No estamos todas, faltan las internas

Laura Rosillo.

  • La abolición del régimen de interna en el empleo del hogar y de los cuidados se posiciona como el siguiente paso en la agenda política de las mujeres migrantes en el Estado español.

De entre todos los cánticos que compusieron el rebosante y maravilloso 8M de este año, las empleadas del hogar y de los cuidados en régimen de interna estuvieron presentes en las voces de muchas compañeras. Para reivindicar en mayor medida la invisibilidad de este colectivo, surgió la iniciativa de que las empleadas del hogar internas cuyas condiciones laborales les impidieran hacer huelga y asistir a la manifestación, colgaran sus delantales en los balcones.
Junto con Italia, el Estado español es uno de los únicos países de Europa donde todavía se sigue demandando este tipo de servicios. “Porque salimos más baratas” afirman Carolina Elías, presidenta de SEDOAC y Jamileth Chavarría, presidenta de Calala Fondo de Mujeres y Bruja Migrante. La realidad es que una empleada interna cobra entre 700 y 950€, un sueldo que sale barato a la persona empleadora y que termina por salir caro a la empleada, quien lo acaba pagando con parte de su propia vida.

“La precariedad de este sector se debe al hecho de que somos mujeres las que ejercemos esta labor, casi en su totalidad. El Estado español perpetúa el sistema patriarcal al no regularizar las condiciones laborales de las empleadas del hogar y de los cuidados, ya que da por hecho que los cuidados son todavía obligación de la mujer”, señala Jamileth.

No tienen derecho al paro, ni a una inspección de seguridad de su entorno laboral, e incluso se constituye como el único que cuenta con el llamado “despido por desistimiento”, donde la persona empleadora solo tiene que afirmar la pérdida de la confianza en la empleada para que se haga efectivo el despido.
A raíz de esta vulnerabilidad laboral surgió el Grupo Turín, con el objetivo de que el Estado español ratifique el Convenio 189 de la OIT, elaborado en 2011 y ratificado ya por 25 países. Este Convenio, que busca sentar las bases normativas para la mejora de las regulaciones internas de los países en cuanto a las condiciones laborales del empleo del hogar, reconoce, entre otros muchos aspectos, la protección efectiva contra toda forma de abuso, acoso y violencia y la equiparación de la protección social de estas empleadas.

De igual forma, denuncian la aprobación de la Enmienda 6777, presentada al Congreso por el Grupo Parlamentario Popular y votada el pasado 22 mayo. Esta enmienda retrasa hasta enero de 2024 la equiparación del sistema de cotización de las empleadas de hogar al régimen general de la Seguridad Social, la cual estaba prevista que entrara en vigor el 1 de enero de 2019.

Todas estas luchas se agravan cuando se trata de una empleada interna. “Ya salí de la cárcel” le comenta una compañera a Carolina Elías cuando sale a disfrutar de su único día libre a la semana. Entre semana tienen estipuladas dos horas de descanso al día, pero en las que no pueden salir de la casa. De esta manera, ¿qué tipo de autocuidado puede tener una interna?

La importancia de la intimidad del dormitorio de la empleada es primordial, así como el respeto a sus horas de descanso. “Ellas también deben concienciarse de tomarse sus horas de descanso, pues tienen miedo de que las vean sin hacer nada y las “despidan””; puntualizando las comillas, ya que, pese a ser obligatoria su alta desde la primera hora trabajada, una de cada tres empleadas del hogar no tiene contrato.

¿Qué supone esto para una mujer migrante? La Ley de Extranjería estipula que debes haber permanecido un periodo de tres años en el Estado español para la concesión del permiso de residencia temporal. Para demostrar el periodo transcurrido debes acreditar la incorporación real al mercado de trabajo, a través de un contrato de un período mínimo de un año. Y durante ese tiempo, toca sobrevivir. Es en este punto, ante el miedo a que la policía les pida los papeles por la calle y ante la imposibilidad del reconocimiento de su profesión real, cuando las migrantes deciden aceptar trabajos tan precarizados como el del empleo del hogar en régimen de interna. Partiendo de esta perspectiva, ¿beneficiaría o perjudicaría la abolición del régimen de interna?

