Juan Rivera Reyes

Profesión de fe: Hoy, tiempo de Inquisidores y guardianes de la esencia Patria en el que los familiares del Santo Oficio florecen como champiñones a poco que se agite una bandera rojigualda, me permito recordar a quienes invoquen a mi difunta madre tras leer estas líneas, que no hace falta ser independentista para escandalizarse ante la Barbaridad, envuelta en sentencia, perpetrada ayer.

Los que somos federalistas y queremos vivir en una España-madre y no madrastra, los que creemos en una Patria inclusiva y no en la nación convertida en caricatura actualizada de la que dibujaron durante la Leyenda Negra, el lunes 14 de octubre también nos sentimos golpeados por la sinrazón disfrazada de venganza.

La condena a más de 100 años de cárcel a los enjuiciados por el “Procés”, con penas para sus principales protagonistas  entre los 9 ( las menos ) y los 13 ( Junqueras), convirtió a los políticos presos en -más que nunca- presos políticos. Proyectando en el camino la sombra de un  país del que también dan ganas de salir corriendo a los que no renunciamos a la idea de España ni estamos dispuestos a aceptar lecciones de “patriotismo” del primer “bo(x)cazas” que a pecho henchido se proclame novio de la muerte y pretenda monopolizar y “lobotomizar” la idea colectiva y plural de nación.

La Patria es menos banderas y más derechos sociales. Como los que reivindican esos pensionistas que desde Bilbao y Rota a pie y desde el resto de España en vehículos convergerán el miércoles 16 en Madrid. La Patria es menos desahucios y más Tolerancia, menos “prietas las filas” y más Igualdad.

La Patria es saber que vives en una Democracia porque cuando suena el timbre a las siete de la mañana lo ha tocado el panadero. Porque no se te pasa por la cabeza pensar que dentro del Sistema haya quien esté tratando de dar cuerpo al poema de Niemöller “Cuando vinieron a buscar a los comunistas guardé silencio porque yo no era comunista…”

En la “cuestión catalana” ni  me silencia ni me cohíbe ser de Córdoba. Contando sólo a hermanos y sobrinos, el 70% de mi familia vive en el Bajo Llobregat desde que el gran éxodo rural de los años 60/70 del siglo pasado, provocado por el empresario catalán y el terrateniente andaluz cogidos de la mano y del paraguas franquista, vació los campos andaluces de jornaleros para llenar los talleres del Maresme de mano de obra barata. Si al porcentaje sumamos los trasterrados que un día retornamos, los que nos conmovimos al ver el “Libertad/Amnistía /Estatut de Autonomía” dar los primeros pasos (aunque hoy pensemos “No era esto. No era esto”) llegamos al 100%. Así que, aunque sin acento del Ampurdán creo tener algo de derecho a opinar sobre el tema. Y, sobre todo, el deber. Lo mismo que me duele España, me duele Cataluña.

En todo el tinglado judicial lo que más llama la atención es el doble rasero permanente. A poco que tiren del cesto de las cerezas, perdón, de las condenas, sólo en los últimos años nos salen  Alfón, Fran Molero, Stramberry, Valtonyc, Alsasua… Siempre apuntando la misma dirección: la Izquierda. Lo que agranda la sensación de impunidad al constatar el escaso o nulo riesgo que corren de ser penalizados los planteamientos racistas, xenófobos, fascistas, franquistas, de odio… enarbolados por amplios sectores de la Derecha.

Si lo hicieran a posta no les saldría mejor. Parecen buscar disciplinarnos hasta que el silencio sea el de los cementerios. Debe ser querencia de esa familia ideológica. Si se les va la mano en la desproporción siempre habrá un monje Amaury justificándolo con “Matadlos a todos pues Dios ya conoce a los suyos”. No les importa que esa sea  la manera más rápida de romper un país. ¡Hasta para eso son patriotas de bisutería y pacotilla!

