Rafael A.Luna Murillo. Veterinario, Máster en Etología y simpatizante de EQUO

Un año más llega el día de San Francisco de Asís, en nuestro calendario se celebra el 4 de octubre. Como todo el mundo sabe es, por designación legal en los Estatutos, patrón de la profesión veterinaria. Nos unimos toda la profesión ese día y se organiza nuestro mayor evento social en los diferentes Colegios profesionales, uno por provincia, más 17 Consejos autonómicos más uno de Carácter nacional.

Hoy, miramos al patrón tras los acontecimientos pasados de muertes de personas nacidas y no nacidas a causa de una intoxicación alimentaria producida por una bacteria que ya quedará en la memoria de todos “Listeria monocytogenes”. Siento mucho la pérdida de vidas provocadas por lo que el Colegio Oficial de Veterinarios de Córdoba ha atribuido a dos desgraciados fallos; uno la falta de autocontrol de la empresa y, otro  la insuficiente inspección de los Servicios Oficiales Veterinarios competentes, en este caso del Ayuntamiento de Sevilla.

A partir de la crisis generada en la Consejería de Salud y Familias llevada a su máximo nivel por un médico que ha manifestado ser un experto epidemiólogo en algunos casos que se le presentaron en su vida profesional no se ha mencionado la figura del veterinario en ninguna de las comparecencias del consejero en los medios y eso que, a su lado, siempre ha estado el Director General de Salud pública y Ordenación Farmacéutica que es un prestigioso veterinario. Pero ha preferido quedarse atrás trabajando como solo lo saben hacer los veterinarios ya que nuestra formación en Salud Pública nos viene de muy largo, desde los inicios de las Escuelas y Facultades de Veterinaria, siendo un país que desde otros países solicitan veterinarios  para trabajar en mataderos e industrias alimentarias.

Ahora, miramos al patrón para un día festivo; pero ahora es el momento de movilizar a la profesión veterinaria ya que toda esta formación y prestigio no es valorado ni en el Ministerio de Sanidad ni en ninguna de las Consejerías de Salud del Reino de España porque no reconocen a los veterinarios como una profesión sanitaria.

Ahora se han pedido colaboraciones con la única y prestigiosa Facultad de Veterinaria de Córdoba, única en toda la Comunidad Autónoma de Andalucía, la cual debió ser consultada por el Consejero desde el minuto uno. Quizás que el Consejero sea médico y el corporativismo que le debe hizo que los reconocimientos fueran para  médicos y farmacéuticos que si tienen reconocido su papel sanitario como profesión  y los “palos” para los veterinarios que son esos individuos que tratan con animales y cadáveres de los mismos, haciendo trizas el lema de la profesión veterinaria “Higia Pecoris Salus Populi” y el concepto ONE HEALTH.

Ahora, los veterinarios nos manifestaremos el 17 de noviembre en Madrid con el lema “La salud animal y la seguridad alimentaria no son un lujo”. Un grupo de veterinarios independientes lo organizan  y desconozco por qué la Organización Veterinaria Española no apoya la movilización. El sector veterinario cuenta con una serie de reivindicaciones insistentes, desde la precariedad del oficio hasta la falta de reconocimiento —sanitario y general—, pasando por un exceso de facultades o el excesivo 21% de IVA de los servicios veterinarios. Estamos seguros de que la Sociedad a la que nos debemos nos apoya.