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La mirada científica
Inmunoterapia frente al cáncer colorectal: de la batalla abierta al juego de espías

Un grupo de investigación mixto entre la Universidad de Yale y varios departamentos hospitalarios del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York han descubierto que un fármaco antitumoral basado en anticuerpos es capaz de eliminar tumores colorrectales completamente en 12 pacientes sometidos a estudio.

19 junio, 2022

El cáncer es el gran enigma y el gran contratiempo mortal que la humanidad de sociedades desarrolladas enfrenta, se trata de una condición patológica que genera varios síndromes y enfermedades en conjunto y que comienza con la subversión del proceso de división y replicación celular por absoluto descontrol y proliferación no ajustada a necesidades de reparación orgánica.

De entre todos los tipos presentes, el cáncer colorrectal es una de las enfermedades con mayor nivel de presencia y afección en sociedades occidentales de nuestro tiempo, según datos de EUROSTAT en su reporte sobre estadísticas para el año 2020, junto con el cáncer de próstata en hombres y el de pecho en mujeres y el de pulmón para ambos sexos, esta afección es la mayor causa de muerte en el ámbito europeo.

Un reciente estudio del New England Journal of Medicine sobre 12 pacientes, parece haber encontrado un candidato a fármaco que sustituya todo el proceso actual de radioterapia, quimioterapia y cirugía de eliminación que se hace sobre la zona, para dar lugar a un proceso en el que el compuesto químico bloquea una de las señales químicas de proliferación, como en cualquier guerra, si las comunicaciones del enemigo no son claras, es más fácil y menos costoso derrotarle.
El intestino grueso está conformado como un tubo circular que se compone de varias capas concéntricas de tejido, si de ese tubo lo cortamos transversalmente y lo preparamos añadiendo una serie de colorantes y lo fijamos en parafina, podríamos obtener una imagen para microscopio muy similar a esta:

Donde las capas mucosa y submucosa son tejido epitelial expuesto a la luz del intestino, la capa muscular es músculo liso, músculo de relleno y la serosa vuelve a ser una combinación de tejido epitelial y conjuntivo que da resistencia y envoltura a la estructura.

El cáncer colorrectal afecta normalmente al último tracto del intestino grueso, el colon sigmoideo y el recto y suele ocurrir cuando el tejido de la mucosa y submucosa queda muy afectado por el paso de heces haciendo que se rompa el tejido y perdiendo la matriz extracelular y bacteriana que tiene. Cuando esa región se ve afectada, se da un proceso de división y diferenciación celular desde la submucosa, reponiendo el tejido perdido, sin embargo, como ya hemos señalado, si esa división no se controla, aparecen tumores y crecimientos no esperados.

Se debe, mayoritariamente a una proliferación descontrolada de las células del tejido epitelial interno de los intestinos, sobre todo el grueso, sometido a mucho estrés por el proceso de reabsorción de agua que compacta las heces y al paso de las mismas a través de sí, que, como si fuese una cosechadora, deja bastante yermo al tejido que ,si no tiene suficiente hidratación, presencia de fibras de gran tamaño y una correcta presencia de microorganismos, hace que su regeneración interna varíe de una proliferación normal que restauraría el epitelio interno del intestino grueso, a la formación de pólipos y bultos, lo cual es la puerta de entrada al cáncer.

El tratamiento clásico del cáncer colorrectal pasaba por el empleo de técnicas bien conocidas y efectivas de cirugía y radio y quimioterapia sobre la zona afectada a fin de reducir por eliminación general los restos de aquellas células mal programadas que pudiesen dar lugar a rebrotes de tumores, lo cual supone una alta hospitalización y un largo estrés en el tratamiento tanto para el paciente como para su familia dada la combinación de técnicas a emplear. Sin embargo, si el cáncer es un problema de raíz molecular y de señalización, ¿porqué no enfrentarlo como tal?

Se sabe desde hace muchísimo tiempo, que los cánceres comparten en su mayoría que las células que generan no tienen todas las señales proteínicas del resto de células del organismo, lo que hace que unos viejos amigos nuestros, los linfocitos T, sean capaces de su (intento) de eliminación, por tanto, la inmunoterapia por un lado y el uso de la biología molecular y del metabolismo químico de las propias células son las dos vías de actuación principales que se barajan hoy en día, es decir: activar a las células inmunes para la autoeliminación del tumor, o bien, cortar las señales químicas de comunicación dentro del tumor para que se degrade a sí mismo en un proceso de apoptosis, cambiar el cañonazo y el ejército enorme, por un asesino frío y preciso que haga un daño localizado y sin hacer destrozos en los alrededores, ese MI6 lo encarna a día de hoy la inmunoterapia.

Nuestras células tienen un traje externo de proteínas pegadas a su membrana lo cual hace que el resto de células las identifique como células propias, sin  embargo, procesos infectivos o cancerosos, hace que las proteínas que deberían tener en su exterior no sean siempre las mismas y son esas señales las que los linfocitos T interpretan para su eliminación, tanto es así, que el sistema es tan eficiente, que hay presentes de forma natural unas moléculas en el organismo que bloquean los sensores celulares de los linfocitos T para que su acción no genere peores efectos, pues bien, el tratamiento propuesto por los investigadores del grupo supone bloquear la vía de reconocimiento, que salvaría a la célula cancerosa, para que la célula T que la va a destruir lo haga de forma efectiva, siguiendo el modelo propuesto en la ilustración inferior.

El estudio (https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2201445)  que ha supuesto una conmoción para la comunidad científica y la sociedad se ha llevado a cabo con 12 pacientes a los que se les iba a tratar con la vía clásica (radioterapia, cirugía, quimioterapia) y se les iba a dar este tratamiento como tratamiento complementario, pues bien, las pruebas realizadas sobre los 12 pacientes para este compuesto y sus adyuvantes, demostraron una remisión completa del tumor sin necesidad de operar.

Sí, es absolutamente fascinante.

Conforme el algoritmo de programación celular se desvele, más y en mayor cantidad serán las enfermedades que podamos atajar atendiendo a la regulación de la comunicación bioquímica de nuestras células, como si de la regulación del tráfico de una ciudad se tratase, bloqueando vías muertas y abriendo caminos alternativos haciendo que la ciudad (nosotros) siga creciendo y desarrollándose de forma sostenible.

Le deseamos al grupo de investigación original, la enhorabuena en su investigación y a todos aquellos otros grupos que trabajen en este tema, mucho ánimo y suerte, porque su éxito será el éxito de todos.

Si quieren conocer más sobre inmunoterapia y sus aplicaciones, recomendamos desde aquí estos libros y canales de youtube para su conocimiento y mejora:

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