce del rio Turia (Valencia), cerca de donde a él lo detuvieron

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