A los condenados del “Procés” y seguidores se les puede reprochar muchas cosas hasta hacer la lista interminable: jugar con fuego, exacerbar los sentimientos de buenos contra malos, ser  bravucones de feria, utilizar la idea de “nueva nación” para tapar con la senyera la nefasta gestión económica, recortes y corrupción de la burguesía catalana, arrojar un jarro de agua fría nacionalista para impedir la ebullición de la lucha de clases y conflicto social que en Cataluña se estaba cocinando con el apoyo de los independentistas de Izquierda que apostaron por la “Unión Sagrada” (entonces sí, cuando intervenían reprimiendo a los “perroflautas” concentrados en la plaza de Catalunya en mayo de 2011 o a los que rodeaban el Parlament, los “mossos” eran buenos no solo para los Pujol. También para los Casado, Abascal y Rivera de turno) … pero de ahí a “sediciosos sin perdón que ni en mil vidas pagarán el delito de lesa traición” hay un trecho.

A los “constitucionalistas” que solo les preocupa el cumplimiento de 4 artículos de la ley del 78 (Monarquía/Unidad/135/155) mientras se suenan los mocos con el resto de la Carta Magna, les recordaría que las armas utilizadas para la “sedición“ del 1 de octubre de 2017 fueron urnas y papeletas -algunas de ellas ensangrentadas tras recibir sus portadores las caricias de los “a por ellos oé”- y que sólo 3 de los 33 golpistas que se sentaron en el banquillo por el golpe de Estado del 23F superaron la condena impuesta a Junqueras. Y en el 23F sí hubo armas, violencia, secuestro, tiros, tanques en la calle, toque de queda…Y como para gustos colores, los mismos que hoy ven tenue la pena impuesta y llaman “golpistas“ a los líderes catalanes entonces vieron severa la condena a Tejero (que aun así a los 13 años ya estaba en libertad condicional tras haber disfrutado de un encarcelamiento, nunca mejor dicho, a cuerpo de rey) &Compañía y siempre han eludido llamarlos “golpistas”. Con el PSOE de González, Vera y Barrionuevo también hay material para una Enciclopedia.

A los aprendices de pirómanos les daría tres recomendaciones: que lean atentamente el informe elaborado por la Federación Internacional de Derechos Humanos sobre pruebas, derechos de los acusados, violación del principio de defensa… (“El juicio contra el Procés…)”, escuchen las opiniones de destacados juristas que piensan que la sentencia difumina el derecho de manifestación y reunión de la ciudadanía (enlace) y aprendan Historia. En concreto dos episodios no relacionados entre sí: cómo contribuyó la torpeza de Olivares y sus asesores al Corpus de Sangre de 1640 (sugiero el libro de John Elliot “El Conde-Duque de Olivares”) y qué sucedió tras el Alzamiento de Pascua irlandés de 1917. Cuando la represión de Gran Bretaña cayó sobre unos cabecillas que hasta ese momento eran unos irresponsables para la gran mayoría de los irlandeses, cambió la percepción de los mismos porque lograron la aureola de mártires. Y así el 21 de diciembre de 1919 uno de los supervivientes -que se había librado del fusilamiento de chiripa- pudo proclamar la República de Irlanda.

¡Ojo con la Desmesura! No olvidemos que pegadas a esta sentencia convivirán “peculiaridades hispanas” como la evolución de la situación carcelaria de Urdangarín o llamativos sucesos como que el nieto de Franco no pisará la cárcel pese a estar implicado en un atropello a guardia civiles con fuga (“Familia Franco”). No debe estar empadronado en Alsasua.

Y para que  tengamos claro  quienes se creen que son: ¡Marchando ración de chulería!: pedir honores militares para los restos del Dictador cuando sea exhumado. Sí los mismos que el asesino Patas Cortas dio a las decenas de miles de cadáveres, víctimas de su represión, que aún pueblan nuestras carreteras.

Con este panorama, y hasta el 10 N, el mundo político que nos miramos a espejo de Unidas Podemos tenemos la obligación de tejer, templar, no titubear en la defensa de las libertades y  añadir un plus al programa, programa, programa. Otra tríada: cordura, cordura, cordura.