Juan Rivera Reyes
Profesor de Historia y miembro del Colectivo Prometeo

A la espera que el estudio al alimón de la London School y el Instituto Tecnológico de Massachussets sobre “El servilismo genético hispano ante la Monarquía. Tasas de prevalencia” vea la luz, nos tenemos que conformar con la intuición y el cálculo a ojo. Pese a ello podemos afirmar sin mucho margen de error que un 40% de la población española ha adquirido la inmunidad del rebaño o del estercolero en los casos de corrupción que afectan a la Corona.

Porcentaje que se dispara al 90% cuando se estudian grupos aislados como poderes fácticos, jerarquías eclesiásticas o grandes empresas y roza el 100% entre los Amos de los “medios de difusión ideológica”. Esos que en su tarjeta de visita sustituyen las dos últimas palabras por “comunicación.

Prueba evidente de vivir en un país que huye de la información- lectura como gato del agua, es que pese a tener desde hace muchos años a nuestro alcance relatos claros sobre la trayectoria de Juan Carlos “el Campechano” (“Un rey golpe a golpe” o “El rey que no amaba a los elefantes”) señalando su camino de trampas y engaños, hasta hace unos meses se ponía en la picota a quienes denunciaban/denunciábamos que los negocios sucios y las hazañas “reales” iban de la mano.

Con mala suerte canturrear un simple “Los Borbones son unos ladrones” bajo la lupa de un juez sensible podía llevar a la cárcel. Con buena, a ser tildado de loco para sufrir el ostracismo del que predica en el desierto.

Si estos son los mimbres no puede extrañarnos asistir hoy a un espectáculo que da vergüenza ajena. Al comprobarse que las conversaciones Corinna Zu -Villarejo ( sí, ese policía de cloaca útil y reverenciado ayer cuando suministraba mierda al poder sobre Iglesias y la Izquierda, hoy repudiado) no eran delirios y demostrar la fiscalía suiza, encabezada por Ives Bertossa, que los millones de euros de la Meca -al igual que las “meigas”- existían y terminaban en la Ceca de las cuentas corrientes del “Emérito”, los defensores del “Dios-Patria- Rey” han cambiado el registro. Conscientemente.

Ahora se trata de “vulgarizar” el relato y convertirlo en “territorio chisme”. Nada mejor que un programa de debate serio como “Sálvame” y una fina analista política como Belén Esteban para centrar la cuestión. Así entre “ji-jis “y “ju-jus” con salsa de higadillas y corazón de base, se puede cocinar un rey en pepitoria sin hacer daño.

Pues la tertuliana de rigor envuelta en la bandera siempre podrá rematar con un “por ese pequeño error, no podemos olvidar las cosas buenas que hizo/ yo era juancarlista ahora felipista” y a continuación cruzar los dedos para que el afán investigador suizo no prenda en el poder judicial de otros paraísos fiscales.

Y además si se ve sin argumentos recurrir a dos trucos que siempre arrasan en televisión: hacer una pedorreta con el sobaco o hablar del chalé de Galapagar “que eso del Coletas sí que tiene delito”.

No hay nada mejor para limpiar un tema apestoso que elevarlo a la categoría de anécdota pasando de puntillas sobre él. Para que los malpensados no hablen de déficit democrático y desigualdad ante la ley. Lástima no poder recurrir al principio absolutista de “¡Viva el rey!,¡Muera el mal gobierno!” que tantas vergüenzas tapó en nuestra Historia.

En cualquier país con orgullo democrático, donde una Casa Real no electa estuviese tan pringada ya se habrían levantado alfombras y abierto las ventanas para airear. Aquí no. El atavismo diferenciador. Antes muertos que investigando. Ya lo cantaba Manolo Escobar en nuestra infancia “Ay borbonear,/ay borbonear/ lo hacen los defraudadores /viajando a Panamá”. Perdón, que el estribillo decía “españolear”. Lo siento. Me he equivocado. No lo volveré a escribir más.

España es tan original que los muñidores del Sistema ni se molestan en simular un “gatopardismo” para que todo siga igual.

¿Tendremos lo que nos merecemos? Pinta no le falta.

Por cierto, Córdoba está regida por un equipo de Gobierno al que no le tembló la mano para devolver al callejero los nombres de los golpistas eliminados por aplicación de la Memoria Histórica.

En la ciudad, justo detrás de la joya neomudéjar del Rectorado Universitario, se encuentra el Parque Juan Carlos I. Yo no digo que se le cambie el nombre por el de Julio Anguita1, pues lo mismo mi querido amigo no estaría por la labor. Pero sí se podría añadir un epíteto al mismo como manda la tradición a la hora de calificar reyes.

Si el parque hubiera estado dedicado a Julio sería difícil de elegir por el amplio muestrario: “El Coherente”, “El Honesto”, “El Honrado”, “El Cabal”... En el caso del anterior monarca “El Corrupto” le iría de perlas. A ver si PP/Ciudadanos/Vox tienen las agallas que tuvieron para reponer a los franquistas Cruz Conde, Vallellano o Cañero y amplían nuestro horizonte mental.

Ahí es nada, enseñar deleitando

1 Hay una propuesta del Ayuntamiento para nombrar a Julio “Hijo adoptivo” pues por nacer casualmente en Fuengirola -aunque su familia fuese cordobesa- queda excluido por protocolo de otro reconocimiento.

Conociéndolo creo que al tema le hubiésemos sacado punta.

Como el nombramiento va en un lote, no tengo sin embargo claro que, a él, acérrimo defensor de la Sanidad Pública, con militancia y ejemplo, le gustase en estos momentos de Pandemia, compartir reconocimiento con el Hospital de San Juan de Dios, institución insignia de la Sanidad Privada cordobesa. No por desmerecer el trabajo de la misma, sino por poner el foco en quienes verdaderamente se han ganado los galones de solidaridad y entrega en esta crisis: los hospitales públicos. Aunque no cumplan años.

No habría dicho nada contra el reconocimiento a ese hospital, pero seguramente con discreción y sin ruido nos regalaría un mutis por el Foro.

Inconvenientes de la coherencia.

1 Hay una propuesta del Ayuntamiento para nombrar a Julio “Hijo adoptivo” pues por nacer casualmente en Fuengirola -aunque su familia fuese cordobesa- queda excluido por protocolo de otro reconocimiento.

Conociéndolo creo que al tema le hubiésemos sacado punta.

Como el nombramiento va en un lote, no tengo sin embargo claro que, a él, acérrimo defensor de la Sanidad Pública, con militancia y ejemplo, le gustase en estos momentos de Pandemia, compartir reconocimiento con el Hospital de San Juan de Dios, institución insignia de la Sanidad Privada cordobesa. No por desmerecer el trabajo de la misma, sino por poner el foco en quienes verdaderamente se han ganado los galones de solidaridad y entrega en esta crisis: los hospitales públicos. Aunque no cumplan años.

No habría dicho nada contra el reconocimiento a ese hospital, pero seguramente con discreción y sin ruido nos regalaría un mutis por el Foro.

Inconvenientes de la coherencia.