• En FUDEPA, Avda. Agrupación Córdoba s/n (antiguo Hospital Militar) 14007. 7 de marzo, de 18:00 a 20:00 horas.

Entre 1939 y 1945, Alemania forzó a más de veinte millones de europeos  a contribuir al sostenimiento de su economía de guerra tanto en el Reich  como en los países ocupados. En los Juicios de Núremberg, el uso de  trabajo forzado fue considerado crimen contra la Humanidad y el  máximo responsable de su organización fue sentenciado a muerte.

También hubo trabajadores forzados españoles en Europa durante la II Guerra Mundial. Unos 60.000 exiliados de la Guerra Civil, que tuvieron  que servir tanto a la Alemania de Hitler como a la Francia de Petain. De  ellos 40.000 trabajaron para la Organización Todt en Francia y en las  Islas del Canal construyendo bases submarinas y la línea de  fortificaciones y bunkers conocida como “Muro Atlántico” con que los  nazis pretendían frenar una eventual invasión aliada.

En los casi 100 campos de la Organización Todt distribuidos por la costa  francesa y las Islas del Canal, los republicanos españoles eran vigilados  por los SS y los malos tratos estaban a la orden del día. Centenares de  ellos murieron en accidentes de trabajo, a causa del sobresfuerzo y la  insalubridad de los campos o en bombardeos.

En los años sesenta, los trabajadores forzados del III Reich reclamaron  una indemnización como víctimas del nazismo. Al serle denegada,  acudieron a la Justicia y los jueces alemanes acabaron dándoles la razón,  al considerar probado que los exiliados de la Guerra Civil habían sido  perseguidos por los nazis por antifascistas. Los republicanos españoles  se convirtieron de esta manera en los únicos trabajadores forzados del  III Reich en ser reconocidos por Alemania como víctimas del nazismo por motivos políticos.