La mirada de Rafael Juan.

Que franquistas hay en España para echar a los cochinos (¡pobres cochinos!) eso ya lo sabíamos. Escondidos en el PP y algunos en Ciudadanos, pero desde que han decidido desmelenarse al albor de los Trump, Salvini, Le Pen, Orban, Bolsonaro, y un largo etc., tenemos la ventaja de tenerlos retratados. Muchos se han ido a VOX, otros siguen donde estaban. Pero, ¡qué más da dónde estén militando partidariamente! Lo dramático es que haya “personas” que sigan defendiendo a quienes dieron un golpe de estado militar que provocó una cruentísima guerra civil, la miseria de un país, y el bochornoso honor de ser, tras Camboya, el país que más personas represaliadas en los años posteriores a la guerra están en paradero desconocido en cunetas de nuestras carreteras.

Algunos vecinos del centro de Córdoba han expresado en un escrito juntando algunas letras su apoyo a que la Calle Foro Romano vuelva a llamarse Cruz Conde. Este puñado de vecinos se han unido para apoyar al franquismo. Para apoyar a los asesinos que mataron a miles de cordobeses, a los que organizaban cacerías de rojos, a los que se chivaban de quienes pensaban diferente,… Les encanta ver sus nombres en nuestras calles. ¡Ese es el terrible drama de esta sociedad!

Estos mismos vecinos son los que cuelgan las banderas de España para denunciar, dicen, “un golpe de Estado de Cataluña” y exigen el cumplimiento de la Ley. O para recordar diariamente los asesinatos de ETA. O para denunciar, según ellos, los delitos de los inmigrantes. Pero en el caso real, histórico y contrastado del golpe de Estado perpetrado por el fascismo español, con el apoyo tácito, directo o indirecto de personajes que llevan nombres en nuestras calles, eso ya, ¡pues que no es lo mismo! O si la Ley exige que se han de retirar esos nombres de las calles, bueno, la Ley siempre se puede interpretar, ¡sobre todo si los que la interpretan son jueces nietos, sobrinos o admiradores del criminal caudillo! Y si las muertas son por machistas asesinos cuyo respeto a una mujer es el mismo que sienten por un galgo al que tienen para “usar y tirar” en sus cacerías, ¡tampoco vamos a estar recordando a esas mujeres todos los días como recordamos a sus muertos por ETA! Aunque lo diga la Ley. “Son cosas que pasan dentro de las familias y, ahí, ¡mejor no meterse!” dirán.

Y digo yo: ¿estos vecinos no son los que opinan que Cataluña no puede decidir su futuro sola? No son ellos los que dicen que tiene que opinar toda Esshhhhpaññña. ¿Quiénes son ellos para decidir solos el nombre de la Calle Foro Romano, cuando su nuevo nombre ha sido elegido por la representación integral (de quienes han querido estar, eso sí) de la ciudad?

Sólo espero la reacción firme, decidida, sin dudas, beligerante de, en primer lugar, del Consejo del Movimiento Ciudadano de Córdoba. En segundo lugar, de las entidades memorialistas. En tercer lugar, de familiares de las personas asesinadas, directa o indirectamente por aquellos canallas por pensar diferente. Y, por último, por la población cordobesa que ha de volver a las calles a reivindicar lo suyo. Y, ¡qué más suyo que su dignidad y el respeto a la memoria de las víctimas de los fascistas españoles!