En esta entrevista, concedida a Paradigma a raíz de la nota de los y las trabajadoras de Servicios Sociales, Paco Moro critica duramente la gestión de las políticas sociales del Ayuntamiento y la Junta de Andalucía.

Denuncia que los sistemas públicos se han ido desmontando y, aunque siempre han sido reivindicados por la izquierda, ahora quedan demostrado que son imprescindibles.

No entiende cómo se deja a los y las trabajadoras de Servicios Sociales sin recursos, hasta el punto de tener ellas que decidir, ante la escasez evitable, a quién y a quién no dar alimentos.

Francisco Moro, Paco Moro como es conocido en toda Córdoba, es un sindicalista “de los de antes”. De esos que el sistema dice que no tiene sentido que existan, porque, según ese sistema neoliberal, “la lucha de clases ya no existe”. Como diría Paco, “¡Anda que no existe!”, quizá con alguna palabra peor sonante. Ya hace muchos años que es difícil asistir a liderazgos naturales en el sindicalismo, forjados desde la base a través de muchos años “en los tajos”, sin haber dado nunca tregua, ganándose el apoyo y el respeto de sus compañeros.
En esta época (muy larga, demasiado larga sin ninguna duda) en la que, no es que se prime la negociación a la movilización desde el sindicalismo, sino que la segunda está absolutamente descartada por los “mayoritarios” a pesar de lo que la clase trabajadora está viviendo, encontrar sindicatos como la CTA (no es el único y ahí tenemos las luchas de USTEA, CNT, SAT o CGT) y a responsables como Paco Moro, nos hacen pensar que aún hay esperanza de organización de una nueva clase trabajadora que busca las formas de organizarse ante la dispersión, la robotización, la globalización y los nuevos trabajos. Cuando los sindicatos como herramienta son desprestigiados por aquellos que quieren vía libre para el mercado y usan a algunas organizaciones como brazos ejecutores de sus objetivos, “el sindicalismo de siempre“, porque ya está inventado, intenta adaptarse a esa nueva realidad. Porque son más imprescindibles que nunca.
Nadie está exento de errores, pero el mero hecho de que haya sindicalistas que plantan cara a las injusticias, a la explotación laboral, a los devaneos privatizadores de la clase política y sus consecuencias, etc., ya merece el total respeto incluso de sus adversarios. Seguramente por eso, en época de recesión sindical importante, CTA mantiene su expansión en cuanto a afiliados y afiliadas y en el territorio, abarcando buena parte de Andalucía.
Sin duda, CTA es un referente, quizá el principal, en el Ayuntamiento de Córdoba. Por eso, porque han salido a la palestra en numerosas ocasiones en los últimos diez años denunciando lo que estaba pasando y lo que iba a pasar, y porque la situación actual de confinamiento ha destapado las vergüenzas de una gestión de aniquilamiento de los Servicios Sociales Municipales por parte, salvo honrosas excepciones, de la mayoría de los gobiernos municipales de este siglo XXI, hemos querido entrevistar a Paco Moro. Aunque las tecnologías ayudan mucho hoy en día, los que tenían que usarlas han sido el principal motivo de que no se haya podido grabar on line a través de internet. Otra muestra más de que, tanto el entrevistado como quien le entrevista, son “de los de antes” en esto también.

 

 

Paradigma: Después de leer la nota de prensa que han mandado ustedes y la de los y las trabajadoras el lunes pasado, tenemos que preguntarle ¿tanto caos hay en servicios sociales?

Paco Moro: Sí lo hay, puesto que, como en otros muchos sectores públicos, cuando gobernó el P.P. en el mandato del 11 al 15, para ellos los servicios sociales no es una de las políticas que les interesen. Entonces hubo un desmantelamiento de profesionales. En el tiempo de Gobierno del PSOE e I.U. no ha habido tampoco interés, sobre todo por parte del PSOE, de revitalizar el servicio. Si a eso añadimos la situación actual, donde podemos decir que la dirección funcionarial del servicio está desarticulada y existe una falta de liderazgo y de asunción de la responsabilidad política total, todo junto lleva al caos.

