Córdoba Laica apoyó el 21 de marzo un manifiesto propuesto por Nación Andaluza en el que se demandaba la recuperación de la Mezquita por parte del Estado, que representa a toda la población del país y como legítima propietaria del Patrimonio. Nuestra asociación “ha apoyado y apoyará todas las reivindicaciones” en este sentido, “las proponga quien las proponga, si coincide con nuestros posicionamientos”.

Según Córdoba Laica en el comunicado que apoyaron no se hablaba de “expropiación”, término que apareció en la pancarta de la concentración. Ahora quieren dejar claro que en ningún caso “solicitamos tal cosa”, ya que sería reconocer la propiedad del monumento por el obispado de Córdoba, sino su “recuperación mediante una normativa legal que anule la inmatriculación” realizada bajo el amparo de una ley del Gobierno de Aznar de 1998 (posteriormente suprimida en 2015, por su clara inconstitucionalidad) y que “devuelva al pueblo la Mezquita y todo el Patrimonio que siempre le ha pertenecido”.

Aunque La Asociación Córdoba Laica no convocaba esta concentración, la apoyaron con la presencia de muchas personas pertenecientes a dicha asociación, junto con la ciudadanía. El objetivo de la concentración era la de denunciar el expolio y exigir la devolución del monumento que es Patrimonio de la Humanidad.

De este modo, Córdoba Laica hace un llamamiento a todos los colectivos y asociaciones, partidos políticos y ciudadanía en general, con el fin de colaborar conjuntamente en la exigencia al Gobierno y las Administraciones públicas para que se tomen las medidas normativas pertinentes para la recuperación todo el Patrimonio irregularmente expoliado.

De la misma forma Córdoba Laica seguirá trabajando por este objetivo, dentro de Europa Laica, formando parte de plataformas como Mezquita-Catedral Patrimonio de todos y todas, o Recuperando. Proponiendo y participando en las iniciativas que persigan el mismo fin.

Al mismo tiempo, pedimos a la población cordobesa, andaluza y española reflexione sobre las “graves razones” que hacen posible situaciones como “el inmenso expolio de las inmatriculaciones llevadas a cabo por la Iglesia católica” y que tienen su base en “el mantenimiento de la confesionalidad en el Estado”.

Es por ello que consideran que no “existirá una verdadera democracia” en nuestro país “mientras el Estado no cumpla con la obligada aconfesionalidad constitucional” y la ciudadanía comprenda que “el laicismo es el marco para la convivencia pública”, así como de “la garantía del respeto y la igualdad de todas las creencias, sean de tipo religioso o laico”.