La Mezquita, la Fe y la montaña. Reacciones al informe, 1

La verdad es que esperaba reacciones más serias ante el contenido del informe sobre la titularidad de la Mezquita Catedral de Córdoba. Porque de argumentos no parece que estén los reaccionarios (por aquello de que reaccionan ante el informe) muy sobrados, no señor. En la década de 1970, la reactivación del proyecto de “sacar” la construcción cristiana del interior de la Mezquita dio lugar a un interesante debate, en el que unos defendieron la “purificación” arquitectónica mientras otros abogaban por conservar las aportaciones de todas las épocas, pero eliminando completamente el culto. En comparación con aquellas propuestas, el reciente informe destaca por su moderación, no aludiendo en ningún momento a ningún cambio en el uso religioso del monumento ni mucho menos buscando la recuperación de una supuesta “pureza islámica”. Sólo aboga por dejar las cosas como habían estado siempre hasta la inmatriculación por parte de la Iglesia en 2006. Radicales rojos pro-islámicos que somos, según algunos.

Que reaccione la jerarquía eclesiástica cordobesa era de esperar. Que su único argumento sea decir que tienen escondidos documentos del Archivo de la Catedral que sólo le enseñarán al juez cuando se los pida… Eso no me lo esperaba ni yo. Lo siento, pero la música de ese “argumento” me suena demasiado a ese otro de “yo sí he hecho la tarea, lo que pasa es que se me ha olvidado la libreta en mi casa”. A mi hijo, con 10 años, ya no se lo consiento. Claro, que mi hijo no es deán de la Santa Iglesia Catedral. Además de que dudo de la legalidad de ocultar documentos históricos de valor (“Las personas propietarias, titulares de derechos o poseedoras de dichos documentos permitirán el acceso a los mismos, previa solicitud por escrito, precisa y pormenorizada, salvo cuando su consulta suponga una intromisión en el derecho a la intimidad personal y familiar o a la propia imagen” dice el art. 66.2 a de la vigente Ley de Archivos de Andalucía). En cualquier caso, la actitud del Cabildo parece respetar muy poco el propio “Reglamento Marco de los Archivos de la Iglesia en Andalucía” que se dieron a sí mismos los obispos hace una década. Por cierto, que igual la falta de investigaciones sobre el Archivo de la Catedral de la que se queja el sr. Deán tiene algo que ver con eso de sólo enseñarle los documentos a un juez. Por cierto, que yo tampoco pude consultar documentos de ese archivo cuando realizaba mi tesis doctoral porque nunca me dejó entrar Nieto Cumplido. Claro, que cuando representantes de la Iglesia de Córdoba se refieren a “investigaciones” igual están pensando en acríticas alabanzas al Obispo. Y hacer pasar eso por investigación, qué queréis que os diga… no han conseguido convencer más que a 40. Los que con fe mueven montañas. Eso sí, menos mal que ellos mismos dicen ser los 40 que saben, porque si no lo dicen, mismamente yo no me habría dado cuenta.

Líbreme el Altísimo de acusar a representantes del clero de mentir descaradamente. No me queda otra, pues, que deducir que en comprensión lectora no alcanzan los mínimos exigibles (será culpa de la escuela laica, sin duda): no sé de dónde saca el Cabildo que en el informe se diga que el Ayuntamiento deba reclamar la titularidad de un bien que nunca ha sido municipal, igual que nunca ha sido tampoco de la iglesia (“la institución municipal no debe reclamar la propiedad del bien”, se lee textualmente en el informe después de haber explicado que “entendemos que el Ayuntamiento de Córdoba no debe pretender el registro del bien como propiedad municipal”).

Quienes sí mienten y lo saben son los de la Agrupación de Cofradías de Córdoba que parecen querer ser más papistas que el Papa, pero que no llegan más que a simples meapilas. Si alguien considera estas palabras un insulto, que me perdone (salvo que sea miembro de la Agrupación de Cofradías, a quienes después de insultarme gratuitamente, por supuesto que no pediré perdón; que a los ateos nadie nos obliga ni a perdonar ni a poner la otra mejilla ¡Alguna ventaja teníamos que tener, ya que nos perdemos la Vida Eterna!). Los representantes de los cofrades, en un alarde de espíritu cristiano, católico, apostólico y romano que muestra a las claras qué entienden estas gentes por cristianismo, tras acusarnos de mentir conscientemente, califican las conclusiones del informe de abyectas (“despreciable, vil en extremo” según definición de la Real Academia), que responderían a una “actitud insidiosa” (con asechanza y mala intención, según define la RAE el término insidia), con la intención última, nada más y nada menos, que de “eliminar a los cristianos de la sociedad”. Cazi ná, que diría el otro.

Garrido, sonriente, en el centro. Foto: Abogacía Española

No son los únicos que responden a la llamada del Cabildo en defensa de la fe y contra los enemigos de España (Ejem. Perdón, que me dejo llevar). En la Cope, por ejemplo, pudimos escuchar al Decano del Colegio de Abogados de Córdoba, José Luis Garrido, que entre risitas entrecortadas manifestaba con gran altisonancia que este informe no es un dictamen jurídico. Ni un tratado de microbiología, podría haber añadido el señor decano. Por cierto, dice de mí, siguiendo al ABC (siempre dando ejemplo, ahora de manipulación periodística), que soy licenciado en Historia. Quitándome el título de doctor, para ver si así le restan valor al informe. Esa es su forma de cargarse de razones, parece ser. ¡Cuánto impresentable! Volviendo al señor Garrido (que al presentarse como decano del Colegio no sé si habla en nombre de todos los abogados colegiados de Córdoba), da vergüenza ajena escuchar su risita mientras lanza acusaciones de actuación política, de intentar “hacer lo blanco, negro” y defiende que su punto de vista es “técnico jurídico” y no político, sin entrar en otras cuestiones sobre la “catedral mezquita de Córdoba”. Ahí queda eso.