Paradigma: Nos ha llamado la atención el bloqueo que sufren las ayudas de emergencia porque, si son de emergencia, tendrían que ser casi inmediatas, o al menos muy rápidas, pero cuentan que se pasan meses esperando trámites administrativos muy lentos antes de que lleguen al receptor. ¿Es culpa de la normativa estatal, es falta de voluntad política municipal o es culpa de un servicio de Intervención muy estricto?

Paco Moro: Me consta que desde el servicio de Intervención se ha dispuesto a abrir una línea de crédito inmediata con los fondos que políticamente se decidieran porque la situación de Alarma así lo permite, obviando todos los trámites habituales. Eso sí, teniendo que justificar los gastos a posteriori. No se ha querido políticamente, porque se quiere que la autorización del gasto vaya firmada por delante por la intervención, entonces se está escogiendo el procedimiento ordinario. Pero es una decisión de carácter político. Cuando hemos salido con la nota en prensa, es cuando se han acordado de las ayudas de emergencia, y tanto el Alcalde como la Concejala de Servicios Sociales han dado sendas ruedas de prensa, hablando de lo bien que lo hacen.

Paradigma: Hemos oído que no hay un protocolo claro ni eficaz para dar alimentos a las familias que los estaban percibiendo antes del confinamiento y ahora no pueden ir a recogerlos, incluso que hay trabajadoras sociales que se encuentran en situaciones tan duras como la de tener que elegir a quién dan de comer y a quién no, ¿esto es verdad?

Paco Moro: Bueno existen unos parámetros que los fija la normativa de la Junta de Andalucía al respecto, por poner un ejemplo, no es lo mismo tener una familia con un hijo que con cinco. No es lo mismo tener vivienda propia que no tenerla, en definitiva, existe una normativa, pero evidentemente el trabajador social es quién evalúa en su conjunto el estado de necesidad de individuos y familia y es el que debe de tener la última palabra. Lo malo es cuando la institución manda a trabajar a los trabajadores sociales sin recursos. Es decir, que mande a un trabajador o trabajadora a dar ayudas de emergencia y no exista provisión de fondos. A quién le parten la cara es al trabajador. Y lo fundamental, no se atienden las necesidades de una población que no está en estado de alerta sino de emergencia.

Paradigma: Dicen que hay familias que llevan más de 18 meses esperando la Renta Mínima de Inserción de la Junta de Andalucía y que no tienen ni un euro ¿por qué tardan tantísimo tiempo?

Paco Moro: Básicamente porque ellos no tienen la necesidad. Cuando digo ellos me refiero a las administraciones. La frivolidad con la que las administraciones tratan en general a los ciudadanos, y en particular los casos de emergencia social, es de vergüenza. A la Junta, a Juanma Moreno y al otro de Ciudadanos (se refiere a Juan Marín), lo que les importa es quitar el impuesto de sucesiones, que estaba fijado para las herencias de más de 180.000 euros y arrastrar a todos los analfabetos a que les sigan en esto. Los pobres hay que taparlos: esos no existen. ¿Quién se va a preocupar de ellos? ¿La Sra. Botella? ¿Quién?, ya ni los curas. ¿Alguien se ha fijado que en Córdoba capital ya hay al menos tres asentamientos chabolistas, o la cantidad de gente que pasa por el centro asistencial de la Fuensanta y en qué condiciones está esa gente? Muchos son matrimonios que van de un lado para otro buscando trabajo, y se quedan colgados, sin nada. ¿Por qué tarda la Junta de Andalucía 18 meses en dar la Renta Mínima? Porque están en contra de darla. Sí les preocupa darles a los agricultores las subvenciones de la Política Agraria Común, pero ¿darle para comer a los muertos de hambre? ¡Si esos no existen para ellos! ¿Vosotros pensáis que el Juamma Moreno este y la gente que le rodea, por tratarlos bien, alguna vez en su vida han sido atendidos en un hospital público? ¡Claro que no, si no les hace falta!

