Rafael Juan

Grupos neonazis que, en los estadios de fútbol, sueltan cánticos racistas y xenófobos. Jugadores negros que son insultados con imitaciones de sonidos de mono. Ultras del Betis cantando aquello de “Rubén Castro oé, Rubén Castro oé, no fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien”, cuando al delantero canario fue acusado de agresión a su expareja. Aunque el juzgado lo eximió de culpa, el cántico de este grupo ultra apoyaba que una mujer, puta además para ellos, fuera agredida. Nunca se suspendió un partido por estos motivos. Ni siquiera por asesinatos a las puertas de estadios, como ocurrió en el Atlético de Madrid-Deportivo de La Coruña. Ser neonazi, xenófobo, misógino, machista, racista, parece que no es motivo para suspender un partido. Eso si, cuando a un neonazi (que acumula todos los adjetivos anteriores) se le dice que es un nazi, se considera un insulto tan grave como para parar un partido de fútbol y genera un debate tan falso como el que últimamente se genera en redes sociales, medios de comunicación de la ultraderecha o partidos políticos del mismo corte.

 

 

Aunque llevo años sin escuchar fútbol por la radio, ayer tuve la mala suerte de conectar con la SER cuando uno de los periodistas deportivos de la cadena, que por lo que pude comprobar compiten en sesudos análisis y dislexia cerebral con los del chiringuito o cualquier otro seudoprograma gallinero, dijo la siguiente barbaridad: “Ya era hora de que se parara un partido por estos motivos. Da igual que sea por insultar a un negro, a un gay o a un nazi. El caso es que no se puede consentir el insulto”. Esta boutade recibió el aplauso del resto de sus compañeros. En la SER. Ni me imagino que pasará en casa de Herrera y los obispos. Luego me he enterado que el ex-jefe Provincial de las juventudes ultraderechistas Fuerza Joven en Huesca y presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, ha hecho la misma comparación. No es de extrañar de quién ya a principios de 2019 se alegró de que por fin existiera un lider similar a LePen en España y que anunció que votaría por VOX en las elecciones siguientes.

 

Porque, eso sí, Zozulya es nazi. Nunca lo ha negado, aunque lo esconde como “libertad de pensar lo que considere oportuno”. Busquen en las redes y podrán comprobar sus apoyos, amistades, fotos, en los que se siente orgulloso de serlo. Los propios hinchas del Bayern de Munich apoyaron a los del Rayo Vallecano cuando éstos se negaron al fichaje del ucraniano por su equipo. En una gran pancarta se podía leer aquel día: “Throw nazis out of football. Zozulya vete ya!” Zozulya siempre ha apoyado a grupos neonazis de su país (Dnepr White Boys) e incluso a Stepan Bandera, líder de los nacionalistas de Ucrania que, en la II Guerra Mundial, fue el responsable de la muerte de 4000 judíos en Lviv. Por tanto, ser nazi es denunciable y no puede ser tolerado como una manera más de pensar políticamente. ¿Es necesario recordar qué significó el nazismo?¿Es necesario explicar que si apoyas el nazismo eres un nazi y estás de acuerdo con los millones de asesinados por la ideología nazi? ¡Mundo de locos!

En los últimos tiempos vemos como esta gentuza vuelve a ganar adeptos en todo el mundo, incluido ya nuestro país. Por fin, con la gran colaboración de muchísimos “periodistas” de “medios de comunicación” como ayer los de deportes de la SER, se iguala a un nazi con un negro o con un homosexual. Se iguala al que le grita a un negro sonidos de mono con el que recrimina a un nazi por ser nazi. Se iguala al que grita a un homosexual por serlo o al que insulta a una mujer linier por ser mujer, que a un nazi por ser nazi. Porque sólo nazis, franquistas, o retrasados evolutivamente pueden intentar insultar a un negro, a un homosexual o a una mujer deportista.

O ponemos freno a esto o se nos va de las manos. Ya se nos ha ido. A los “putos menas”, como llaman los ultraderechistas a los menores extranjeros sin acompañar, ya les ha caído una granada. Las mujeres siguen siendo asesinadas a diario. Cada día aumentan las amenazas de muerte en redes a profesores, a homosexuales o a personas con ideas de izquierdas. Ayer, el pobre Zozulya, se sentía amenazado. Piel fina la del futbolista que se le pone como el pellejo de breva cuando su sentir nazi le vuelve más valiente.

Desde aquí, toda mi solidaridad con aquellos que denuncian a los neonazis que apoyan a los nazis que gasearon, fusilaron, exterminaron a más de 15 millones de personas cubiertos por el racismo y la xenofobia. Ellos sí son las víctimas. Los nazis, los verdugos. Los neonazis, sus cómplices y culpables de lo que ocurra hoy en día.

PD: la foto de portada muestra a Zozulya con una camiseta con el número 18, que se refiere a Adolf Hitler en el simbolismo nazi por la posición de las letras en el alfabeto. Arriba, en el marcador, el resultado 14-88 se refiere a las 14 palabras de un lema nazi (“Debemos asegurar la existencia de nuestro pueblo y un futuro para los niños blancos“) y ¡Heil Hitler! porque la H es la letra 8 del alfabeto.