En estos últimos días estamos viviendo una situación clasificada como mala según la Red de Vigilancia y Control de la calidad del aire de Andalucía de la Consejería de Medio Ambiente.

La Red de Vigilancia y Control de la calidad del aire en Andalucía informa de la repetida superación de los umbrales de contaminación por ozono troposférico en la ciudad. En efecto, los pasados días 30 de junio, 1, 6, 7 y 8 de julio la red de vigilancia ha calificado como “Mala” la calidad del aire en la ciudad por haberse superado los niveles de concentración de este gas en la atmósfera (1).

De las tres estaciones que miden este contaminante en la ciudad, Asomadilla, Lepanto y Al Nasir, las dos primeras han ofrecido este dato los días indicados. Esto se corresponde con las características propias de este gas, que aunque es consecuencia de una reacción del NO2 y la radiación solar, se manifiesta en zonas alejadas del punto en el que se forma. De esta manera, aunque la estación de Al Nasir es la que detecta mayores niveles de NO2 por el volumen de tráfico que soporta, son las estaciones de Asomadilla y Lepanto, alejadas de dicho emplazamiento, las que detectan los altos niveles de ozono troposférico.

De esta forma, mientras que el nivel máximo legal de superación del umbral de contaminación es de 120 micro gramos por metro cúbico, en los últimos días estas dos estaciones han ofrecido datos por encima de 130 micro gramos, llegando en algunos momentos a indicar umbrales de hasta 160 micro gramos.

Los efectos adversos sobre la salud de este contaminante se manifiestan como irritación en los ojos, superficies mucosas y pulmones y se relaciona con inflamaciones de las vías respiratorias, morbilidad y mortalidad y nacimientos prematuros, afectando fundamentalmente a personas con dificultades respiratorias, afectadas de asma, personas mayores y población infantil.

Las principales vías de actuación para reducir la contaminación del aire pasan por: la reducción del tráfico motorizado disminuyendo la necesidad de movilidad con un urbanismo de proximidad y potenciando el transporte público y los medios no motorizados como la bicicleta o el tránsito peatonal; la reconversión ecológica del transporte interurbano desde la carretera a un ferrocarril convencional mejorado y socialmente accesible; el ahorro y la eficiencia energética; la recuperación de los estímulos para la generación eléctrica renovable, etc.

Para resolver de forma definitiva este problema ambiental es necesario que tanto la Junta de Andalucía como el Ayuntamiento pongan en marcha un Plan de Calidad del Aire para la ciudad, que necesariamente incluya las medidas antes expresadas. No en vano, recordamos que, según la Agencia Europea de Medio Ambiente, la contaminación por ozono es responsable de la muerte de entre 1.500 y 1.800 muertes en España anualmente.

La situación que estamos viviendo este año es similar a la que hemos vivido en años anteriores, pues el año 2019 la contaminación por ozono en Córdoba superó los umbrales legales establecidos (120 micro gramos por metro cúbico) en 57 ocasiones en la Asomadilla y en 16 ocasiones en Lepanto. Si nos guiamos por los umbrales recomendados por la Organización Mundial de la Salud (100 micro gramos por metro cúbico), las superaciones habrían sido de 154 días en la Asomadilla y 93 en la estación de Lepanto.