Juan Rivera Reyes
Profesor de Historia y miembro del Colectivo Prometeo

Escribo desde el hastío, desde la “jartura” -que dicen en mi tierra – del profesor ante el trato dado a la Enseñanza Pública Andaluza por la Autoridad (in) Competente.

A veces basta para percibir la intencionalidad final de una medida con ponerla sobre la mesa junto a otra que sirva de contraste.

Hace apenas un mes -tal como venía anunciando desde agosto de forma grandilocuente- el consejero Imbroda (pese a su doctorado en Ciencias de la Educación por la Universidad de Málaga, tal como se maneja en sus declaraciones públicas da la impresión que el contacto más cercano que ha tenido con la Enseñanza Pública y su realidad ha sido una visita casual a una cancha de baloncesto de un instituto) afirmaba un “No hay ordenador que sustituya a un docente, por eso la vuelta a clase era fundamental”. Como si estuviese descubriendo la pólvora.

Eso sí tras un recital previo en el mes de agosto anunciando “que el curso sería presencial”, o pretender “no achicarse en el avispero de la vuelta al cole, los maestros estarán en el aula en septiembre”. Aviso a palmeros: los enlaces de referencia están sacados de medios de difusión ideológica amigos del Trifachito (gobierno PP+ Ciudadanos que no sería nada sin Vox) como la COPE o ABC para que no se siembren dudas sobre la procedencia.

Ya tenemos el negativo. Ahora el contraste para la foto completa. Son también palabras del ínclito Imbroda de mediados de octubre: “El gobierno andaluz apuesta por concertar la FP con empresas privadas”. Juntando las frases “No hay ordenador que…” y “El gobierno andaluz apuesta… “se comprende mucho mejor la subordinación -a un interés nada general- de las oraciones.

Lejos de mí la funesta manía de pensar1 que en las decisiones políticas del máximo responsable actual de la Educación Pública Andaluza tenga algún peso su trayectoria profesional como fundador y expresidente de MEDAC, Instituto del Deporte y Salud, academia privada de Formación Profesional en ambicioso proceso de expansión por España y Latinoamérica. ¡Faltaría más!

Pero al barajar las dos afirmaciones, se exponen en el escaparate dos realidades: la de la Educación concebida como negocio y la del profesorado de la Enseñanza Pública visto como carne de cañón que ayude a mantener en pie el sistema de explotación económica vigente. Haciendo de “cuidadores” para que padres y madres puedan soportar mejor horarios infernales a bajo sueldo sin la preocupación añadida de dónde meter a su hija María o su hijo Andrés de ocho a tres.

A la pregunta “Cuando colisionan dos derechos fundamentales como el de la Salud y el de la Educación ¿Cuál de ellos prevalece?” los sesudos burócratas que dictan las directrices dijeron a coro: “¡Ninguno!”.

En la actual pandemia una Educación de carácter presencial con aulas masificadas (¿Quién dijo distancia mínima de seguridad?) y hacinamiento del alumnado es la peor forma de garantizar el derecho a la Salud.

Y la peor manera de garantizar el derecho a la Educación unos centros escolares en los que el alumnado se acumula como si estuviese en trincheras de la Primera Guerra Mundial y ve limitado sus movimientos y su tiempo de descanso para poder montar– pura lógica – unas medidas mínimas anticovid.

Eso sí, es ponernos la mascarilla y al profesorado nos hace más efecto que la capa a Supermán. No hay kriptonita que la debilite. Aunque estemos rodeados de positivos por todos lados menos por uno. La ventana abierta de par en par que renueva el aire del aula.

Es verdad que, para aliviar la presencia de tanta cabeza junta en pupitres de dos en dos, se nos han ofrecido una salida: el modelo sincrónico. La mitad de la clase “in situ” mientras el otro 50% sigue la asignatura telemáticamente. La opción solo tiene un “Pero”, la profunda “brecha digital” abierta en tantos hogares obreros.

Quien ideó el modelo alternativo olvidó añadir a las 4 “pes” de nuestros barrios trabajadores y –tan a menudo– olvidados (Paro/Precariedad/Pobreza/Prejuicios) una quinta que aflora como plaga en las actuales condiciones: la Penuria de medios técnicos.

Quien ofrece completar el currículum oficial desde casa con ordenador e internet parece ignorar (si lo sabe e insiste en el tema estaría rozando el sadismo) el elevado número de domicilios que al menos en el entorno de mi centro -y no es una excepción- carecen de equipos y/o un acceso a internet con garantías o el porcentaje de alumnos-hermanos obligados a compartir un equipo.

