La entrevista a Guillermo Contreras tuvo lugar en el programa de Paradigma Radio ¡¿Qué tal, cómo estamos?! del pasado 14 de diciembre. En plena celebración del Cop25 y con la supuesta implicación de las y los políticos, la realidad es que la competición entre ciudades por quién pone más luces de navidad nos devuelve a la realidad.

Las clases dirigentes vuelven a posponer lo que ya es emergencia: tomar medidas para hacer menos grave, que ya no revertir, el cambio climático.

A esta entrevista, adjuntamos un vídeo de Spanish Revolution con una intervención de Yayo Herrero en el que plantea el mismo problema en los mismo términos, y que se ha hecho viral estos días.

Guillermo Contreras Novoa es un pedazo de nuestra ciudad. Activista incansable por los derechos humanos y del planeta lleva más de 40 años trabajando codo con codo con toda aquella persona que quiera poner al ser humano y el hábitat natural en el centro de los objetivos políticos y sociales. Aunque llegó a ocupar responsabilidades en el Ayuntamiento de Córdoba, en la época de alcalde de Julio Anguita, a Guillermo se le conoce por estar siempre en la calle, con su altavoz, con su pancarta, con sus lemas en los que siempre están la gente que lo pasa mal y nuestro medio ambiente, nuestro planeta. Miembro de Ecologistas en Acción, pero también de otras muchas organizaciones sociales de defensa de las personas migrantes, del feminismo, del consumo responsable y cercano, vecinal, etc., etc., todo el que le conoce sabe que su discurso y sus enseñanzas van parejas a su forma de vida. En Paradigma tenemos el lujo de contar con él cada sábado, a las 10’00 de la mañana, en el programa en directo a través de radio.paradigmamedia.org, ¡¿Qué tal, cómo estamos?! De una de esas intervenciones, hemos querido sacar esta entrevista que hoy publicamos en formato escrito porque hemos creído importante que el mensaje que Guillermo nos lanza sea comprendido y extendido por la mayor parte de población posible. Pero, como hemos elegido esta entrevista, podríamos elegir cualquier otra porque, Guillermo, “el maestro” como le llama nuestro compañero Álex Castellano, da lecciones de humanidad, lucha, dignidad y amor a diario. En Paradigma, cada sábado a las 10’00 de la mañana.

Paradigma: ¿Qué tal Guillermo, descansando un poco tras tanta hiperactividad?

Guillermo Contreras

Guillermo: Bueno estamos descansando un poco porque el ritmo de finales de noviembre y la primera decena de diciembre ha sido frenético con el tema del cambio climático y, bueno, esperando a ver si la cumbre termina y suponiendo que los resultados de la cumbre nos van a decepcionar a todas.

Paradigma: Sí. Ahí están las contradicciones. A pesar de que los países acuden a la Cumbre, no parecen ponerse de acuerdo. Parece que priman los intereses económicos a la toma de medidas que ayuden a que el clima no se destroce más.

Guillermo: Sí. A mí me resulta muy sorprendente tanta banalidad y tanto debate inútil cuando el sistema en el clima es un sistema extremadamente complejo y con el que no se puede trabajar partiendo de tonterías. Con Polonia, queme más carbón o menos, habrá que llegar a algún acuerdo porque tiene alta dependencia del carbón y tiene que dejarlo enterrado. Es lógico que necesiten algún tipo de compensación. Pasará un poco como pasa con el petróleo en Bolivia, en el Yasuní. Bolivia decía: “yo estoy dispuesto a dejar mi petróleo enterrado pero me tendrán que compensar de alguna manera”. Pues el Occidente industrializado fue incapaz de llegar a un acuerdo con Evo Morales. Entonces así no avanzamos, así no llegamos. Estamos hablando del carbón, pero yo os planteo un par de reflexiones sobre el tema del clima, de lo complejo que es el sistema climático y lo torpemente que estamos actuando. El carbón hay que dejarlo enterrado ya porque es, de todos los combustibles fósiles, el que más gases de efecto invernadero emite. Pero fijaos la complejidad del sistema climático. Si dejamos de emitir carbón hoy, ya, ahora mismo, eso producirá un efecto positivo en el control del clima en el sentido de que dejaremos de emitir grandes cantidades de gases de efecto invernadero, de CO2. Pero, al quemar carbón, se produce otro gas, que es el dióxido de azufre SO2. Bueno, pues el dióxido de azufre, una vez que está en la atmósfera, mezclado con el vapor de agua o con el agua de lluvia, cuando llueve, es el que produce la lluvia ácida que tanto daño hizo en su momento hasta que empezara a controlarse el tema de las emisiones, poniendo filtros en las centrales térmicas. Pero el dióxido de azufre tiene un efecto secundario y es que actúa como pantalla a la entrada de la radiación solar; es decir, gran parte de la radiación solar no llega a la tierra porque la retiene el dióxido de azufre. Si dejamos de quemar carbón, por un lado será bueno para el control del clima, porque no emitiremos CO2 pero, al no emitir SO2, se producirá el efecto contrario de forma bastante rápida, bastante inmediata. Perderemos esa pantalla y la tierra se calentará. Además de forma bastante rápida porque el CO2 es un gas que asciende lentamente y que está en la atmósfera durante mucho tiempo. El dióxido de azufre no, digamos que vuelve a caer y se descompone en un plazo de tiempo muy corto. Con lo cual podríamos decir que en semanas, si cerramos mañana todas las térmicas, unas semanas después empezaremos a notar el incremento de la temperatura en la Tierra. Esto es así de complejo. Entonces, ante este tipo de problemas asociados al calentamiento del planeta, pues no podemos andar discutiendo si vas a quemar una tonelada más una tonelada de carbón. Esto es un tema que hay que abordar de forma urgente y además con mucha decisión con mucha valentía. Estas negociaciones duran años, decenas de años y, por ejemplo, hoy, finalizando el año 2019, lo que se acordó en París en 2015 es papel mojado.

