Para la junta directiva de la Federación de Asociaciones Vecinales Al-Zahara es prioritario y urgente tomar medidas para intentar controlar el caos turístico en la ciudad, al menos en cuanto al descontrol de viviendas turísticas que se está produciendo en nuestro casco antiguo.

La Junta Directiva de la Federación de Asociaciones Vecinales Al-Zahara ve incomprensible que una propuesta para empezar a regular toda la cuestión turística de esta ciudad esté ocasionando tanta desconfianza y recelo. Las vecinas y vecinos de la zona no entienden que haya tantas cortapisas a la hora de regular algo que claramente está perjudicando no sólo a vecinas y vecinos, sino a nuestro patrimonio, a nuestro comercio, etc.

La política no puede ir en contra de los intereses de los ciudadanos por lo que instamos a que se llegue a un consenso rápidamente en las medidas a tomar, y creemos que de base para empezar el trabajo la Propuesta de Innovación del PEPCHC (Plan Especial de Protección del Casco Histórico) es una buena herramienta.

Vecinos y vecinas de este entorno tan emblemático asisten atónitos a la proliferación de pisos turísticos ofertados en diversas páginas de internet, y que en muchos casos no reúnen las condiciones necesarias para su puesta en funcionamiento en el mercado turístico así como su más que dudable “legalidad”, por cuanto solo disponen en algunos casos de una declaración responsable.

Este tipo de oferta de vivienda turística, evidentemente atrae a un tipo de visitante a la ciudad, que llamado por la enorme distancia en precios con otros tipos de alojamientos hoteleros, lo que busca es un lugar de estancia ocasional y sin ningún tipo de servicios propiciando que una vivienda sea alquilada para fines de semana por grupos que sólo buscan una diversión desenfrenada. Sobra comentar que este descontrol lo pagan las vecinas y vecinos del casco que cada fin de semana se enfrentan a este terrible panorama.

Junto a este tipo de viviendas turísticas nos encontramos a otro tipo de alojamientos como son los apartamentos turísticos, gestionados por empresas sin una clara definición legal, que han puesto su mirada de igual manera en nuestro casco. Pero no acaba aquí la cuestión, los grandes fondos internacionales y bancos también se suman.