Miguel Santiago, portavoz de la Plataforma Mezquita Catedral: “proponemos profesionalizar la dimensión turística y cultural del edificio”

César Pérez Navarro

Entrevista Paradigma Media Andalucía a Miguel Santiago, portavoz de la Plataforma Mezquita-Catedral, Patrimonio de Todos.

  • Recientemente, el Gobierno de Susana Díaz ha renunciado a la titularidad de la Mezquita-Catedral, aunque el PSOE se comprometió a ello en esta legislatura. Esta decisión llega en pareja al establecimiento de un plan director para el monumento. ¿Qué opina de esa renuncia y cuáles serían los pasos siguientes para que ese plan director se ponga al fin en marcha?

La postura del PSOE con respecto a la Mezquita viene siendo ambivalente. Podríamos aplicar el dicho de “Donde dije digo, digo Diego”. Es cierto que cuando la Plataforma comenzó a denunciar los malos usos que está padeciendo el monumento por parte del Obispado y el Cabildo y planteamos la titularidad pública, la presidenta del Gobierno andaluz salió en defensa de nuestra propuesta reclamando la titularidad pública. Es más, hubo bastantes personas vinculadas al PSOE que firmaron el manifiesto de la Plataforma en Change.org. Sin embargo, como dije anteriormente, su hoja de ruta fue nadar y guardar la ropa y veremos qué nos deparará el futuro a las puertas como estamos de unas elecciones autonómicas.

A raíz de la reunión que mantuvimos con el Defensor del Pueblo Andaluz en enero para llevarle nuestra preocupación por la falta de respuesta del Gobierno andaluz y en particular de la Consejería de Cultura, la Dirección General de Patrimonio de la Junta se puso en contacto con nosotros y mantuvimos una reunión con el Director General en febrero. Después de escucharnos detenidamente se comprometió a elaborar un Plan Director. Estamos a la espera de una nueva reunión para ser informados de los pasos que se están llevando a cabo. Para la plataforma ese Plan Director debería ser similar al patronato que dirige los designios de la Alhambra, en el que participarían personas expertas científica y técnicamente en todas aquellas materias que afectan al monumento.

  • ¿Desde dicho Plan Director se podría reclamar el importe que la Iglesia deposita en sus arcas, libre de impuestos, a partir de las entradas a la Mezquita-Catedral, beneficio que se cifra en más de 15 millones de euros anuales? Entendemos que sería posible recuperar el carácter eminentemente andalusí en esa nueva agenda cultural en torno al monumento, incluido el espectáculo nocturno.

El tema de las finanzas debería ser un punto a tratar en dicho Plan. Los 18 millones, aproximadamente, que se embolsa la jerarquía eclesiástica cordobesa no tiene ni control, ni transparencia. Eso no se puede permitir en un Estado democrático y moderno. Lleve quien lleve las cuentas del monumento, que en nuestra opinión debería hacerse desde la Administración Pública, tienen que estar sujetas a la mayor transparencia y darles un uso que beneficie solamente al monumento y a Córdoba. Con respecto a la visita nocturna, ni el Ayuntamiento que gobernaba la ciudad en 2010 ni el actual han sabido imponer los intereses de la Mezquita y de la ciudad a los intereses particulares del Obispado y del Cabildo. No es de recibo que el guión audiovisual sea una catequesis en vez de desarrollar unos contenidos acordes con los valores arquitectónicos, artísticos, culturales e históricos del monumento; además de haber dejado en manos del Cabildo la recaudación del importe de las visitas, cuando la instalación técnica se sufragó con dinero público.

