Los medios de comunicación e internautas políticamente correctos llevan años promoviendo precaución y sembrando temores ante una hipotética avalancha migratoria, que amenazaría nuestro bienestar. Y tampoco faltan los políticos fascistoides que relacionan taimadamente la delincuencia sexual con la migración . Todos ellos coinciden en que migrantes y refugiados están de sobra en el país.

Hay excepciones puntuales en algunos medios, que denuncian la situación intolerable de quienes sufren ese rechazo abierta o solapadamente. Pero pronto con el velo del olvido, incluso para tragedias como Moria, nos devuelven a la cotidianeidad: covid19, aprobación del presupuesto, actividad parlamentaria, deportes, tiempo…
Inmigrantes económicos a la desesperada, o buscadores de refugio reciben el estigma de sobrantes en el país de origen, de paso y de destino.

Una gran máquina de producción de sobrantes son las guerras, algunas internas, de tipo tribal; otras, las más destructivas, internacionales con el objetivo de garantizar el dominio estratégico, económico y energético de una zona clave (Afganistán, Irak, Siria, Libia…).

Sin ánimo de comparar con tales tragedias armadas violentas, también aquí el capitalismo neoliberal globalizante produce sobrantes, subempleo y precariedad. La deslocalización de empresas, la robotización e informatización permite recortar empleos y salarios, prestaciones y gasto social. Y detrás de esto crece la acumulación creciente del capital a costa de la disminución y deterioro del trabajo necesario para producir mercancías y servicios. A la vez tal acumulación se hace eludiendo y evadiendo impuestos que debieran ser progresivos.

En estas circunstancias, un temor se va filtrando entre quienes sufren la inseguridad laboral y la merma de derechos sociales: la entrada de inmigrantes y refugiados empeorará la situación…

Sin darse cuenta de que la causa de la producción de sobrantes aquí o allá y la crisis económica es la misma: la inviabilidad del capitalismo neoliberal de producción de bienes y servicios bajo hegemonía financiera. Es inviable para disminuir la creciente desigualdad y promover mayor justicia social. Y un sistema nacional e internacional incapaz de solucionar el problema de producción de sobrantes, la desigualdad creciente y el inminente colapso climático planetario es inaceptable. Y peor aún para nuestros hijos y nietas.

SOBRA:
–No admitir que la lucha de clases sigue existiendo con otra apariencia: Los intereses del 10% más ricos, y sus aliados, contra el resto. Y esa minoría va ganando sin problemas.
–Una institución intocable cuyo representante unipersonal, durante casi medio siglo, ha sido el mayor defraudador del país con absoluta impunidad. Sobra la Monarquía.
–Privatización en Sanidad y residencias a costa de parasitar y recortar lo público.

FALTA:
–Que a los necesitados de refugio en nuestro país se les acoja .
–Garantizar salario, pensión, renta básica dignas para todas las personas.
–Una presión insobornable de movimientos sociales que obligue a primar lo social sobre lo privado, la equidad sobre el privilegio.
-Asumir que la escuela pública va primero. Que la concertada es subsidiaria y sólo mientras sea necesaria.