• El Consejo del Movimiento Ciudadano pide al Ayuntamiento un mandato medioambiental
  • Clima, contaminación, ruidos, residuos y agua deben ser prioridades.

El Consejo del Movimiento Ciudadano marcará como una prioridad de este mandato la política medioambiental, que vaya más allá de los ámbitos específicos ecologistas, que ya están concienciados, para que se extienda a toda la ciudad. Las actuaciones a realizar deben ser transversales, superando el trabajo de un departamento de medio ambiente, que, en todo caso, deberá ser el impulsor de las actuaciones a realizar.

Para que esas medidas sean útiles deben impregnar a toda la población por lo que deben consensuarse socialmente y evitar imposiciones de medidas a la ciudadanía.

Entre las actuaciones que deberían quedar cerradas en los próximos seis meses está el mapa estratégico de ruidos, que ha tenido una trayectoria llena de problemas administrativos, pero que es necesario para asegurar la convivencia. El Ayuntamiento ni siquiera contestó a las peticiones de declaración de zonas acústicamente saturadas alegando que estaba en desarrollo un nuevo plan sobre ruidos y una nueva ordenanza, pues la actual tiene ya 30 años”. El mapa en trámite se ha pasado a información pública en plena campaña electoral y en verano por lo que sería necesaria una revisión del mismo, ya que, entre otras cosas, se hizo sin mediciones directas y sin contar con el ocio nocturno.

También estaban en preparación el plan de adaptación al cambio climático y el plan de calidad del aire, pero para el CMC siguen siendo dos grandes desconocidos que deben someterse a un nuevo proceso participativo que asegure la implicación ciudadana. Vistas las polémicas que la aplicación de estos documentos suelen conllevar y teniendo en cuenta lo urgente de las actuaciones a acometer, es necesaria una amplia difusión de las propuestas que contienen. Hay que conseguir que sean compatibles con la actividad económica de la ciudad así como con la vida cotidiana, para lo cual deben contar con una temporalización adecuada.

Por otra parte, las políticas sobre la implantación de la economía circular para tratar los residuos o la calidad y consumo racional del agua, deben ser políticas que SADECO y EMACSA han de tratar de forma prioritaria.

Entre las actuaciones necesarias estará incrementar el reciclaje, reutilización y reducción de residuos para evitar tener que incinerar en breve; así como dar agua a las viviendas de la periferia que usan pozos para evitar problemas de salud y de contaminación de acuíferos. Cuanto antes tiene el Ayuntamiento que usar la red de agua no potable para riego y qué va a pasar con la recogida neumática de residuos que necesita ponerse a funcionar.

En definitiva hemos de trabajar los objetivos de desarrollo sostenible, que deben incluir la aprobación del escondido “plan de movilidad sostenible” que debe pasar por su último proceso participativo, antes de aprobarse y que corre el riesgo de nacer viejo. Y todo ello sin olvidar políticas municipales clásicas como la protección de la Sierra, en especial de los caminos públicos, o la tantas veces prometida ordenanza sobre zonas verdes y plan de arbolado, incluyendo al movimiento ciudadano en la comisión del árbol.