Respecto al estado del Río Guadalora

La Federación de Córdoba de Ecologistas en Acción se solidariza y hace suya la denuncia de varias asociaciones que aparecen en la Revista Cultural Cazarreyes de Palma del Rio por el estado del río Guadalora.

8 noviembre, 2020

Cauce actual del Río Guadalora

Varias asociaciones, entre ellas Ecologistas en Acción, implicadas en la conservación de los recursos naturales y patrimoniales de la comarca, han emitido un comunicado de prensa en que denuncian el lamentable estado en el que se encuentra el Río Guadalora, desde su nacimiento en el Parque Natural de Hornachuelos, hasta su desembocadura en el Río Bembézar.

Este río forma un cañón natural en parte de su curso que lo hace especialmente único al mantener todo el año una flora y fauna de ribera difícil de encontrar por estas latitudes, especialmente en las épocas veraniegas. Así mismo, sirve de abrevadero para muchas especies de animales salvajes y para el ganado vacuno y caprino. Este ganado doméstico también realiza las inigualables tareas de limpieza del bosque mediterráneo, imprescindibles para dificultar la propagación de incendios.

El Río Guadalora ha servido desde tiempos inmemoriales para el uso y disfrute de los vecinos de la comarca, especialmente de los habitantes de Hornachuelos y Palma del Río. Durante el verano era un lugar frecuente de baños y en el invierno para pasear, recolectar espárragos o setas. Desde hace años cuenta con un sendero, denominado con el mismo nombre que el río, que pasa por ser el más visitado del Parque Natural de Hornachuelos, y que recibe visitantes de toda Andalucía.

Actualmente, habiendo sido este un año pluviométricamente hablando que se puede considerar normal, el curso del río no cuenta con agua en ninguno de sus tramos. La principal razón de esta sequía, según estos colectivos, es que desde hace años se producen extracciones de agua desde el mismo curso del río para el riego de olivares de crecimiento intensivo. Esta forma de explotación agrícola de gran impacto natural, requiere un gran consumo de agua. Estas forma de regadío aprovecha los recursos fluviales del río, para regar la explotaciones particulares, lo que supone una privatización del uso público del agua. Las consecuencias de esta desecación se pueden observar en la degradación del antaño frondoso bosque de ribera. “Lo que antiguamente era un río con gran cantidad de fauna acuática, hoy agoniza por la falta del principal elemento que la sustenta, que no es otro que el agua“, denuncian. “En los últimos meses, algunos ciudadanos y colectivos comprometidos con la defensa de la naturaleza han interpuesto las correspondientes denuncias a las autoridades pertinentes“.

 

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