Paradigma: Si no sacáramos el carbón de la tierra ¿tendría algún efecto también que pueda dañar al planeta?

Guillermo: No, el carbón enterrado, ninguno. Ni el petróleo ni el gas. Se quedan enterrados y ya está, en plena naturaleza.

Paradigma: Si está en la naturaleza; ¿qué fin tendría?

Guillermo: Está ahí guardado, en la naturaleza, porque se ha ido depositando durante mucho tiempo en los sedimentos en fosas oceánicas. Esos sedimentos, con la presión y con la temperatura, se han ido convirtiendo en carbón, y ahí están. El carbón está ahí como un elemento más. Digamos que es uno de los muchos minerales que hay en la Tierra. El hierro, el aluminio, esos minerales están porque se han producido diferentes fenómenos. El caso que estamos tratando es un fenómeno externo a la dinámica del núcleo caliente de la Tierra.

Paradigma: Según la narración que has hecho hace unos segundos. ¿Cómo va a hacerse entonces el control de la temperatura? O, ¿cómo tendría que hacerse?

Guillermo: De entrada habría que dejar de emitir gases de efecto invernadero ya, aunque tendremos algunos problemas secundarios asociados a la supresión de emisiones. Pero serán a corto plazo. A largo plazo, obviamente, hay que dejar de emitir gases de efecto invernadero. Claro, esto tampoco se puede hacer de hoy para mañana. Dejar de quemar carbón sí se podría hacer para mañana por un lado. Aplicando medidas de austeridad energética, y por otro lado de eficiencia energética sí podríamos seguir teniendo suministro energético. Si dejáramos el carbón enterrado podríamos seguir teniendo suficiente suministro energético, pero suprimir de golpe petróleo y gas no sería posible, porque no tenemos esa alternativa. Dicen los expertos que, para cambiar de un modelo energético como el actual, a base de combustibles fósiles al modelo al que todos aspiramos que es el modelo de renovables, es un trabajo que lleva mucho tiempo, en torno a 30 años. Por eso hay que empezar ya, y además hay que empezar a un ritmo muy elevado.

Paradigma: Pero hace ilusión de que en 30 años pudiera cambiar esto si nos ponemos las pilas ahora. Entonces, nuestros nietos y bisnietos pueden tener una vida un poquito mejor.

Guillermo: Es que estamos obligados a hacerlo. Esto no es algo que podamos decidir hacer o dejar de hacer. Es que no nos queda más remedio que hacerlo, si somos conscientes de lo que supone para la vida en el planeta, incluida la de nuestros hijos, pero también para el resto de la vida, el que sigamos emitiendo gases de efecto invernadero a este ritmo. Esto es como cuando hablamos de decrecimiento. Obviamente, en este modelo económico, no podemos seguir creciendo porque el crecimiento lleva aparejado el consumo de energía y hay que dividir, como siempre hemos dicho Ecologistas en Acción, el consumo de energía por tres, en el caso concreto del estado español, que es lo que tenemos bien trabajado. Dividir por tres el consumo de energía. Entonces esto es algo que obviamente va a llevar a un decrecimiento económico. Pero es que no se trata de que tengamos la posibilidad de optar o no por el decrecimiento. Es que esto no es una decisión que pueda decir: “bueno, voy a tomar esa decisión o no”. No. Es que no hay más remedio. Y si no tomamos esta decisión el decrecimiento va a llegar de todas maneras, pero va a llegar de forma de forma desordenada. Entonces las medidas que hay que tomar, si no las tomamos de forma ordenada, programada, consensuada entre todas las clases sociales, si no es así, el planeta nos va a imponer estas condiciones de forma súbita. Entonces, ¿cuál es el comportamiento razonable y el comportamiento inteligente? Vamos a tomar nosotros las decisiones para evitar que estas decisiones nos vengan impuestas por una naturaleza que se rebela.

