Desde la crisis de 2008 ha emigrado de Andalucía un 2% de la población activa obligada por la ausencia de empleo, este “exilio laboral” ha amortiguado las cifras de la tasa de paro, que hace que se mantengan al mismo nivel que en 2008.

Para el autor, las políticas de los gobiernos centrales, sumadas a la incapacidad de los gobiernos de la Junta de Andalucía, son en buena parte responsables de la debilidad ante las diferentes crisis y del enorme sufrimiento de la mayoría social andaluza.

Concluye en la necesidad de dotar a Andalucía de “voz propia en las instituciones estatales” de forma que “no se nos pueda relegar al papel de meros observadores fuera de los centros de decisión”.

A finales de 2019, la Tasa de Paro en Andalucía es similar a la de principios del 2008. Lo mismo ocurre con la Tasa de paro a nivel Estatal.

Sin embargo, existen enormes diferencias a nivel provincial: Jaén, Córdoba y Huelva principalmente (además de Granada y Sevilla), mantienen una tasa de paro sensiblemente superior a la de principios del 2008, con casi 6, mas de 4 y 3 puntos por encima de aquella fecha, respectivamente.

En los diferentes análisis que se realizan, no se suele tener en cuenta como elemento agregado a la tasa de paro el saldo migratorio de población nacional entre 16 y 64 años, es decir, el exilio laboral (emigración de población por causas laborales) a otros países u otras CCAA.

La influencia del exilio laboral ha sido históricamente uno de los “factores correctores” de la tasa de paro en Andalucía, eliminando “presión” sobre el mercado laboral a costa del enorme sufrimiento de quien ha de buscar su futuro fuera de su tierra.

El exilio laboral producido en Andalucía en el período 2008-2019 (ambos inclusive) supone un valor cercano al 2% de la población activa Andaluza. Existen enormes variaciones en el “peso” relativo del exilio laboral según provincias, siendo Jaén (casi 7%), Córdoba (casi 4%), Cádiz (3%), Granada y Huelva (superior al 2%), las provincias en las que el exilio laboral supone mayor % de su población activa en el periodo citado.

Solo la provincia de Málaga, como receptora neta de exiliados laborales tiene una afectación de signo opuesto al resto de Andalucía, lo que implica que el fenómeno del exilio laboral le supone a Málaga un incremento de su población activa (efecto de un mercado laboral basado en un modelo de turismo que conlleva una enorme precariedad laboral, pero que resulta la actual tabla de salvación de muchas Andaluzas).

Como la tasa de paro se calcula como % sobre la población activa, cabe incluir el efecto de la variación de ésta debido al exilio laboral, para poder comprender el impacto real de la crisis que desde 2008 sufrimos, y teóricamente superada en 2019 (antes de la actual y aun mas preocupante crisis derivada del Covid-19).

De los resultados obtenidos se desprende el impacto real que la anterior crisis produjo en Andalucía (sin entrar en aspectos de gran relevancia como el deterioro de la calidad del trabajo, de las condiciones de trabajo, disminución de rentas del trabajo,…).

Así, entre el 2008 y el 2019 la provincia de Jaén incrementó casi un 13% la suma de su tasa de paro y exilio laboral, Córdoba un 8%, y Huelva mas de un 5%. Granada, Cádiz y Sevilla también aumentan su tasa de paro + exilio laboral en el citado periodo, por encima del incremento de la media Andaluza de casi el 1%.

De nuevo en la pasada crisis volvemos a repetir el patrón de crisis anteriores: la emigración de Andaluzas entre 16 y 64 años (el mayor % se produce en este caso en edades entre 16 y 39 años), es uno de los principales factores que influyen en la “recuperación” de los lamentables índices de paro anteriores. La lacra del paro queda “amortiguada” por la infame realidad del obligado exilio laboral.

Las políticas de los gobiernos centrales, con enormes déficits de inversión en Andalucía, manteniendo e incentivando modelos productivos socialmente insostenibles en nuestra CCAA, y con infrafinanciación de servicios públicos esenciales, unidos a las inadecuadas políticas de los gobiernos de la Junta, incapaces de producir e incentivar un cambio del modelo existente impuesto a Andalucía, son en buena parte responsables de la actual realidad, de la debilidad ante las diferentes crisis y por ende, del enorme sufrimiento de la mayoría social Andaluza.

Resulta evidente la necesidad de dotarnos de voz propia en las instituciones estatales, de ser “necesarios” para los intereses político-partidistas existentes, de forma que no se nos pueda relegar al papel de meros observadores fuera de los centros de decisión. Así mismo resulta también necesario tener la capacidad de influir decisivamente en las políticas llevadas a cabo desde el gobierno autonómico no solo para cambiar el modelo productivo Andaluz y llevar a cabo políticas sociales muy necesarias, sino para poder dar convergencia interior eliminando las enormes diferencias existentes entre comarcas.

 

Juan Carlos Cadenas. Un Andalú