Una experiencia (de muchas) de la acampada climática[1]

Cristina Contreras Jiménez

Lo dice la comunidad científica. Lo reclaman desde hace décadas los movimientos ecologistas. Cada vez resuena más: estamos en peligro.

Al ritmo que llevamos, la temperatura global del planeta podría aumentar hasta 3ºC. Las consecuencias de este aumento afectarían profundamente a la vida del planeta… y de las personas.

Es imprescindible que la temperatura global, que ya ha aumentado, no lo haga más de 1,5ºC. Así  lo evidencia la comunidad científica.

Es urgente y vital que desde los gobiernos se tomen medidas serias y contundentes. También la ciudadanía debe adoptar medidas, desde reducir el consumo energético hasta organizarse y participar en la transformación de su entorno. Sin dejar de reclamar políticas ambientales con criterios de justicia climática. Porque las poblaciones más vulnerables son quienes más sufren las consecuencias de la crisis climática.

Estamos hartas de la inacción política y de un sistema socioeconómico que degrada la vida del planeta y que genera tan graves desigualdades sociales.

Hemos decidido actuar. Nos hemos levantado para rebelarnos por la vida.

El 7 de octubre, estuvimos presentes en las acciones climáticas en Madrid al menos seis personas de Córdoba.

Fue emocionante y motivador. También inquietante. La Ley Mordaza pretende callarnos y generar miedo. Está claro que no quieren oírnos. Pero también está claro que nos hacemos escuchar.

El 7O se llevaron a cabo dos acciones de desobediencia civil no violenta, secundadas por 2020 Rebelión por el clima[2] y Extinction Rebellion Spain[3].

La primera acción consistió en ocupar un puente en la zona de Nuevos Ministerios con lemas alusivos a la emergencia climática.

Tras alrededor de dos horas de desobediencia civil no violenta, la policía empezó a desalojar. Mientras que las manifestantes mostraban una actitud pacífica, la policía acabó produciendo lesiones. También amenazó y recurrió a los puntos del dolor.

La información que nos iba llegando a quienes nos encontrábamos en el otro lugar nos inquietaba. Hubo tres detenidas que, afortunadamente, fueron puestas en libertad por la tarde.

Mientras se ocupaba este lugar, se levantó una acampada frente al Ministerio de Transición Ecológica. En media hora habíamos levantado unas 40 tiendas de campaña, preparado la zona de cocina y organizado espacios para talleres, asambleas, descanso, etc.

La adrenalina estaba en cada cuerpo. Porque éramos eso, cuerpos en exposición, cuerpos rebeldes que sienten las injusticias sociales y ambientales y no se conforman.

En ambos grupos estábamos bien preparadas. Habíamos hecho un buen trabajo de cuidados para que el grupo y cada persona pudiera estar lo más protegida posible en aquello que estaba a nuestro alcance.

En la acampada todo fluyó con bastante tranquilidad, aunque la amenaza del desalojo estuvo presente. Hasta que empezaron a llegar centenares de personas a apoyar.

A las tres horas ya tenía lugar la primera asamblea de acampada. Organización, participación, democracia, transparencia y noviolencia. Todo eso estaba presente.

Las demandas están claras:

  • Declaración de emergencia climática. Que se declare la emergencia climática pero de forma efectiva, con políticas acordes a lo marcado por la ciencia y recursos económicos suficientes para abordarlas.
  • Que se diga la verdad a la ciudadanía respecto a la crítica situación climática y ecológica que vive el planeta y la responsabilidad del crecimiento económico en la degradación ecológica actual.
  • Actuación inmediata. Reducciones drásticas de emisiones en el menor tiempo posible, en línea con lo planteado por la comunidad científica.
  • Democracia real. Puesta en marcha de instrumentos ciudadanos participativos de supervisión y garantía del cumplimiento de las medidas.
  • Justicia climática. Que la justicia climática se ponga en el centro de toda acción, para evitar que los que menos han contribuido al problema y los sectores más vulnerables sean los que más sufran los efectos.

Quienes fuimos desde Córdoba no pudimos permanecer mucho tiempo en la acampada, pero sin duda pusimos de nuestra parte para que ésta fuera una realidad. Volvimos contentas por la experiencia y por haber contribuido.

Ahora a continuar. También desde los territorios. También desde Córdoba.

 

[1]Más información en ecologistasenaccion.org / 2020rebelionporelclima.net y muchas más.
[2]2020 Rebelión por el Clima es una plataforma de acción no violenta frente a la crisis climática y ecológica surgida en Europa en 2019. La plataforma no tiene un único destinatarios de sus acciones, que pueden ir desde la clase política a las industrias contaminantes responsables de la crisis ecológica. 2020 Rebelión por el Clima es un movimiento de movimientos de gran diversidad, cuyo principal propósito es coordinarse para la acción no violenta bajo el paraguas de la justicia climática. En el resto de países europeos el nombre de la plataforma es #By2020WeRiseUp.
[3]Extinction Rebellion (XR) es un movimiento internacional que actúa frente a la inacción de los gobiernos sobre la crisis climática y ecológica actual mediante la acción directa no violenta masiva, por medio de tres demandas; declaración de emergencia climática, emisiones de GEI a 0 neto para 2025 y creación de asambleas ciudadanas para el cambio.