Paradigma: También señalan que hay personas que antes se buscaban la vida con “chapucillas” sin contrato o limpiando y que ahora no pueden salir a trabajar ni van a entrar en ningún ERTE. Imaginamos que la situación de estas personas va a ser, si no lo es ya, dramática, ¿qué se puede hacer por ellas desde los servicios sociales?

Paco Moro: Hay que comprender en el tipo de sociedad que vivimos, y donde estamos. Estamos hablando de que en Córdoba tenemos dos de los cinco barrios más pobres de Europa, pero de eso los meapilas no saben nada. Eso significa que mucha de esos conciudadanos nuestros para sobrevivir, lo tienen que hacer en la economía sumergida. Si aquí no hubiera un 25% o un 30% de economía sumergida entonces sí que es verdad que habría tiros. Pero no los hay, ni uno. Porque esta población se dedica a hacer chapuzas, a ser empleadas del hogar, a buscar chatarra, o a vender pequeñas cantidades de droga. Desde el momento que no se les deja salir de su casa, no se pueden buscar la vida. Y no consiguen un duro, por lo que, si esta situación persiste, sí que existe el riesgo de que se puedan asaltar comercios, etc., etc …

Paradigma: ¿Basta con aumentar el monto de las ayudas de emergencia? ¿Algo más que se pueda hacer y no se esté haciendo?

Paco Moro: Por ejemplo, una bolsa de trabajo en el Ayuntamiento, que lleva sin hacerse desde el año 2006. Todos los Ayuntamientos la tienen. Este no. ¡Este es que es especial! Los que pasan por aquí son tan listos que es que no quieren. ¿Qué habría que hacer? Pues tratar el tema como un tema estructural. Vamos a ver, aquí más del 50% del empleo que existe es Ayuntamiento y satélites, Sanidad y Enseñanza, el otro 50% del empleo es pequeñas empresas y privadas. El 50% de la población en edad activa come y el otro 50% está hundido en la miseria de forma estructural. Pues Córdoba no puede vivir como una ciudad rica, cuando la mitad de su población es de la más pobres de toda Europa. Comenzando por un plan de formación y educación de carácter estructural y que duraría décadas, pasando por la formación profesional (pero no la que dan los sindicatos subvencionados, un auténtico plan de formación profesional), una intervención sistemática de los servicios sociales para romper la desestructuración familiar, un plan de acción cultural que permita hacer comunidad desde el ocio y la cultura. En definitiva, una intervención fuerte del Estado, para cambiar la vida de esta gente, no regalarles nada, pero si ayudarles a que sus hijos no sean carne de cañón. Y por supuesto todo esto desde una coordinación de las administraciones, que auténticamente tengan interés por esto. No como está pasando con el COVID-19 este que a algunos políticos meapilas le está sirviendo para hacerse más fotografías que nunca en su vida.

Paradigma: ¿Cómo afecta la pérdida de personal en esta área durante los últimos años y que su sindicato ha denunciado repetidamente?

Paco Moro: Lo dije al principio y me reafirmo más en esta contestación. Mire, la derecha ve a la Administración como unidades de negocio, y los servicios sociales no iban a ser una excepción. No lo ha sido ni la sanidad, ¡lo van a ser los servicios sociales! Este Gobierno Municipal estaría encantado que ante la avalancha de demandas a los servicios sociales que existen en nuestra ciudad, tuvieran la excusa perfecta bajo el paraguas de dar una respuesta inmediata, crear una empresa, o darles los servicios sociales a empresas de ese sector. Ya lo hacen con la Ayuda a Domicilio. Una empresa, un chiringuito, un gerente, un cuadro directivo y coloco a quién me da la gana. Problema solucionado, ya no hay trabajadores que protesten por la política que hagan, ni sindicatos que repliquen. Por eso se está intentando desmantelar los servicios sociales municipales igual que otros muchos servicios municipales. Ya solo es cuestión de tiempo y oportunidad.

Paradigma: Muchas gracias, Paco. Continuaremos haciendo un seguimiento prioritario a este tema del que depende la vida digna de miles de familias de nuestra ciudad y provincia.

Paco Moro: Muchas gracias a ustedes.