• La A.V. La Axerquía acaba de emitir un comunicado en el que reclaman que se tengan en cuenta a las personas que habitan el Casco Histórico a la hora de la celebración en él de todo tipo de eventos.
  • Insiste en que no se trata de una cuestión “anti” nada, sino en favor de la integridad de las personas que habitan la zona.
  • Piden a la instituciones que se tomen en consideración la situación de indefensión de la vecindad del Casco para futuras celebraciones en sus calles.

A continuación transcribimos íntegramente la nota de la A.V. La Axerquía.

En los distintos artículos referentes a los ingentes eventos que se celebran por doquier en el casco histórico de Córdoba no se nombra en ningún momento al vecindario. Parecen son inocuos a los derechos fundamentales de la ciudadanía como es el derecho al descanso, derecho a la integridad física y psíquica, a la seguridad, a la movilidad.

En ningún momento estamos cuestionando, en este caso, el sentimiento religioso ni el profeso de una fe, no toleramos que nadie nos acuse de antirreligiosos ni nada parecido, es más, muchos de nuestros socios y socias son personas creyentes que encuentran en las enseñanzas de Jesús una manera de entender el mundo y las relaciones humanas.

Y por supuesto, las manifestaciones religiosas son una parte más de todo el tsunamí constante que sufrimos en esta parte de la ciudad. Si estos fueran los únicos eventos que se desarrollaran en estas calles Patrimonio de la Humanidad daríamos gracias a Dios. En ello ya hemos hablado de Rio Mundi, la Noche Blanca, de los Rallys, de los conciertos con motivo de cualquier festividad, de la invasión del turismo y ocio de borrachera, etc, etc.

Es sin embargo ahora, que nada más y nada menos que viviremos 64 procesiones en el mes de septiembre ¿Alguien ve esto normal?, con una previsión de 200.000 personas solo para la Magna, cifras desproporcionadas, abusivas, descontroladas, imprevisibles. Una ocupación de la vía pública desaforada, desmedida, con los servicios públicos al servicio de tales eventos con lo que estos no estarán para las contingencias del resto de necesidades ciudadanas. Los supuestos beneficios del turismo religioso no sabemos donde redunda y en qué bolsillo se calienta, sí sabemos que no podemos salir de nuestras casas que sufren el deterioro de lo incívico, la angustia y el estado de nervios por la falta de descanso, la invasión por el continuo ruido, la impotencia de sentirnos desprotegidos por las instituciones y la administración.

Hacemos un llamamiento para que esto no vuelva a ocurrir, que la autoridades hagan algo, que haya un control no arbitrario de la ocupación de la vía pública, que se tenga en cuenta que en Córdoba, por ahora, viven vecinos y que estos tienen derechos. Si queremos que el centro histórico no quede despoblado, convirtiéndose en un escenario exclusivo para el turismo y es ocio, deberemos empezar a cuidarlo antes de que no haya vuelta atrás ¡Aún estamos a tiempo!