Paradigma: Esa es la alternativa, no la que no entienden los políticos porque si queremos tener un cuidado con el gasto de energía y por ejemplo en Navidad llenamos de luz en las calles…

Guillermo Contreras

Guillermo: Pero ¡sí lo entienden, claro que lo entienden!. Los políticos lo que pasa es que, según de qué especie sean, apuestan exclusivamente por la rentabilidad electoral de sus decisiones. Hay una gran cantidad de políticos que no están asumiendo su responsabilidad para mejorar la vida del conjunto de la ciudadanía, sino para responder exclusivamente a sus intereses partidistas, intereses de clase y a sus intereses personales. Para que mi partido tenga más votos, para poder seguir avanzando en mi organización y para que mi clase social esté contenta, estas son las medidas que tengo que tomar.

Paradigma: Imagínate que las autoridades locales se jactan de la cantidad de público que va a ver los juegos de luces de la calle Foro Romano. Se jactan de que cada vez hay más gente. Cómo nos distraen, cómo nos hacen evadirnos de nuestras realidades complicadas y duras del día a día con estas historias.

Guillermo: Esto hace muchísimo más difícil que tomemos las medidas que es necesario tomar para reducir el consumo de energía. Este modelo nuevo energético, que sería un modelo austero solamente se puede hacer si la ciudadanía lo comparte. Lo que no se puede hacer, en un pueblo como el español, es imponer estas medidas de austeridad energética de un día para otro. Esto tiene que ser algo que comparta la ciudadanía. Pero, para que lo comparta la ciudadanía, todo el conjunto de la sociedad tiene que emitir un mensaje claro. Y el mensaje “voy a poner muchas luces en Navidad porque atrae ciudadanía y porque eleva la autoestima”, como ha dicho el alcalde de Córdoba, que dice que las luces navideñas elevan la autoestima del pueblo de Córdoba, ese mensaje es contradictorio con el mensaje que realmente hay que transmitir, que es un mensaje de austeridad, austeridad y austeridad, y que lograría implantarse en la conciencia ciudadana después de mucho tiempo, después de mucho esfuerzo y con la participación de muchos agentes sociales, instituciones y personas que ostentan responsabilidad en el ámbito de la cultura, en el ámbito sindical, en el ámbito político, en el ámbito universitario, etcétera.

Paradigma: La austeridad, los políticos la confunden con la austeridad económica, con la reducción de ayudas económicas, a cuestiones sociales, la reducción de los sueldos. La austeridad la enfocan de otra manera. Claro con clima no no lo entienden.

Guillermo: Para los políticos, la austeridad es decirnos: “tu clase social va a sufrir la austeridad; mi clase social no va a ser austera claro”. Por eso he dicho que los políticos tienen claro cuál es el problema, pero como las respuestas no responden a la clase social a la que representan su partido y a sus propios intereses personales, pues en consecuencia no se toman estas medidas. Es decir que el planeta está abocado a una catástrofe.

Paradigma: Pero esa catástrofe afectará tanto a los hijos de los ricos a los pobres, igualmente.

Guillermo: Sí, pero, de algún modo, ellos calculan que, con los recursos, con la renta de que disponen, podrán soslayar en parte la crisis climática. Y es cierto. La gente con muchos recursos se puede comprar un pedazo de tierra en Asturias o en Islandia y, de hecho, ya lo están haciendo. Y ya están diseñando su hoja de ruta. ¿Qué voy a hacer yo en los próximos 50 años?. Hace poco decía una investigadora que la llevaron a un encuentro con gente muy poderosa para hablar del cambio climático. Y decía que ella esperaba que le preguntaran cómo resolver el tema del cambio climático. Y no fue así. Lo que le preguntaron era dónde afectará menos el cambio climático. Y la siguiente pregunta que le hicieron era, ¡atención!, qué podrían hacer para controlar al ejército que tendrá que defenderlos. Claro, porque yo voy a crear un mundo, digamos, rico en un contexto pobre. ¿Cómo voy a poder hacer para tener contento al ejército que va a tener a los guardaespaldas, a los matones, que van a tener que cuidarme?. Esa es la preocupación de los ricos, porque ellos saben que va a haber un gran colapso. Y saben que esto va a suponer grandes desajustes sociales y una tormenta social. Su preocupación es cómo voy a poder evitar que esto me perjudique.

Paradigma: Guillermo, muchas gracias por tus reflexiones.

 

A continuación os dejamos el vídeo de Yayo Herrero publicado en Spanish Revolution: