Mesa instalada por las Marchas de la Dignidad para rellenar solicitudes telemáticas en forma reivindicativa en el Ayuntamiento

La acción ha contado con la presencia de una trabajadora de Asuntos Sociales, en apoyo a la reivindicación.

Varias personas han acudido al registro de la solicitud antes la imposibilidad de hacerla por sí solas.

Mañana reivindicativa en la puerta del Ayuntamiento. Además de la protesta de bomberos y policías locales por no haber cobrado los atrasos económicos que se les debe, se han producido dos más, una organizada por las Marchas de la Dignidad y otra por Rebelión por el Clima y de la cual ya ha informado Paradigma.

Desde las Marchas de la Dignidad se ha querido denunciar así el abandono y la condena a la exclusión a gran parte de la ciudadanía cordobesa por parte del Ayuntamiento de Córdoba. Esa parte de la ciudadanía son las personas por quienes, a juicio de los colectivos, “más debería velar, las más vulnerables, castigadas y empobrecidas por un sistema injusto que este equipo de gobierno municipal potencia, cuya situación se ve ahora más agravada, si cabe, por la pandemia que estamos sufriendo“.

Entienden que la emergencia sanitaria que vivimos, cuyas consecuencias van mucho más allá del ámbito de la salud, tendría que hacer que las instituciones pusieran el foco en las personas más vulnerables a través de las políticas de protección social, y no está siendo así, y por parte municipal tampoco. Las Marchas de la Dignidad tienen la sospecha que el Ayuntamiento de Córdoba, “siguiendo la estrategia descrita en el libro “La doctrina del shock”, está aprovechando esta situación para imponer un modelo de políticas sociales que expulsan a las personas más castigadas y vulnerables del sistema, hay un cribado de clase social“. Como ejemplo ponen, precisamente, las ayudas de emergencia COVID-19, sobre las que denuncian que:

  • Para pedirlas necesitan unos conocimientos tecnológicos que gran parte de la población no tiene:
    • Acceso a internet.
    • Certificado digital.
    • Complejidad burocrática.
  • En la práctica no hay un servicio de asistencia para pedir esta ayuda. La atención es por teléfono.
  • Si no se entrega por internet hay que pasar una odisea para hacerlo en un registro, ya que muchos están cerrados.
  • Son de un monto insuficiente, de 120 euros y en casos excepcionales puede llegar a los 360.
  • Se entregan por orden de solicitud, no de necesidad. Pone a competir a las personas.

Por ello, exigen un giro radical en las políticas sociales a las que, denuncian, les falta humanidad. Reclaman también que, en vez de poner el foco en las necesidades de la gente, el Ayuntamiento lo pone en la burocracia, de manera que por cada euro de ayuda que se da quizás se se inviertan diez en la gestión de la misma. Exigen que se dote al área de servicios sociales de profesionales suficientes, haciendo hincapié en que no es contra las y los profesionales contra quienes protestan, pues son conscientes de que no pueden dar más de sí y así lo han manifestado muchas veces. “Sabemos que no hacen el trabajo para el que han sido preparados, que es el que la ciudadanía necesita, y les obligan a ser meros gestores, un parapeto frente a la ciudadanía para que la clase política que gobierna se proteja ante la no asunción de sus responsabilidades“, manifiestan.

Precisamente a la acción de hoy ha acudido una trabajadora de Servicios Sociales, Marta López-Obrero Carmona, representante sindical de CTA, quien ha manifestado a Paradigma las principales problemáticas con las que se encuentran ella y sus compañeras y compañeros cada día, comenzando con la sensación de vacío, de frustración, con la que acaban las jornadas laborales, pues sienten que son meras gestoras, sin tener posibilidad de ahondar en las situaciones de las personas que acuden a ellas. A ello también influye la percepción que tienen de que el departamento es un barco sin rumbo debido a la improvisación continua en la que se trabaja. Como ejemplo, Marta nos cuenta que las medidas que las distintas instituciones ponen en marcha las conocen por la prensa y nadie les forma para poder tramitarlas, mientras se les obliga a pasar, de un día a otro, de la atención presencial a la telemática sin ningún proceso transitorio que, si a ellas ya les provoca incertidumbre, imagina qué puede pasarle a los y las usuarias, con niveles académicos en su mayoría incompatibles con esta realidad. Precisamente en un momento en el que la ciudadanía necesita más y mejor atención, los nuevos procedimientos y las labores administrativas asfixian al personal de Servicios Sociales. Por eso entienden que es momento de medidas de acompañamiento a la ciudadanía más necesitada, y ello pasa por el refuerzo urgente de personal en las Zonas de Trabajo Social y con atención presencial.