Juan Rivera Reyes

No, al alcalde de Madrid nunca le llamaría “ carapolla” porque no hay nada más contraproducente que darle el papel de víctima a un impresentable político. Pero tras verlo en el programa de Telemadrid “La Vuelta al Cole” y escuchar como contestaba las preguntas de niñas y niños de primaria, si se le puede llamar con todas las mayúsculas “GILIPOLLAS” siguiendo a rajatabla la definición del término que hace el diccionario de la RAE: ”Necio o estúpido”.

Sin ponerse “colorao” cuando lo miran -como dice la canción- el munícipe del Tripartito ultraconservador esparce a su jovencísimo auditorio perlas tipo: “Nosotros vamos a poner todos los medios para que seáis vosotros los que decidáis qué queréis ser. La izquierda, sin embargo, va a querer decidir por vosotros”. Eso sí, utilizando recursos públicos (dinero y televisión) en el adoctrinamiento. Ah, no, ¡que esas cosas  solo las hace  la Izquierda!

Sin embargo, distingamos. Cuando elige “restaurar Notre Dame” antes que “Salvar la Amazonia en llamas” (mira detenidamente el vídeo del inicio, las caras de estupor de niños y niñas ante la respuesta son impagables), ni se ha vuelto loco ni es tan tonto como a primera vista aparenta. Sólo muestra sin tapujos su Ideología. Las contestaciones están sacadas del mismo estercolero en el que los trillizos siameses plantan lo de que “las 13 rosas violaban y asesinaban” (Ortega Smith), o lo de que “¿Qué será lo siguiente? ¿La cruz del valle? ¿Todo el valle? ¿Las parroquias del barrio? ¿Arderán como en el 36?. A mí me espanta la ley de memoria histórica” (Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, oponiéndose a la exhumación de los restos del asesino dictador al que tanto respetan en su partido); o -para no hacer la lista interminable- el “vintage”: “En tiempo de rojos hambre y piojos” (del iletrado “portavox”/portacoz de El Ejido al que todo lo que le sobra de nostalgia a camisa azul Mahón y brillantina, le falta de conocimiento histórico).

Y todo el florido pensil hispano regado por el silencio cómplice de los chicos de Rivera, catedráticos laureados en el arte de mirar hacia otro sitio mientras sus compis de la pandilla regurgitan bilis. Aunque desde ayer el acelerado líder naranjito parece volver a deshojar la margarita del “me junto/no me junto” con Sánchez para así poder el 11 N  irse a vivir como pareja de hecho a un piso gubernamental, adoptando si hace falta a niño Errejón. ¡Donde se ponga esa Sagrada Familia que se quite la de Gaudí! Albert, si fuese gata, se llamaría Flora

En la Izquierda tendemos a olvidar que la Derecha hispana, cínica por definición, es pantagruélica en sus excesos y nunca tuvo reparo en manipular y mentir (llevan, por no remontarnos a la Prehistoria y encontrarnos a un “patriota” pintando bisontes, en ello desde el XIX y los trienios se notan) para convertir cualquier cuestionamiento de privilegios en persecución mientras contemplan un solo orden social: el que proteja sus intereses.

Mucho antes de que los “thinks tanks” anglosajones teorizaran sobre “pensamiento único”, ellos lo habían impuesto en España a sangre y fuego. Franco no creo nada nuevo. Le bastó subirse a la ola del conservadurismo ya existente, ese sustrato popular de “Dios , Patria y Rey”, “Vivan las cadenas” y “Lo que usted diga, Don José”, incapaz de morir de pie porque lleva el gen lacayuno de vivir de rodillas.

El que reniega de la dignidad implícita del “En mi hambre mando yo” y aplaude el  “¿No queríais República? Pues comed República” porque sus objetivos nunca fueron Reforma Agraria o Justicia Social sino vivir de la picaresca y trampear como Lázaro de Tormes.

El Franquismo sociológico es casi una fórmula matemática que se asienta en el bocazas de barra de bar y se multiplica en púlpitos y procesiones. Y eso lo saben unos dirigentes de un Sistema que nunca fueron tontos, pero creen que nos pueden tratar como tales.

La sensación de impunidad, el tener copadas las estructuras del poder económico y judicial, el saber que el PSOE siempre será una pata esencial del Sistema y que a sus dirigentes les chifla representar el papel de poli bueno y teatralizar falsos combates dialécticos hasta “parar a la derecha”, logra que la Oligarquía española, una vez pasado el sobresalto del 15-M, pueda dormir tranquila, como un bebé con el culito limpio.

No obstante, para evitar nuevos sobresaltos ha dejado sin cadena a los perros de presa, esos que lo mismo intentan boicotear la película de Amenábar porque no quieren espejos que reflejen su verdadera cara, que pasean el odio de clase por las distintas cadenas de televisión. No nos equivoquemos porque no es estupidez. Inoculan el veneno ideológico conscientemente con el objetivo de paralizarnos.

Por eso, cuando más moderadas son las propuestas de Unidas Podemos -en esta fase poco más que honradez y aplicación práctica de los artículos sociales de la vigente Constitución- más emplean un vocabulario “guerracivilista”. Se consideran herederos de los vencedores y actúan como tales. Basta con oír a una “intelectual” de la talla de Carmen Lomana -si buscáis una encarnación del término “encefalograma plano”…-, en el mismo programa de Telemadrid aludido, difundiendo que los rojos no usan desodorante. Tampoco sombrero y es conocida que el atributo del alma no nos fue concedido por Dios. Ya mismo se coreará el clásico” Rojos al paredón”.

Para finalizar esta reflexión/desahogo, me permito recomendar dos cosas: el extraordinario artículo de mi querido Antonio Manuel (“El andaluz que quería ser un facha pobre”) y que no bajemos la guardia. Las señales de humo que anuncian la reconstitución del Borbonismo son de tal densidad que asfixian. Seguramente la condena a los dirigentes políticos catalanes que está al caer reavivará la guerra de banderas para poner otra vez en el centro del tablero político vísceras e higadillos antes que raciocinio.

Los movimientos de Rivera, las declaraciones al alimón de González y Rajoy a favor de un “gobierno estable…, si es posible con mayoría… y hasta con coaliciones incómodas” y la aparición de versos libres tipo Errejón vendiendo el crecepelo  “la Unidad se consigue separando”, reman en la misma dirección.

La mejor manera de afrontar la situación que nos viene desde la Izquierda no es dispersándonos para salir corriendo sino actuar como bloque lo más berroqueño posible que permita ejercer de Contrapoder. Lo podríamos conseguir con ideas básicas concisas y claridad en  las líneas rojas que no podemos traspasar sin perder la esencia. Para que el Sistema pierda el sueño nada mejor que millones de papeletas apostando por UP.

No olvidemos que la presencia en las instituciones no es un fin en sí mismo si no lleva explícita la transformación. Y que el PSOE no nos quiere, como dicen en mi pueblo “ni confitaos”. A ver si conseguimos por una vez no entrar al trapo cuando se escuchen los cantos de sirenas. O el soniquete del pastorcillo Sánchez (antes empleado por González y Zapatero) cuando aparece descompuesto gritando “¡Que viene el lobo!¡Que viene el lobo!” perseguido por unos Abascal, Casado y Rivera incapaces de aguantar la risa.

Fuente: Colectivo Prometeo