Por ello hace oídos sordos y contesta al “si mi alumnado no tiene medios informáticos me estás obligando sí o sí a que vengan físicamente al centro” con un “¡No! Puedes elegir la otra opción. La sincrónica”. Traducimos:

  • “Con la tormenta que está cayendo en esta época de coronavirus solo me dejas moverme por este enfangado camino de la Educación en bicicleta presencial”.
  • “No. Puedes coger también ese coche Ferrari que está en el escaparate al lado de la bici”
  • “Pero no tengo ni coche ni dinero para comprarlo”
  • “Bueno, yo te doy la opción. Usa tu autonomía de centro”

Diálogo de besugos donde los haya.

Por ello tantos claustros hemos terminado implantando -tras el enésimo apretón de tuercas de la Administración y pese a estar todos los componentes en desacuerdo-, la presencialidad pura. No dejaron otros caminos. Ante ello remedando el “Ni putas ni sumisas”2 podemos gritar fuerte: “Ni vagos, ni kamikazes”.

En su inmensa mayoría el Profesorado, sin reconocimiento ni aplausos, dejó claro durante el confinamiento su entrega. Fue su compromiso, lo que evitó el colapso del sistema educativo. Los mismos que duplicamos jornadas laborales sin pedir recompensa para no dejar atrás a nadie, teníamos planificado el curso 20-21 para que la incidencia fuera mínima si la semipresencialidad dividía los grupos en dos.

Pese al abrupto cierre de esa puerta acudimos al puesto de trabajo con la misma entrega, conscientes de estar en situación de riesgo, pero nunca con impulso suicida.

Eso sí, sorprendidos al ver organismos oficiales (incluida la Delegación Territorial que imparte órdenes) cerrados a cal y canto, blindados y con barricadas montadas a base de citas previas, reducción de ingresos, trámites por correo electrónico o teléfono…para limitar el trasiego mientras a los colegios e IES se les pide que reciban a pecho descubierto (no, aún no obligan a cantar el “Novio de la Muerte” malpensada amiga) a toda la comunidad educativa.

Como decía al principio: el objetivo es no parar la cadena de montaje y que las madres y los padres puedan estar faenando en jornadas interminables sin la preocupación añadida de no saber dónde meter la prole. Más en estos tiempos en los que las socorridas abuelas son población de riesgo.

El panorama tiene poco o nada que ver con la Educación y mucho con ensayos de laboratorio social para medir capacidad de aguante. A los docentes y las docentes se nos está poniendo una carita de cobaya que “quita el sentío”.

Lo demás, las palabras/lugares comunes en actos públicos sobre calidad de enseñanza, prevención de riesgos y las loas a la profesionalidad solo son humo.

Y con el sabor amargo añadido y la tristeza de constatar tantas veces que existe un nada desdeñable grupo de enseñantes dispuestos a bailar al son de la orquesta del Sistema, contratada para la fiesta por quienes conciben la Educación como negocio y no como derecho fundamental. Los mismos que delante de nuestras narices se aplican con tesón para hundir el barco de la Enseñanza Pública.

En la Segunda Guerra Mundial el mote estaba claro: colaboracionistas.

En nuestros días y siendo benévolos vamos a creer que los motiva el aspirar a terminar de conserjes en un centro concertado religioso cuando se haya producido la transfusión total que de siempre han ambicionado los “neoliberales” de credo tridentino y sotana mental.

Así podrán decirle a la madre superiora-directora un “Sin pecado concebida” como respuesta al santo (nunca mejor dicho) y seña del día “Ave María Purísima”

Como bien reflexiona nuestro querido amigo de Europa Laica Francisco Delgado Ruiz (La Reforma educativa -LOMLOE- en la habitual senda confesional) el Laicismo tan esencial en Educación -permite respirar hasta convertirnos en ciudadanía libre- ni está, ni se le espera.

“Defendella [sostenella] y no enmendalla” como diría el clásico3

1Aunque el clérigo barcelonés de la universidad de Cervera Ramón Dou no la pronunciase en ese sentido la frase “Lejos de nosotros la funesta manía de pensar” ha hecho fortuna como expresión máxima del lacayo sometido a la voluntad absolutista de Fernando VII

2Provocador grito de guerra feminista nacido en los barrios obreros franceses para denunciar el machismo, sexismo y la violencia masculina. Prende tras el asesinato en Cité Balzac (departamento de Val-de -Marne) de la joven Sohane Benziene,

3Guillén de Castro (dramaturgo valenciano del siglo XVII: “Las Mocedades del Cid”