No atino a dilucidar por qué el hijo de Antonio Luis Baena Tocón deseaba borrar de dos artículos académicos de la web de la Universidad de Alicante (UA) todo rastro del alférez Antonio Luis Baena Tocón como miembro del consejo de guerra que condenó a muerte al poeta oriolano Miguel Hernández.

Hacer que se desvanezca de la memoria colectiva el nombre de Antonio Luis Baena Tocón como secretario judicial del negro apaño que supuso aquel demencial aquelarre de venganza oligofrénica se me antoja tarea tan imposible como bellaca por muchas reclamaciones que el hijo de Antonio Luis Baena Tocón interponga para que los investigadores y la ciudadanía responsable expulsen de su recuerdo que Antonio Luis Baena Tocón participó, y no como espectador, en tan execrable como pavorosa farsa de aniquilación personal perpetrada contra el genial autor de «El rayo que no cesa» y «Viento del pueblo».

Y si el hijo de Antonio Luis Baena Tocón se acoge ahora a la ley europea de protección de datos para salvaguardar al deshonroso combatiente del bando nacional Antonio Luis Baena Tocón, que no fue víctima como arguye el hijo de Antonio Luis Baena Tocón, sino servidor convencido de una abyecta dictadura criminal, mal camino ha escogido el hijo de Antonio Luis Baena Tocón porque ahora Antonio Luis Baena Tocón está en millares de tuits y posts de las redes sociales y, a no tardar mucho si es que ya no lo es a estas alturas, el nombre de Antonio Luis Baena Tocón será trending topic, de modo y manera que quienes nunca habían oído mentar a Antonio Luis Baena Tocón ni relacionaban a Antonio Luis Baena Tocón con este perverso y crudelísimo episodio de la inmediata posguerra, ahora saben que el militar franquista Antonio Luis Baena Tocón intervino en tan pérfida condena.

Además y para abundar en lo antedicho, la difusión dada a la petición del hijo de Antonio Luis Baena Tocón y cautelarmente aceptada por la UA para espanto de no pocos estudiosos ha sido recogida en infinidad de informaciones de prensa donde la identidad del hasta ahora semidesconocido Antonio Luis Baena Tocón ha pasado a convertirse en el sujeto Antonio Luis Baena Tocón asociado al fatídico desenlace del más grande poeta alicantino de todos los tiempos.

Con lo sencillo que hubiera sido que el hijo de Antonio Luis Baena Tocón asumiera el denigrante pasado de Antonio Luis Baena Tocón, dejara que Antonio Luis Baena Tocón durmiese el sueño de los (in)justos y no removiera más la basura, y así, a día de hoy no sabríamos que el que fuera interventor del Ayuntamiento de Córdoba Antonio Luis Baena Tocón arrastraba la infamia de haber formado parte del inmoral pelotón judicial que, atiborrado de toneladas de odio y suprema inquina, cavó la tumba del inmenso poeta de la por aquel entonces única España libre, a la que nunca perteneció Antonio Luis Baena Tocón, a quien quieren que en adelante nos refiramos, como mucho, por sus iniciales.

¿No sería esperpéntico que tuviéramos que aludir al genocida de El Ferrol como F.F.B.?

José L. Campal (miembro correspondiente del Real Instituto de Estudios Asturianos)