Juan Rivera Reyes
Profesor de Historia

Todo el país vibra de indignación ante esos desalmados que quieren hundir la España democrática y popular en un infierno de terror y de muerte. Pero ¡NO PASARÁN! España entera se dispone al combate… ¡Jóvenes, preparaos para la pelea! ¡Mujeres, heroicas mujeres del pueblo! ¡Acordaos del heroísmo de las mujeres asturianas en 1934; luchad también vosotras al lado de los hombres para defender la vida y la libertad de vuestros hijos, que el fascismo amenaza! ¡Soldados, hijos del pueblo!… ¡Luchad por la España del 16 de febrero, luchad por la República, ayudadlos a triunfar!… ¡Trabajadores de todas las tendencias!… ¡Que nadie vacile! Todos dispuestos para la acción. Cada obrero, cada antifascista debe considerarse un soldado en armas…¡Pueblos de Cataluña, Vasconia y Galicia! ¡Españoles todos!… Os llama especialmente a vosotros, obreros,campesinos, intelectuales, a ocupar un puesto en el combate para aplastar definitivamente a los enemigos de la República y de las libertades populares… ¡Viva el Frente Popular! ¡Viva la unión de todos los antifascistas! ¡Viva la República del pueblo! ¡Los fascistas no pasarán! ¡No pasarán! (Dolores Ibarrurri, discurso radio 19 de Julio de 1936).

Cuando el 9 de abril de 1917 Lenin, acompañado por 31 revolucionarios- tras las gestiones de Fritz Platten, secretario general del partido socialdemócrata suizo- se subió al vagón sellado y con garantías de extraterritorialidad que le permitió llegar una semana después a la estación Finlandia de San Petersburgo, sabía que quien le dio el billete -Estado Mayor Alemán- ni lo hacía por altruismo ni compartía sus ideas.

En cambio sin duda conocía que el controvertido paso le abría las puertas de Rusia para poner en práctica -si las traspasaba- las tesis que culminarían con la toma del poder en Octubre: ”El pueblo necesita paz, el pueblo necesita tierra. Y ellos le dan guerra, hambre ,no pan y dejan a los terratenientes con la tierra”.

 Líbreme Marx de intentar comparar ni remotamente el gobierno de coalición Unidas Podemos/PSOE (si al final supera los obstáculos) con el asalto al poder de los bolcheviques pues con esta acción Pablo, Alberto et àlii a lo sumo realizarán un viajecito en tren eléctrico, estilo Imserso, al corazón de la Intolerancia (también serviría “al corazón de las tinieblas”) no la toma del Palacio de Invierno. Pero el ejemplo sirve para confirmar que nuestras decisiones políticas no están exentas de contradicciones y que en el análisis no podemos obviar meta y resultado final. Nunca será lo mismo poner sobre la mesa ideas y objetivos claros que sumarse a un gobierno cual pollo sin cabeza.

Y no, los compañeros que equiparan la decisión tomada al pacto de hace años entre PSOE-IU para la Junta de Andalucía y reclaman la parte alícuota de crítica que en su momento hicimos al mismo, no tienen razón. Creo honestamente que comparar la situación de hoy a la existente en septiembre de 2013 es hacerse trampas jugando al solitario.

Cuando Susana Díaz y Diego Valderas cerraron el trato el caso ERE llevaba dos años destapado y se investigaba en el juzgado de instrucción número 6 de Sevilla. También en el mismo espacio de tiempo PSOE /PP habían perpetrado el atraco conocido como “reforma exprés del artículo 135 de la Constitución”, no se había desatado la fase aguda del “procés” ni las banderías –nunca mejor dicho- de la cuestión nacional central y periférica movían vísceras con la excusa identitaria. Y aunque la extrema derecha se cobijaba en el PP aún mantenía sus propuestas en fase larvaria y vergonzante.