Este debate se enmarcó en el IV Encuentro Internacional de Mujeres Migrantes, celebrado del 19 al 21 de octubre en Barcelona, en el que participaron organizaciones de empleadas del hogar de todo el territorio como Sindillar, Brujas Migrantes, SEDOAC, Mujeres con Voz, Mujeres Pa’lante y Malen Etxea. El último día, además, estuvieron acompañadas por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. La conclusión a la que se llegó fue que no se trata de abolirlo, sino de que sea el Estado el que provea estos servicios ante la necesidad de cuidados de la población.

La crisis económica obligó a la clase trabajadora a dejar de externalizar los cuidados para tener que asumirlos, en su gran mayoría, por parte de mujeres, que tuvieron que reducir, o prescindir, de su jornada laboral para poder hacerse cargo. “Los cuidados son necesarios para la vida”, sentencia Jamileth.
Las trabajadoras internas dedican su jornada completa a los cuidados, pero les resulta prácticamente imposible emplear tiempo en sus propios cuidados o incluso ser partícipes de los cuidados en su entorno familiar. Se sienten en la necesidad de confiar a sus hijos a sus familiares, o a otra mujer, si tienen la suerte de poder mantenerlos en el Estado español con ellas. Otras se convierten en madres transnacionales, teniendo que llevar la gran carga emocional que ello implica, tanto para la madre como para los hijos. “Yo he visto como una compañera paría a su hijo y se veía obligada a mandarlo a Centroamérica con su familia”.

Así, el autocuidado pasa a ser lo último de la lista, como se mencionaba anteriormente. A este respecto, Jamileth recuerda el derecho de la mujer al placer, todavía un tema tabú y controvertido. Cualquier tipo de encuentro sexual e incluso la propia masturbación se convierten en un imposible, o en un reto difícil de alcanzar. No poder llevar a nadie a la casa supone dedicar el único día libre a todos los quehaceres, sean del tipo que sean. Sin ir más lejos, hay empleadas que incluso duermen en la misma habitación que la persona a la que cuidan. Jamileth estuvo un tiempo de interna durmiendo en el salón y teniendo que desplegar el sofá-cama cada noche.

Las condiciones de estas empleadas impiden totalmente el desarrollo de sus derechos sexuales y derechos reproductivos. Hasta el punto de compartir el caso de una compañera interna que quedó embarazada y decidió abortar. ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Quién puede acompañarla en este proceso? El tiempo pasa y el embarazo se desarrolla, con todo lo que implica física y emocionalmente a esta mujer.

“Tendré que hacérmelo en casa”, y eso dando gracias de que en el Estado español puedes adquirir pastillas abortivas. Su compañera, también empleada interna, será la que la acuerpará en este proceso, en la medida en la que las jornadas de ambas se lo permitan.

Por ellas, y por sus derechos, las empleadas del hogar, conformadas por un 42% de mujeres migrantes, se comenzaron a organizar. Parte del IV Encuentro de Mujeres Migrantes se empleó en unas mesas de trabajo para el incremento de la participación e incidencia política de las empleadas del hogar para la reivindicación de un trabajo digno, y se trataron los logros conseguidos y los próximos retos.

Un logro, sin duda, supuso el I Congreso sobre Empleo de Hogar y Cuidados, celebrado en 2016, y que fue financiado por el Ayuntamiento de Madrid. “Hagamos algo grande”, les dijo Manuela Carmena. Ahora, con una agenda común, las organizaciones de empleadas del hogar a nivel nacional preparan el II Congreso que tendrá lugar en 2019. Como paso previo, el pasado 27 y 28 de octubre, se celebró el Encuentro Inteligente de Empleadas del Hogar en Madrid con el lema “Visibilizar para transformar”.

Estas organizaciones han puesto el cuidado en la agenda política, donde la reivindicación de los derechos de las empleadas internas ocupa una posición primordial. Para que las internas no tengan que perderse ningún 8M más, feminismo.

Este reportaje ha sido elaborado en el marco del IIl curso “Comunicación con enfoque de género y de derechos, herramientas para un periodismo más humano”, organizado por Periodismo Humano y el Institut de Drets Humans de Catalunya (IDHC)

Foto: Daniela Fontaine, Fundación Calala Fondo de Mujeres.

Fuente: Periodismo Humano.

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