Este primero de mayo de 2019, coincide con el centenario de una conquista histórica de la clase trabajadora, la jornada de 8 horas. Una conquista obrera alcanzada gracias a la organización y a la lucha sindical. Sin embargo, cien años después, trabajar 8 horas diarias legalmente y por un sueldo digno sigue siendo poco más que una aspiración para muchos trabajadores y trabajadoras con falsos contratos a tiempo parcial, o que sufrimos economía sumergida, o nos vemos obligados a realizar horas extras no remuneradas.

Las reformas laborales, el desmantelamiento de servicios públicos, los recortes de pensiones, el encarecimiento de la vivienda junto a las pérdidas salariales de los últimos años, nos sitúan como clase en un contexto de retroceso permanente de derechos, que nos condena a la ausencia de perspectivas de futuro.

Esta difícil situación, se recrudece para las trabajadoras que debemos enfrentar además la brecha salarial, la discriminación laboral, el acoso sexual y laboral, la doble jornada y falta de conciliación laboral y familiar. Y esta situación se hace especialmente extrema para la clase trabajadora migrante sometida a persecución y recortes de derechos que ponen en peligro la vida.

No podemos olvidar la urgencia medioambiental de una crisis ecológica que no admite más demoras y que va a exigir un radical cambio de modelo de sociedad, cuyo costes de transición no puede recaer, también, sobre la clase trabajadora.

Ante esta situación, las organizaciones convocantes de este primero de mayo conjunto llamamos a la resistencia, a la movilización y a la lucha, una movilización que ya está en la calle dónde estuvimos el 8 de marzo, en las movilizaciones por el derecho a pensiones públicas dignas y por el derecho a la vivienda entre otras luchas que debemos continuar y ampliar.

Llamamos a reforzar y sumar luchas, reivindicamos la importancia del apoyo mutuo, la solidaridad entra trabajadores y trabajadoras y el sindicato como principal forma de resistencia contra los ataques contra la clase trabajadora.

Este primero de mayo se enmarca en un contexto electoral dónde no cesan las promesas de todo tipo, promesas que, cuando benefician a las clases populares, son casi siempre incumplidas una vez alcanzado el poder. Por ello, reivindicamos la necesidad de un movimiento obrero autónomo, combativo y luchador que defienda los derechos laborales y la transformación social que necesitamos ante la patronal y frente a cualquier gobierno, desde la calle y desde los tajos.

No podemos seguir esperando a que nos resuelvan los problemas, debemos tomar la iniciativa y organizar la resistencia y luchar. El primero de mayo es una jornada de lucha , de reivindicación del movimiento obrero y de un sindicalismo combativo con capacidad de detener el retroceso en nuestro derechos y condiciones de vida y avanzar hacia una vida más digna y sostenible para todos y todas.