Entrega del Premio Andaluz de Periodismo social “Alberto Almansa”

Carola Reintjes.

“¡NO NOS CALLARÁN!”

Alberto quizás nos hubiera dicho: “¡Dejaros de homenajes, y pasemos a la acción!”. La ciudadanía cordobesa no le ha querido hacer caso. Anoche se celebró la entrega del Premio Andaluz de Periodismo Social “Alberto Almansa”.

Periodismo social, periodismo comprometido, con la vida, con las personas y sus problemas, de codo a codo con personas vulnerables que luchan por su existencia, con dignidad. Esto es lo que Alberto Almansa, periodista de raza, nos ha enseñado– con incondicional entrega con desbordante generosidad y humanidad – a lo largo de su vida profesional y militante. Un compromiso extraordinario contra la mercantilización de las personas, las más vulnerables, y contra la deshumanización de la vida. Un compromiso con LA VERDAD. Poca cosa. Un compromiso firme con el periodismo como servicio público, herrramienta de cambio y de transformación social.

Con Alberto hemos podido participar – a través de sus ojos, su micrófono y su pluma – en manifestaciones y movilizaciones, a través de su cámara hemos podido entrar en casas, o compartir el llanto de personas a las que robaron el techo, el pan y la vida, pero también nos ha permitido compartir sus momentos de alegría y risas, su fuerza y dignidad. Alberto – armado de pluma, micro y cámara – dejó el listón del periodismo social, el periodismo auténtico, muy alto. Una vida entera “contando la verdad”, la verdad no contada, escondida detrás de oscuros intereses, ha dejado huella. Indudable huella que se sintió anoche en el ambiente. Su legado es inmortal. Tan inmortal como la esperanza del “Si se puede”, esperanza y llama que Alberto ayudó tanto a mantener viva.

Contar la verdad, la vida, de las personas más vulnerables, allá donde están, en cualquier lado del planeta, caracteriza también, sin duda alguna, la vida de Carmen Sarmiento. Toda una vida profesional caracterizada por un enorme compromiso social y solidario, haciéndonos complices a través de su profesionalidad y sentido de justicia de aquellos que sufren en silencio, los eternamente ignorados por el foco de las cámaras y las plumas periodísticas de los grandes medios de comunicación mercantilizados. Carmen Sarmiento recibió anoche el premio, tan merecido, a toda una trayectoria profesional, a toda una vida. Los Yay@s Flauta que habían propuesto su nombre le hicieron entrega no solo de la estatuilla “La palabra liberada” – diseñada por GOVAL – sino del título honorífico Yay@s Flauta honoris causa.

Las primeras palabras de Carmen Sarmiento fueron de agradecimiento a “uno de los actos de entrega de premio más emotivos de mi vida”. Luego compartió con el público asistente pinceladas sobre el compromiso del auténtico periodismo, 65 periodistas asesinados en 2017, y 46 en lo que va de año, bajo la consigna “Matar al mensajero”. Y nos permitió entrar en momentos de su trayectoria profesional, entre otros episodios aquellos años silenciada, castigada, en los pasillos de TVE, por su periodismo incómodo. “Se nos intenta silenciar. Silenciarme fue como matarme un poco”, nos contó, y continuó diciendo que “Allí donde hay un micrófono continuaré defendiendo la libertad de expresión. ¡No nos callarán, compañeras y compañeros!”

Tenemos la esperanza puesta en el futuro del periodismo social, rigoroso y comprometido. Una esperanza a la que no han defraudado las dos personas premiadas en las categorías de medio de comunicación comercial y medio de comunicación alternativo. En palabras de Carmen Sarmiento “dos mujeres jóvenes, antorchas de la justicia social”.

A través de su pluma Raquel Montenegro nos ha hecho entender mejor la temática tan dura de la trata a través de su reportaje premiado “Trata, la esclavitud invisible”. “He intentado hacer visible a las invisibles. No son invisibles. El problema es que no las queremos ver”, nos contaba Raquel. Periodismo de investigación, periodismo valiente, sin duda.

Ruth de Frutos, con su trabajo, tan merecidamente premiado, nos ha hecho cómplice de las severas consecuencias de la turistificación y turistización incontrolable en Málaga, bien documentado, y con testimonios que le dan cara humana a la problemática, apelando al activismo para frenar el desenfrenado fenómono.

Premios muy merecidos, para plumas de rigor periodístico contado con compromiso social y solidario.

A Alberto, qué duda cabe, le hubiera encantado compartir una tertulia alrededor de una copa de vino con las mujeres premiadas– tres mujeres.

Anoche brindamos por el periodismo auténtico, y brindamos por estas tres mujeres que llevan en bandera el compromiso con el periodismo social.

Y brindamos por Alberto, auténtico e inconfundible. ¡Alberto, esto va a por tí, y contigo!

Carola Reintjes, 15 noviembre 2018.

Postdata: He tenido el honor de formar parte del jurado, en representación de la iniciativa ciudadana de comunicación “Paradigma Media Andalucía”. Todo un honor con estas realidades , estas caras humanas, y tan humanas, detrás de un premio.

Queremos compartir el emotivo mensaje de STOP DESAHUCIOS que dedicó Ana Carnero anoche al compañero de causa tan querido por esta plataforma:

¡!SI SE PUEDE!!

Este grito de esperanza que utilizamos en la plataforma Stop Desahucios, y que ha sido adoptado por todas las plataformas que reivindican justicia. Este grito lo entendía muy especialmente nuestro compañero ALBERTO. Y lo hizo suyo.

Porque nadie como el ha sido altavoz de nuestras lágrimas, de nuestros miedos, de nuestra rabia, de nuestra lucha, nuestras victorias y de nuestras risas.

Alberto nos acompañaba a todas las acciones, ya fueran de menor o mayor envergadura, el estaba, cámara al hombro, oidos alerta, corazón abierto y pluma justa, precisa y solidaria.

Porque sabemos que todas las historias que conocía las hacía suyas, las sufría junto a nosotros. Y todas las victorias las celebraba, entraban en su corazón y servían de alimento para hacerlo aún más grande.

Hoy, desde aquí, desde la Plataforma STOP DESAHUCIOS, y desde los corazones de todas las personas que te hemos sentido a nuestro lado, hoy te damos las gracias, allá donde estés, Alberto. Sabemos que estás dentro de los corazones de las gentes que tuvimos la suerte de que formaras parte de nuestras vidas.

GRACIAS, COMPAÑERO. GRACIAS, ALBERTO.

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