Las aguas del olvido siguen sepultando personas desesperadas en el Mediterráneo, con la inacción de muchos y la obstrucción de poderes económicos y políticos.

La guerra empezada con la invasión de Irak –Aznar en primerísimo plano-, por el control de Oriente Medio y su petróleo, continúa. Arman ejércitos, se venden armas… Su negocio despiadado fabrica refugiados, héroes y heroínas que arriban a nuestras costas contra todo pronóstico.

La columna yay@fláutica intentó sacar a la luz otra vez esta maquinaria injusta y cruel, productora de seres humanos, que prefieren morir en el intento a permanecer en un infierno de miseria y violencia.

Por una de las calles que conducen a la Mezquita una turista -no sé si extranjera- levantó el pulgar fijando la mirada en “¿Mi nacionalidad?: Humana”. Había entendido de un golpe el fundamento de nuestra interpelación: Los Derechos Humanos Universales son la patria de la paz y la justicia; las identidades excluyentes conducen a su ruina, la merma de derechos civiles y sociales también.

¿MI NACIONALIDAD?: HUMANA