Siendo sorprendente todo lo anterior, lo que de verdad me parece increíble es la absoluta falta de argumentos de los historiadores supuestamente serios a los que ha convencido la Iglesia para que salgan en apoyo de sus intereses. Dos de ellos participan en la mencionada entrevista de la cadena Cope. El primero, José Manuel Escobar Camacho, él sí presentado como doctor y especialista en la Baja Edad Media cristiana. Escobar, que sabe perfectamente que yo soy doctor en Historia, empieza “entrecomillando” el término de expertos. Para empezar con cariño, vamos. Y después de un vistazo rápido al informe, según sus palabras, entra al trapo con un peculiar método de crítica: lo que hay en el informe, según él, son hechos reales, pero que están sesgados. Que si fuéramos catalanes podrían llamarnos Els Sesgadors, vamos. Perdonad la salida de tono, pero es que hay cosas que no pueden tomarse más que a cachondeo. Y cuando uno escucha a un medievalista decir que el rey espera un día para entrar en la mezquita tras la conquista de Córdoba porque lo que quiere es ser recibido por todos los “poderes fácticos”… pues uno ríe, por no llorar. De lo que dice después, si intentáis escucharlo, no os puedo decir mucho, porque yo tampoco entiendo exactamente de qué habla ni a dónde quiere llegar. Sólo indicar que sorprende que después de analizar ciertos hechos como si Iglesia y Estado estuvieran completamente separados en 1236, nos acuse de no ser conscientes de la circunstancias de la época y de realizar un análisis basado en conceptos actuales. De no tener ni idea de historia nos acusa, vamos.

Termina el doctor Escobar Camacho hablando de la supuesta basílica de San Vicente, templo cristiano que ocuparía el solar donde después se construyó la Mezquita. Con su peculiar método de investigación histórica, avala su existencia en que siempre se ha dicho eso por la historiografía cordobesa. Reconoce no saber de dónde sale la teoría de que no se puede afirmar que existiera la supuesta basílica de San Vicente, que termina definiendo como “iglesia mozárabe” (sic). Así lo entiende, finaliza Escobar, también la arqueología. Dando paso al profesor de arqueología de la UCO Alberto León, que comenzará por donde nos hemos quedado: por San Vicente. Aunque el arqueólogo, al menos, omitirá prudentemente ese calificativo de “mozárabe”.

El profesor León afirma que sólo opinará en aquellas cuestiones para las que se considera cualificado. Para pasar a acusarnos de “forzar” conceptos e investigaciones. Empieza mal: califica la teoría que niega la existencia de evidencias sobre la existencia de una iglesia cristiana anterior a la primitiva mezquita como “negacionismo”. Cuando de “revisionismo con intencionalidad manipuladora” no creo que sea a nosotros a quienes se puede acusar, precisamente. No hace falta rebatir a León, porque él mismo lo hace perfectamente: empieza reconociendo que las fuentes históricas que hablan de San Vicente son tardías (y, por tanto, poco fiables). Pero está la documentación arqueológica, que demuestra la existencia del “complejo episcopal”. ¡Un momento! Para confirmar la veracidad de esas fuentes tardías buscamos la basílica pero… como lo que sale no es una iglesia, sino una casa, podemos concluir: “es que es la casa del cura”. Complejo episcopal como la copa de un pino, vamos. Genial método de trabajo histórico y arqueológico. Y somos nosotros los que, dice, forzamos las fuentes.

Para terminar, también León nos acusa de aplicar conceptos actuales al estudio del pasado. No fue la Mezquita, según él, elemento de identificación ni de herencia común para los cordobeses andalusíes, aunque sí tenía un “carácter dinástico” que la vincularía con el fundador de la dinastía… Algo que, siguiendo la argumentación del arqueólogo, sólo entenderían los miembros de la familia Omeya, supongo, ya que acaba de negar que la Mezquita sea elemento de indentificación ni de herencia común…. En fin, ganas de enredar para no llegar a ningún sitio. Ah, sí, perdón: que entre pitos y flautas, por ahí mete la calificación de “estado islámico” tan querida para buena parte de los oyentes de la Cope y que tan bien define el gobierno andalusí tal y como lo entiende este “experto” (que no sé si colocarlo entre comillas, como dice Escobar, o eso iba sólo por nosotros). Para terminar, avisa de que va a “frivolizar” (como si hasta ahora no lo hubiera hecho) hablando de un referendum en un al-Andalus que califica directamente y sin anestesia como “un estado islámico”. Sin aplicar conceptos actuales al pasado, claro está, que de eso a los que acusa es a los autores del informe municipal.

Y luego está lo de los 40 que saben. Es cierto que son pocos frente al centenar que pedía hace un tiempo el reconocimiento de la titularidad pública de la Mezquita. Pero, en cualquier caso, impacta que 40 profesores de universidad se adhieran con entusiasmo a esta demostración científica de que la fe puede mover montañas.

Pd. No pensaba escribir esta entrada. Y, una vez escrita, he estado a punto de borrarla. Pero he acabado pensando que estoy harto de callarme por prudencia. Y de que cuatro soplagaitas puedan confundir prudencia con cobardía o, mucho peor, con rendición. Así es que todavía me queda algo que decir. Sobre los 40 que saben, por supuesto. Y lo diré en la próxima entrada.

Fuente: https://jbcarpio.blogspot.com/2018/10/la-mezquita-la-fe-y-la-montana.html?fbclid=IwAR3yhW8PknhTSwxub-DBG-lTbUmV4EakBMcYf4p2mZGj9Fi4eHvxAxNcBxM

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