  • Sin embargo, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y el Cabildo trabajan ya en la elaboración conjunta de un plan de usos de la Mezquita-Catedral de Córdoba, y parece que piensan dejar de lado a otros posibles actores, como el Ayuntamiento, organizaciones sociales como la que usted representa, o la misma Universidad de Córdoba…

Es cierto que ha habido algunos contactos. Esperamos aclarar estos términos en la próxima visita que tengamos con el Director general de patrimonio. La Plataforma considera que la eventual puesta en marcha del Plan Director, que incluya un mecanismo transparente y riguroso de control, representa un hito de suma importancia para la correcta regulación de este bien fundamental del patrimonio histórico andaluz. Sorprende que un conjunto monumental de esta dimensión internacional lleve más de 15 años sin un marco normativo de gestión, lo que ha permitido una administración plagada de irregularidades, la más grave de ellas la eliminación por la Iglesia de su denominación oficial de Mezquita en todos sus folletos de divulgación cultural. Fue precisamente la presión ciudadana la que obligó a restituir el nombre del universal monumento. La redacción de ese plan debería, por tanto, ser mixta e interdisciplinar y no permitir que la iglesia actúe de forma unilateral. Una vez redactado, debería ponerse en marcha una comisión para el seguimiento y correcta aplicación de ese Plan Director.

Por otro lado, la Plataforma Mezquita Catedral acoge con expectación el hecho de que el anteproyecto de Ley de Modificación de la Ley del Patrimonio Histórico de Andalucía contemple estimular la participación ciudadana.

  • ¿Podría decirnos algunas de las propuestas que su plataforma plantearía desde ese Plan Director, si se le diese esa atribución?

Siempre hemos dicho que el Cabildo y Obispado deberían tomar parte de esa gestión conjunta en lo que atañe a la liturgia. No olvidemos que la Mezquita alberga a la Catedral de Córdoba. Ahora bien, en todo lo referente al mantenimiento y a la programación cultural y turística los responsables deberían ser las diferentes Administraciones Públicas representadas por técnicos en la materia. Además, según las mismas recomendaciones de la UNESCO, deberían participar asociaciones ciudadanas vinculadas en la defensa del patrimonio.

Las líneas principales de nuestra propuesta serían las de profesionalizar la dimensión turística y cultural del edificio, que deja mucho que desear a nuestro juicio. Que existan parámetros científicos a la hora de intervenir y de contar la historia del templo, demandar transparencia económica y que se incrementen las medidas de seguridad en la Mezquita-Catedral serían algunas de nuestras propuestas.

  • ¿Qué conclusiones destacan del informe del Defensor del Pueblo Andaluz tras la denuncia presentada por la Plataforma Mezquita-Catedral, Patrimonio de Todos sobre el reiterado abuso del Cabildo contra el monumento Patrimonio de la Humanidad?

El informe emitido por el defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu, a raíz de nuestra denuncia supone un gran paso adelante ya que ha provocado la puesta en marcha de un Plan Director por parte de la administración cultural de la Junta de Andalucía. Un documento que ordenará los usos culturales y turísticos de la Mezquita Catedral de Córdoba y pondrá fin a las continuas arbitrariedades del Cabildo, que intenta desde hace años desvirtuar la identidad andalusí del más importante monumento hispanomusulmán de Europa para imponer una visión excluyente católica.

Al propio defensor le resulta “peculiar”, que no se cuente con un instrumento análogo para la Mezquita Catedral como el conjunto de la Alhambra, que dispone de un patronato con representación de todas las instituciones. En sus conclusiones, el defensor admite que son evidentes las actuaciones que contradicen la puesta de manifiesto de los valores andalusíes del conjunto y cita algunas de las denunciadas por la propia Plataforma, como la instalación de elementos muebles como un facistol junto al Mihrab, no facilitar la contemplación de espacios únicos, que algunas exposiciones que parecen no disponer de un espacio más adecuado para compatibilizar su muestra con el respeto a la ubicación elegida, o la propia eliminación ya corregida del término Mezquita. En opinión del Defensor Andaluz, esos otros usos de la Mezquita Catedral como escenario merecen un tratamiento de mayor rigor y mejor supervisión, en una clara crítica al deber de tutela desatendido por la Junta de Andalucía durante todos estos años. Que todo ello conste en su informe es de suma importancia para nosotros.

