Debe favorecer el desarrollo sostenible, la convivencia en el Casco y la puesta en valor de nuestro patrimonio.

El Consejo del Movimiento Ciudadano ha acordado por unanimidad el dictamen sobre el Plan de Acción Turística del IMTUR y sobre las Conclusiones de Reactivación del Sector Turístico de CECO. Desde el CMC entienden que ambos documentos deben ser complementarios y abiertos y solicitan que tengan en cuenta los planteamientos que del movimiento vecinal, que va planteado en los siguientes términos:

  • El CMC defiende que los planes turísticos que afecten a la ciudad deben dedicar un gran esfuerzo económico al Patrimonio Histórico, a su rehabilitación y puesta en valor. Es el patrimonio de nuestra ciudad el gran valor material e inmaterial que debe suponer la estructura básica sobre la que se debe organizar la política turística de la ciudad. Esa política centrada en el patrimonio histórico y que este se acumule especialmente en el Casco Histórico, no debe hacernos olvidar que la vida en el Centro Histórico debe mantener las características adecuadas para la convivencia vecinal, evitando la expulsión de su población. La situación que vive la Judería es un ejemplo claro de esta necesidad. En este sentido, al CMC le “suena bien” lo que establece el documento de Conclusiones, pero espera que se pase de las palabras a los hechos.
  • La política turística debe extenderse pues, a toda la ciudad, para lo cual, hay referentes patrimoniales indudables como Medina Azahara, los Sitios de Cerro Muriano, los Cortijos de Villarrubia, Ategua, los puentes de Alcolea o el Patrimonio Natural de nuestra Sierra. No aparece una apuesta suficiente más allá de algunas palabras  generalistas. Incluso en la zona del Casco, el CMC entiende que hay que extender un turismo racional a toda su superficie, aprovechando elementos patrimoniales de indudable valor: los cines de verano, las iglesias fernandinas, las tabernas, o monumentos como Regina, que urgen a volver a priorizar su recuperación y su finalidad turística como elemento de atracción hacia el este del Casco. Asimismo, consideran que el equipamiento cultural de Miraflores debe definirse no solo desde un objetivo turístico, sino para permitir el desarrollo sostenible del Distrito Sur y del Casco y su integración con el río y con el parque, partiendo de una iniciativa pública con posible participación privada y evitar un edificio agresivo con la imagen de la ciudad. Sobre la pieza del Cordel de Écija, consideran que debe desarrollarse en pleno respeto a estar en la entrada de la ciudad, en el entorno del río al que debe potenciar y en un distrito que necesita de su promoción socioeconómica.
  • La situación generada por la pandemia no se va a superar con un mero intento de recuperar lo que había, porque, además, no todo lo que sucedía es aconsejable mantenerlo. No consideran que se trate de una situación temporal sino definitiva, apostando por un turismo con rostro humano, aprovechando para cambiar las políticas turísticas. Por ejemplo, hay que abandonar la organización de actividades agresivas con el patrimonio y con la convivencia vecinal (rallyes, masificación de la vía pública, paralización constante de la vida ciudadana, conciertos de gran formato, iniciativas tipo Riomundi, …) La referencia permanente al ocio nocturno, debe dejar claro a qué tipo de actividades nos referimos, desechando de nuevo las agresivas con el entorno. Igualmente, no debe permitirse el uso de música en el exterior de los negocios de hostelería o en terrazas o patios interiores no cubiertos. Las actuaciones de grandes artistas internacionales y la celebración de grandes espectáculos deben ubicarse en espacios adecuados que cumplan con todas las o vigente y eviten problemas de convivencia.
  • Las peatonalizaciones no tienen sentido por sí mismas, sino que deben formar parte de una mejora de la calidad del espacio público, por lo que no deben realizarse basándose en la posibilidad de negocio.
  • Los programas de dinamización del Casco y otras zonas deben contar con la red vecinal, social y económica del entorno. La intención mostrada de contar con el movimiento ciudadano no puede ser una mera declaración de intenciones, sino quedar reflejada en compromisos reales. Entre ellos, es una condición inexcusable, la presencia del CMC en el Consejo Rector del IMTUR en las condiciones que legalmente son posibles. Sin esa incorporación, cualquier compromiso escrito queda como mera retórica. Asimismo, hay que respetar a los órganos de participación turística dotándoles de regularidad y contenido y respetando sus acuerdos.

El Consejo del Movimiento Ciudadano apoya las enmiendas presentadas por la Federación de Asociaciones Vecinales Al-Zahara al plan de acción del IMTUR.