Juan Carlos I y Felipe VI. Fuente: Wikipedia

A los sufridos cortesanos que no dan abasto, pese a lo rápido que mueven la lengua por su trasero, a limpiar las inmundicias de la Corona

Juan Rivera Reyes
Profesor de Historia y miembro del Colectivo Prometeo

El sábado 27 de febrero, en la presentación del Foro Julio Anguita Euskadi (ver vídeo del acto) todas las personas que intervinieron, de variopintos pelajes y sensibilidad política, coincidían a la hora de calificar a Julio en su coherencia y capacidad de vivir según lo que pensaba.

¡Lástima que –como bromeábamos– ya no pueda salir al balcón del Palacio de Oriente a saludar! tras escucharse un “Españoles, españolas, os habla el presidente de la Tercera República”

Me viene su recuerdo al conocer la enésima entrega de la astracanada1 (ElConfidencial) protagonizada por miembros de la Familia Real, en concreto por las deméritas2 hijas del rey emérito que atienden, no al nombre de Hernández y Fernández3, sino al de Elena y Cristina. De la visita a “papá” en los Emiratos Árabes no solo han vuelto contentas. También vacunadas.

“Pecata minuta”4 dirán los paniaguados. No tan leve si contextualizamos la acción en un país con más de 3 millones de personas contagiadas y al menos 70 mil muertas, que ha empezado a vacunar hace una semana.

En el caso andaluz por ejemplo la vacunación a un sector esencial como la Educación (está sosteniendo la economía al tener las aulas abiertas -literalmente incluso, con ventanas y puertas de par en par en plena ola de frío- y posibilitar el trabajo de los progenitores) se inició el 25F excluyendo en la primera tanda de la dosis a los mayores de 55 años (casi un 20%) por incompatibilidad con la Astra-Zeneca.

Pero no excluyéndolos de la obligación de trabajar -siendo el grupo de mayor riesgo según sus propios informes- con niños y adolescentes hormonados. Y ellos, al igual que otros grupos lo que han hecho es guardar cola y no saltársela, esperar turno sin protestar, aguantar el tipo y seguir trabajando para que el país llamado España, -que les duele como a Unamuno-, salga de la crisis.

Sin necesidad de demostrar el patriotismo de boquilla con una pulserita o una bandera gigante. Solo con la lucha cotidiana y el ejemplo.

Si se llamaran Elena (57 años) o Cristina (55) todas estas personas ya estarían inmunizadas. Por ello la anécdota no es trivial, al contrario, merece que se le ponga foco (la vergüenza de la luz pública) y espejo (esa coherencia vital con la que se iniciaba este escrito) para que otra vez (…y van) constatemos la falta de ejemplaridad de a quienes todos y todas pagamos o hemos pagado sueldo mientras soportábamos sus privilegios.

El “amor a la patria” del que tanto blasonan les dura lo que tarda en apagarse el eco de su “Viva España” para ser sustituido por un “Sálvese quien pueda”. Una familia “muy española y mucho española “como diría un tal M.Rajoy (¿quién será?) pero muy poco edificante5

Eso sí, con el aplauso de una densísima corte de pelotas siempre dispuesta a justificar cacerías, comisiones, amantes, doble moral, cuentas opacas en paraísos fiscales, regulaciones de Hacienda a la carta … porque en España puede que se nazca ciudadano o ciudadana, pero los súbditos se cuecen a fuego lento siempre con el “viva el rey” de jaculatoria.

Será que de tantos siglos tirando del carro de la Monarquía al grito de “Vivan las cadenas”6 no sabrán distinguir cuando se es persona y cuando cabestro.

1Obra teatral o espectáculo con situaciones disparatadas y chabacanas para hacer reír (lo de la Familia Real sería para llorar) (DRAE)

2Falta de mérito

3Hernández y Fernández son personajes ficticios creados por el dibujante belga Hergé en su serie de cómics Las aventuras de Tintín. Sus nombres en la versión original en francés son Dupont et Dupond.

4Loc. lat. (pron. [pekáta-minúta]) que significa literalmente ‘faltas pequeñas’ y se usa como locución nominal con el sentido de ‘error o falta leve’.

5Que sirve de ejemplo para actuar bien o incita a la virtud.

6Grito popular reivindicando el reinado absolutista de Fernando VII