Además, que el organismo dirigido por Maeztu defienda también que el Plan Director dé cabida a la aportación de diferentes colectivos, entidades y grupos sociales, tales como la Plataforma Mezquita Catedral, abre la puerta a que la representación de la ciudadanía tenga voz en la gestión del monumento.

  • ¿Cuál cree que es la intencionalidad por parte del Obispado al trasladar las taquillas de la Mezquita al Palacio episcopal?

Un paso más en la apropiación de la Mezquita. Por una parte todos los visitantes pasarían por el Palacio Episcopal. Esta intención deja a las claras que la iglesia es la dueña y administradora del monumento. Por otra, pretenden desarrollar un audiovisual que introduzca la visita al monumento. Mucho nos tememos que pase igual que con el guión de la visita nocturna, faltando a la verdad en lo concerniente a la historia de la Mezquita y a nuestro legado andalusí.

Por cierto, esta plataforma presentó alegaciones ante la Junta de Andalucía con respecto al traslado de las taquillas, concretamente en octubre de 2017, y la Junta de Andalucía lo niega. No entendemos como la Delegación de Cultura cordobesa puede negar algo de lo que esta plataforma tiene constancia documental, ya que la alegación se realizó por registro de entrada de la que tenemos copia sellada, naturalmente. Por lo tanto, que quede constancia que existen alegaciones a este proyecto dentro del plazo. Las nuestras.

  • El cambio legislativo propugnado por Aznar en 1998 posibilitó que la Iglesia inscribiese como suyos una cantidad enorme de bienes inmuebles, entre ellos, la Mezquita por 30 euros. El Gobierno ha anunciado que publicará el listado de esas inmatriculaciones, pero solo desde 1998, no desde 1946, fecha en la que se inicia el procedimiento inmatriculador ¿Es posible revertir legalmente el apropiamiento llevado a cabo por parte de la Iglesia? ¿Cuáles serían los pasos concretos a seguir?

Hay que aclarar que todas estas apropiaciones se realizaron sin aportar título de dominio, en el caso de la Mezquita tampoco. Pero fue tan tramposo el procedimiento que, una vez inmatriculado el bien, se presume que la Iglesia es dueña de lo que registró sin pruebas y somos nosotros quienes debemos probar lo contrario. Pero esa propiedad es solo aparente. Por eso es tan importante demostrar los abusos y fraudes cometidos con esta norma que el empuje de la ciudadanía consiguió derogar.

Para el caso de la Mezquita la impugnación de la inmatriculación pasa por ser un bien de dominio público que es de todos y no es de nadie, como las calles o las plazas. La Mezquita a lo largo de su historia siempre ha pertenecido al Estado, ya sea Omeya, ya sea de las diferentes monarquías castellanas, o en el caso actual, por nuestro Estado democrático y social de derecho.

Son los juristas los que deben arrojar luz sobre lo que se puede hacer y estamos a la espera del informe que ha puesto en marcha en Ayuntamiento de Córdoba con un grupo de expertos sobre la posibilidad de reclamar la titularidad de la Mezquita. Tal vez la observación de las normas europeas y su interpretación por sus tribunales, estudiar sentencias precedentes y, fundamentalmente, la revisión de los acuerdos entre el Estado y la Santa Sede, que son de época de la Transición, podrían aclarar mucho en este sentido.

  • ¿Conoce alguna novedad respecto a la comisión conformada por el Ayuntamiento de Córdoba para lograr la titularidad pública de la Mezquita y presidida por Federico Mayor Zaragoza? Ha pasado más de un año desde su conformación…

Se esperan noticias para el mes de septiembre, seguramente cuando se haga público ese informe que, esperemos, dé claves jurídicas para poder impugnar la inmatriculación de la Mezquita y, con ese informe en la mano, que el Ayuntamiento lleve la inmatriculación a los tribunales

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