Porque es necesario -mucho más tras el 10N- contextualizar y pararnos a distinguir el sonido del Odio. Ese runrún que imita a la marabunta y avanza mezclando racismo, intolerancia, franquismo sin blanquear, aporafobia, prejuicios…e impregna a amplias capas de privilegiados defendiendo sus intereses y de no privilegiados a los que enseñan un culpable (por falso que sea) origen de sus problemas. Ese sentimiento profundo de aversión, de rechazo violento al “otro” porque no es “de los nuestros” en raza, ideología o costumbres, que empieza con un mínimo común denominador (“nos roban, nos quitan el trabajo, violan…”) y se multiplica hasta alcanzar la sinrazón exponencial, esa ceguera, ese terreno de arenas movedizas en el que no hay sitio para el diálogo o la reflexión.

Un sonido en el que llama la atención el silencio. No es una contradicción. Es el ruido de cementerio ante las necesidades del vecino pese a que lo envuelva la coartada “los españoles primero”. Quien la proclama sabe que nunca moverá un dedo por su compatriota aunque lleve ocho apellidos López-Pérez-González en el DNI.

Es el mirar para otro lado ante las violaciones de derechos humanos aquí, en Chile o Bolivia. Porque el único graznido lo reservan contra Venezuela (¿dónde estáis hoy Bosé, Sanz y demás abanderados?).

Es la desmesura del negacionismo. Con la burla a la violencia de género, la humillación a las víctimas de la misma, la reinterpretación de la Historia quitando las lápidas que recogen los nombres de los fusilados por el Franquismo (¿imagináis hacer lo mismo en Auschwitz) o reponiendo -Córdoba ciudad- los nombres de los esbirros de la Dictadura en las calles.

Es equiparar víctimas y verdugos o ensañarse con niños mientras se les despersonaliza etiquetándolos como “menas”. En definitiva es corporeizar el odio de una clase que se sabe ganadora jaleada por descendientes de los que anteayer tiraban del carro del absolutismo al grito de “ Vivan las cadenas”. Encantados en su papel de bueyes.

Es el mutismo y comprensión ante leyes (p.e. la reciente de “prohibido enfermar”) que empujan a la servidumbre mientras rotulan en las mentes: “Todo el Poder al empresario”.
Es la idea de España, madrastra cainita, que no tiene como propios a más de la mitad de sus hijos y se regodea en el uno contra otro…

Seguramente una parte de estas reflexiones están en la apuesta de Unidas Podemos para entrar en el gobierno y ejercer de dique de contención contra el fanatismo con ribetes clericales que nos inunda.Apuesta arriesgada y que, como tal, puede fracasar si falta convencimiento en la fortaleza del discurso propio y sobra miedo.

Viendo los obstáculos que los servidores lacayunos del sistema -llámense Aznar, Guerra o González- ponen a ese mínimo acuerdo o el interés de IBEX, fortunas de la SICAV y demás poderes para hacer descarrilar el magro entendimiento, cada día me voy haciendo más partidario de conceder el beneficio de la duda y parodiando a Lennon ”Darles una oportunidad”.

Si al final el pacto cuaja -lo que está por ver- y no se cumplen las expectativas seremos los primeros en denunciarlo. Pero mientras tanto “que nos quiten lo “bailao”, el disfrute ante esos rictus estomagantes de quienes tiemblan pensando que los perroflautas de coleta y los comunistas bolivarianos pueden colar entre los puntos a debatir que se paguen impuestos en función de las ganancias o el cierre -aunque sea un poco- del grifo de las subvenciones religiosas.

¡Con lo bien que vivían en el “A por ellos,oe”!

Sin olvidar que aunque a nosotros, hijos del derrotado pero no vencido Rick Blaine de “Casablanca” siempre nos quedará Paris, a ellos siempre les quedará Murcia.

Dicen las malas lenguas que decenas de miles de patriotas hacen en estos momentos las maletas para acudir a trabajar la huerta pimentonera y así frenar la inmigración que todo lo arrasa. A cinco euros la hora y en condiciones higiénico -laborales de semiesclavitud-. Es lo que tiene predicar con el ejemplo ¡Viva Ssspaña!

Fuente: Colectivo Prometeo.