Yay@flautas.

Uno de los sótanos más modernos del infierno en la tierra es la PRECARIEDAD LABORAL. El “precariado” habita esa sala global de la Modernidad Capitalista tardía. El precariado es un colectivo fantasma, no es un grupo real cuyos miembros interactúan y se organizan. Es un nombre que ponemos a un conjunto de personas situadas en la parte inferior del mundo del trabajo de la que es muy difícil salir.

Como decía el sociólogo Guy Standing ya en 2013, “se vive una situación terrorífica en la que más de la mitad de los jóvenes españoles carece de empleo, hacinándose en la búsqueda de puestos de trabajo eventuales, y millones de ellos viven de salarios y subsidios que no les permiten alcanzar un nivel de vida mínimamente decente”. Y la situación ha empeorado.

Estamos hablando de la generación “perroflauta”, la de nuestros hijos, y de lo que espera a nuestras nietas. Y de los dos millones largos de jóvenes –l@s más formad@s- que han huido de ese infierno a países con mejores oportunidades. Ruinosa sangría de cerebros…

Por eso seguimos saliendo los lunes, desde 2012, con peticiones como ésta en las pancartas:

TRABAJO ESTABLE, SALARIO DIGNO